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En primer lugar, cabe destacar que los informes siempre mencionan el carácter técnico de los funcionarios y de su asesoramiento. Este hecho a lo que nos tienen acostumbrados buena parte de los cientistas sociales, busca borrar la cualidad política que tiene cada decisión en la administración de los recursos públicos asignándole el valor de la “pura” técnica ¿Qué grupo social pagará el ajuste? ¿Quiénes sufrirán el efecto del recorte del gasto? No hay dudas de que el proceso de acumulación de capital en nuestro país está agotado y que de no tomarse medidas concretas para reducir el déficit, y por ende la trayectoria de la deuda pública, se tiene el riesgo de que el Estado y las empresas tengan que financiarse a tasas más elevadas en los mercados internacionales lo que implicaría una mayor traba al crecimiento económico. Sin embargo, como reducir el déficit y a qué grupos sociales se afectará son decisiones políticas, y para los que nos paramos desde el lado de las y los trabajadores y de los excluidos está claro que debe afectarse a aquellas personas cuyos ingresos son elevados y que debe mantenerse el gasto social destinado a las y los más vulnerables de nuestra sociedad. Sin embargo, la lógica propia que rige a nuestras sociedades nos pone ante dilemas que están lejos de ser resueltos por la izquierda: ¿hasta dónde gravar el capital y no entorpecer la acumulación de capital? Esta pregunta en sí misma ¿no implica seguir pensando y actuando dentro de la lógica misma del capital? ¿Cómo operar sobre ello si la subjetividad que impera en la sociedad es la de dejar contentos a los mercados?

En segundo lugar, el informe enumera un montón de manifestaciones (déficit fiscal en aumento, inflación por encima del rango meta, tasa de inversión decreciente, problemas de empleo, entre otros) pero no presenta cuál es el contenido; en palabras más sencillas, hablan de la fiebre, del cansancio y dolores del cuerpo pero no mencionan la enfermedad. Un grupo de valiosos compañeros han estado pensando este último tiempo los rasgos esenciales del capitalismo uruguayo, retomando desarrollos anteriores y actuales, en lo que refiere a las relaciones de producción y se ha avanzado en algunas conclusiones: Uruguay es un país donde el proceso de acumulación de capital se basa en la obtención de renta agraria diferencial apropiada del resto del mundo. Si se observan los bienes que exportó Uruguay en 2019, que por definición son aquellos en los cuáles el capital local puede competir con el resto de los capitales del mundo, nueve bienes de base agraria conforman aproximadamente el 70% del total exportado y la carne, celulosa y soja representan el 42%[2]. Este fenómeno de concentración de la canasta exportadora está lejos de ser algo reciente, es parte constitutiva del capitalismo uruguayo: en el período 1870-1879 el promedio de las exportaciones de lana, cueros y carne salada representaban el 60% del total de la canasta de bienes exportada[3]. Por otra parte, si se pone la mirada en la exportación de servicios en 2018 el 50% aproximadamente refiere a turismo[4]y la mayor parte de su origen es de América del Sur, en particular el 67% de los visitantes tiene nacionalidad argentina[5]cuyo proceso de acumulación de capital está también sustentado en la producción de mercancías de base agraria.

¿Cómo opera el mecanismo por el cuál la renta agraria impulsa la acumulación de capital en general?[6]La clave es que los bienes agrarios no se reproducen en condiciones similares ya que la tierra es de diferente calidad y el trabajo aplicado a ella da distinta cantidad de mercancías, siendo las de mejor calidad las que con menor cantidad de trabajo produce una mayor cantidad de mercancías. Cuando se incrementa el precio de las materias primas o de los alimentos, por ejemplo por una mayor demanda, comienza a producirse en tierras de menor calidad con lo cual no se contrarresta la escalada del precio. Esto último implica que en los países de mejores tierras comienza a ingresar un flujo extraordinario de riqueza que supera a la ganancia capitalista media que se obtiene en industrias que producen en condiciones reproducibles. Este ingreso que entra al país comienza a compensar toda una serie de capitales que de otra forma no sobrevivirían (Uruguay no cuenta con la productividad de los países centrales[7], algunos estudios señalan que en el largo plazo el total de la industria manufacturera apenas supera el 20% de la productividad laboral de EEUU, ni con grandes contingentes de mano de obra barata para competir en el mercado mundial) y posibilita la expansión de políticas sociales. Una de las formas concretas por la cual la renta del suelo compensa a los otros capitales es con decisiones políticas como los impuestos, por ejemplo detracciones, y luego siendo utilizado para subsidiar una determinada industria. Sin embargo, este mecanismo de compensación no es el que se utiliza en Uruguay, si es utilizado en Argentina. El mecanismo utilizado por el propio movimiento del capital es el tipo de cambio real. El ingreso de divisas, debido al incremento de los precios de materias primas y alimentos, conduce a presiones a la baja del tipo de cambio, mientras que el aumento de la acumulación de capital empuja a un aumento de salarios y el salario indirecto (políticas sociales, por ejemplo). El resultado final es que comienza la expansión de ciertos sectores productivos basados en la importación de bienes, mientras que los sectores exportadores no basados en renta que obtenían una ganancia media tienen dificultades para exportar dado el encarecimiento de sus costos. El propio movimiento automático del capital obtura la posibilidad de generar una mayor diversificación productiva en ausencia de decisiones de política industrial[8]. Cuando los precios de las materias primas y alimentos comienzan a descender se da un movimiento inverso: desaparece el flujo de renta capturado por la economía y comienza a observarse las diferentes debilidades de la economía. La resolución final es la desaparición de los sectores que son compensados, el incremento de la desocupación, la reducción del gasto del gobierno, en resumen el desmantelamiento de todo el andamiaje construido alrededor de la renta del suelo. La política puede venir a tratar de sostener el andamiaje a costa de generar desequilibrios macroeconómicos dependiendo del estado en el cual se encuentra la economía al inicio de ciclo de baja del precio de las materias primas y alimentos: aumento de la deuda, incremento del gasto público, presiones inflacionarias, etc. En resumen, los síntomas de desequilibrios que se evidencian en América Latina, y que tímidamente se insinúan a nuestro país como señala el informe del FMI, no tiene tanto que ver con decisiones irresponsables de política, aunque claramente tienen su impacto, sino con una configuración específica de la acumulación de capital basada en la renta del suelo y el empuje de los movimientos sociales que pugnan por una mejora en las condiciones de vida. La ausencia de desequilibrios macroeconómicos en un ciclo de baja puede comprenderse, tomando el caso de Chile, como el reino pleno del capital desde lo técnico y lo subjetivo, donde aparecen movimientos sociales débiles, prima la lógica de la “meritocracia” y se profundiza la fragmentación producto de una extrema mercantilización de los lazos sociales al punto de provocar estallidos sociales, aún en presencia de buenos indicadores macroeconómicos y sociales que solemos mirar los economistas.

