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En los últimos días, a raíz de algunas medidas adoptadas por el gobierno, se ha instalado en el debate público el tema de la solidaridad. Y lo abordamos con beneplácito porque permite polemizar con el conjunto de la sociedad respecto a algunos conceptos que entendemos centrales.

Vivimos en un contexto en el que pretenden moldearnos en la matriz del “hacé la tuya”, el individualismo en su máxima expresión, y donde “mi lugar en el mundo es comprar”, el consumismo como forma de realización. Entonces, que la solidaridad sea el tema del momento nos da la oportunidad de intercambiar con las grandes mayorías, intentando presentar la perspectiva de la clase trabajadora y ubicar la posibilidad de un mundo diferente, radicalmente opuesto al que se construye en torno a lógica del mercado, y que tiene que tener su centro en el elemento humano.

Resulta importante asumir que el asunto en debate no empieza cuando uno llega. Y por lo tanto, tener presente que sin ese contexto, sin esa localización, es probable que se encare el problema partiendo de premisas falsas, que es evidente nos van a llevar a conclusiones también falsas.
La solidaridad ha sido y es un elemento identitario de la clase trabajadora, porque está integrada en el día a día de la vida de las trabajadoras y los trabajadores. Los primeros sindicatos junto a sus organizaciones desarrollaban las imprentas, los teatros, las cajas de auxilio… ¿Y por qué se hacía esto? Porque era la forma de poder acceder a libros, a prensa con una visión desde la clase a la que se pertenece, a la cultura… ya que estaban excluidos de esas y otras actividades. Las cajas de auxilio se crearon para poder afrontar los momentos jodidos, cuando se sufría un accidente, un despido por persecución sindical o quién sabe qué.
Aunque lo quieran esconder, los patrones siempre cuidaron más la máquina que al obrero, y cuando ocurría un “accidente” no sólo mutilaba el cuerpo sino que suponía la pérdida de la fuente de trabajo y por lo tanto de los ingresos necesarios para subsistir. Quedaba el obrero a la vera del camino, sin derecho al pataleo y condenando -las más de las veces- a la mendicidad. Y hasta hace no tanto tiempo se despedía a las mujeres embarazadas, y quedaban en la calle en el período de gestación, aunque cueste creerlo desde nuestro presente.

Muchos intenten negar la importancia de los sindicatos en las historia, cada una de las conquistas arrancadas a los patrones -que hoy disfrutamos como derechos- fueron producto de la lucha. Y las ocho horas de trabajo, el aguinaldo, la licencia paga, el salario vacacional, el seguro por enfermedad, la licencia por maternidad, el seguro de paro, la asignación familiar… y un sinfín de conquistas se han ido alcanzando producto de la acción sindical.

¿Alguien puede imaginarse hoy la vida sin el aguinaldo? ¿Sin la licencia paga? ¿Sin la licencia por enfermedad? Es bueno tener presente que ninguno de estos derechos nació por iniciativa de la burguesía, ninguno. Y todavía tenemos que aguantar que se nos diga: “si ves un empresario abrazalo”.
Quienes piensan que algún derecho de la clase trabajadora surgió como Minerva de la cabeza de Júpiter se engañan, o se dejan engañar que es parecido pero no lo mismo.
La historia del movimiento obrero internacional es la historia de la solidaridad, del compromiso y la lucha para que el conjunto pueda gozar de mejores condiciones de vida. Los burgueses siempre resistieron y resisten con violencia deplorable cualquier iniciativa de la clase trabajadora para vivir mejor.

Ahora los integrantes del nuevo gobierno, con el Presidente a la cabeza, nos pretenden llevar a una encrucijada fratricida, donde nos opongamos entre nosotros, trabajadores contra trabajadores, pero no van a poder, no van a lograr quebrar nuestra unidad.

Como dice la canción de Gabino Palomares “no me puede engañar yo estoy abajo”. Hay que seguir organizando la solidaridad, la olla popular, la canasta, lo que haga falta… acercarse a cada compañera y cada compañero a dar debate es lo esencial, porque en esta batalla se juega la conciencia de miles.

Vivimos tiempos de alta complejidad, cargados de contradicciones, con formas renovadas de comunicación y de dominación. Desde el bloque de poder siempre se ha atacado y ataca al movimiento obrero, en todo el mundo las trabajadoras y trabajadores organizados han molestado y molestan al poder. Al día de hoy la clase trabajadora organizada recibe un bombardeo despiadado, que tiene por objetivo alejar a las trabajadoras y trabajadores de sus sindicatos, es decir, quedar a merced de la ideología del enemigo.

Sabemos de éstas maniobras, sabemos el objetivo que persiguen, por eso sostenemos que la adhesión al movimiento sindical es un acto de compromiso con el presente y con el futuro, asumiendo que no existe nada que no sea susceptible de ser cambiado. En el marco de las campañas destructivas lanzadas por los sectores de poder defender las herramientas de lucha, defender nuestro PIT-CNT, es un acto de valentía, con un claro componente contra-hegemónico.

Algunos nos quieren hacer creer que la solidaridad arranca hoy, con el enfrentamiento al COVID-19, y nos dan cátedra de cómo, cuándo y dónde ayudar. Ellos, los que practican la caridad, la falsa generosidad, como le llama Paulo Freire, porque sólo buscan lavar sus conciencias plagadas de culpas, porque saben que son responsables del padecimiento de millones, pero no tienen el más mínimo compromiso porque cambie el estado de cosas que origina tal desigualdad.
La solidaridad en el PIT-CNT es ejercicio cotidiano, día a día, minuto a minuto… solidaridad que se expresa en bibliotecas para que nuestras hijas e hijos puedan estudiar en mejores condiciones, en hogares estudiantiles porque muchos se ven obligados a cambiar de departamento para poder ir a la Universidad, en guarderías, centros de cuidados y salas de lactancia, en colonias de vacaciones para tener un descanso decoroso, en canastas de todo tipo (alimentos, artículos de higiene y limpieza, útiles escolares, etc.), en miles de horas destinadas a la formación (cursos, charlas, talleres, etc.)… eso y muchísimo más se organiza cotidianamente en seno del movimiento sindical, con el esfuerzo militante de miles y miles.

Cualquier trasnochado podrá negar la solidaridad de los sindicatos, podrá rehusarse a ver las evidencias, podrá juzgar a los demás en función de los valores de la burguesía. Pero ¿quién puede mostrar un ejemplo de solidaridad de los burgueses? Cuando al día de hoy 2.153 multimillonarios del mundo tienen más riqueza que 4.600 millones de personas, que constituyen el 60% de la población mundial. ¿De qué ética nos puede hablar un capitalista?

Como la campaña de desprestigio también apunta contra nuestros órganos de conducción y sus integrantes es bueno señalar que, por ejemplo, la Brigada Solidaria Agustín Pedroza, a la que miles le han dedicado muchas de horas de trabajo voluntario y de esa forma ayudar a resolver problemas habitacionales, refaccionar instituciones públicas y más. La encabezaban Faustino “Chimango” Rodríguez y Oscar Andrade entre otros dirigentes que fueron imprescindibles en esa iniciativa. Las Colonias y Camping de FUM-TEP que se prestan de forma gratuita para que miles de niñas y niños, año a año, hagan sus campamentos escolares, es parte del trabajo de la Secretaría de Servicios que encabeza Fernando Pereira, y en la que trabajan muchas compañeras y compañeros. El proyecto para que jóvenes privados de libertad se integraran a un programa de reinserción social a partir del trabajo[1], jóvenes que tuvieron bajísimos niveles de reincidencia en el delito, tuvo como uno de sus impulsores al metalúrgico Marcelo Abdala, entre otros. También las instalaciones de SUTEL se pusieron al servicio del Verano Educativo de Primaria, para que niñas y niños puedan ir a realizar actividades educativas, deportivas y recreativas en vacaciones, iniciativa de la que fue forjador Gabriel Molina, hoy demonizado por los operadores de los medios de la propaganda burguesa disfrazados de periodistas.

Proponemos un breve desvío del tema central, porque nos hubiera gustado que algunos de esos traficantes de “opiniones neutrales”, encargados de desinformar y manipular a la población, hubieran puesto tanto énfasis y tantos minutos, como ponen en el agravio de Molina, en las afrentas mucho más insultantes a la nación que han realizado algunos de los principales dirigentes políticos de los partidos que representan los intereses de la burguesía.

Capaz haya quienes recuerden a Sanabria, el dueño del cambio Nelson, en el que se realizaba lavado de activos. Puede que les suene Bascou, el señor que compraba combustibles para la Intendencia de Soriano en su propia estación de servicio. ¿Pasantías? Sí, se trata de Moreira, el Intendente de Colonia que ofrece pasantías a cambio de favores sexuales. No puede faltar alguno vinculado al narcotráfico, cinco toneladas de cocaína se encontraron en los campos de Murialdo, integrante de Un solo Uruguay y candidato por Cabildo Abierto a diputado. En Artigas Caram se caracteriza por nepotismo y la persecución política. Mientras Botana apenas carga con abuso de poder, enriquecimiento ilícito y conjunción de interés público y privado. Antía se ha especializado en los ingresos a dedo y en la venta de terrenos públicos. Blas solamente hizo alguna defraudación tributaria. Y Horacio de los Santos tiene entre su prontuario el abuso de funciones y la explotación sexual infantil.