En tercer lugar, los técnicos del FMI señalan la cohesión social de Uruguay y sus fuertes instituciones y que debería procesarse el ajuste en aras de seguir manteniendo esas fortalezas. Las propuestas señalan la necesidad de reducir el gasto público y de incrementar el IVA. Estas dos medidas son regresivas ya que reducir el gasto público va a afectar la calidad o cantidad de servicios al que hoy acceden las personas de menor ingreso y el aumento del IVA impacta mayormente en las personas de bajos ingresos ¿Cómo mantener la cohesión social si las personas de ingresos elevados siguen mandando a sus hijos e hijas a la escuela privada mientras que los de ingresos bajos van a ir a una escuela pública sin los recursos suficientes? Se puede afirmar que vamos hacia un escenario de ajuste hacia los trabajadores y personas de menores ingresos y a un incremento de la fragmentación social ante la ausencia de un nuevo boom que impulse nuevamente la acumulación de capital ¿Cómo nos paramos ante esto? Una parte de nuestro pueblo va a pelear por mantener las conquistas creando lazos de solidaridad, mientras que otra parte completamente absorbida por la subjetividad del capital, de la cual todos estamos constituidos como sujetos y tratamos de resistir, criticar y superar, se va a refugiar en el individualismo. Y ahí está un primer elemento relevante a estudiar por parte de la izquierda ¿hemos abordado correctamente el aspecto subjetivo? ¿Hemos sido capaces, como señala Žižek, de crear nuevas prácticas, hábitos, consignas capaces de disputar sentido común? Si no lo hemos hecho ¿Qué tanto hemos trabajado en nuestra propia subjetividad? Por último, ¿Cómo transformar la dinámica de acumulación de capital para que deje de ser una máquina de exclusión cuando la renta del suelo se viene a pique? Debemos poner más énfasis en el cambio de la matriz productiva, tomando parte de la renta del suelo en momentos de auge para invertirla en sectores con mayor contenido tecnológico, pero también en los bienes colectivos (educación, salud, medio ambiente, igualdad de género) de forma tal de crear una síntesis superadora del aspecto subjetivo y del movimiento material ya que son dos momentos de un mismo despliegue.

 

[1]https://www.imf.org/es/News/Articles/2019/12/17/mcs12172019-uruguay-staff-concluding-statement-of-the-2019-article-iv-mission

[2]https://www.uruguayxxi.gub.uy/uploads/informacion/2853638d2363342171aa192db7cd0fc92617e09b.pdf

[3]http://www.iecon.ccee.edu.uy/dt-02-15-uruguay-and-the-first-globalization-on-the-accuracy-of-export-performance-1870-1913/publicacion/464/es/

[4]https://www.bcu.gub.uy/Estadisticas-e-Indicadores/Paginas/Balanza-MBP-6.aspx

[5]https://www.gub.uy/ministerio-turismo/sites/ministerio-turismo/files/2019-09/ANUARIO_2018.pdf

[6]Algunos artículos para profundizar son: https://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2016/11/07/Renta-agraria-en-Uruguay-Contradicciones-de-una-forma-espec%C3%ADfica-de-acumulaci%C3%B3n-capitalista, http://www.sinpermiso.info/textos/el-capitalismo-y-la-renta-del-suelo-en-uruguay-entrevista. Los trabajos de Juan Iñigo Carrera son de los más avanzados en el tópico de la renta del suelo.

[7]http://www.audhe.org.uy/images/stories/upload/Revista/Revista_4/lara%2066%20a%2096.pdf

[8]http://www.economiaetecnologia.ufpr.br/textos_discussao/texto_para_discussao_ano_2011_texto_09.pdf

 

Autor: Fernando Barbeito

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