Ahí una parte de los muchísimo insultos que recibimos recurrentemente, de los que se dice muy poco, y a los que se juzga todavía menos… porque la justicia es como la crucera, muerde siempre al de pies descalzos. Está claro que ésta lista de insultos puede seguir, y no nos vamos más para atrás, ni detallamos lo que pasó con Braga ni con los Rhom, ni nada de eso, porque recuerden que este es un desvío y no el tema central.

¿Del insulto de Arbeleche a nuestra inteligencia nadie piensa hablar? Nosotros sí. Porque ante la pregunta de si había medidas previstas para los privados y para el capital en el aporte al fondo coronavirus que crearon, respondió que los privados aportan mandando a sus trabajadores al seguro de paro… respuesta insuficiente, incomprensible, y falsa. Lo peor es que ningún periodista repreguntó. Evidentemente nos estaba insultando con esa contestación ridícula, los seguros de paro los paga el BPS, es decir el Estado, entonces, no hay medidas para los privados, digan las cosas por su nombre.

¡No nos mientan en la cara!

Lo que pasa es que para los sectores de poder, los que cuentan con el blindaje de los medios que les son serviles, el hambre del pueblo nunca ha sido un insulto, como dijo el presidente sobre los femicidios, son “daños colaterales”.
Antes de terminar es preciso preguntarnos, ¿por qué razón, las trabajadoras y trabajadores, dejamos de debatir el asunto de fondo para debatir la manija mediática?

Cada quien puede tener la opinión que quiera sobre los dichos de tal o cual dirigente sindical. Lo que no es comprensible es que no se identifique que este gobierno apela a los impuestos a los salarios para pagar la crisis.
Hasta hoy todas las medidas adoptadas fueron en beneficio de los sectores de poder y en perjuicio de la clase trabajadora y el pueblo. Bajo el pretexto de la pandemia se está aplicando un brutal programa de ajuste. Sorprende que algunos no lo vean y aplaudan medidas populistas.

En menos de un mes el dólar se disparó, Uruguay fue el país de la región que más devaluó, en el entorno del 15%. Ahora bien, ¿Quién se beneficia? Los exportadores, que venden en dólares y compran en pesos. ¿Y quién se perjudica? Las trabajadoras y trabajadores que cobramos en pesos y vemos subir los precios de los artículos de consumo.

También nos aumentaron el IVA, y vale tener presente que es el impuesto más regresivo, es decir el que afecta de forma más negativa en la distribución de los ingresos. Además se aumentaron las tarifas por encima del IPC... Es decir que los que llegaron al gobierno diciendo que no iban a poner nuevos impuestos y que podían bajar las tarifas mintieron.

Muy sueltos de cuerpo anuncian un nuevo impuesto a los salarios. Y aunque le pongan nombres rimbombantes, y digan que es "colaborativo", nadie se engaña, imponer y colaborar son términos antagónicos. En principio el impuesto sería por dos meses, y su continuidad se evaluará. Sería un impuesto escalonado de 5%, 10% y 20%. Y se aplica sólo a quienes trabajan, y de los que trabajan sólo a los públicos, por obvia deducción no hay nada para los privados, como ya analizamos.

Por qué los grandes grupos de poder económico no son parte de esta "colaboración", por qué no se aumenta el impuesto al patrimonio, es decir a la riqueza. Por qué no se gravan las grandes extensiones de tierra, por qué no se le pide colaboración a los sectores exportadores - importadores. Por qué hay un conjunto de medidas que pagan las trabajadoras, los trabajadores y el pueblo pero no hay medidas para el capital.

Son todas claras decisiones que prueban el carácter de clase de este gobierno.

Entonces, con quién hay que andar, con este gobierno que blinda los millones de los ricos y pone impuestos a los salarios o con las compañeras y los compañeros que luchan día a día defendiendo el interés colectivo del pueblo trabajador... aunque tengan un exabrupto ante una maniobra demagógica.

[1] Recomendado leer el libro de reportajes de Ignacio Martínez “Yo también tengo mi historia” editado por la Editorial 1° de Mayo del PIT-CNT en 2012.

 

 

 

Autor: Esteban Coitiño

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