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La tortura junto con el Genocidio, la Desaparición Forzada, y algunos crímenes de guerra, son conductas consideradas por las Naciones Unidas de Lesa Humanidad, o sea, en contra de la humanidad.

El término nace a partir del juicio realizado en Núremberg, después de la segunda Guerra Mundial, a los criminales nazis.

Estos crímenes por su gravedad, crueldad y ensañamiento, hieren y afectan no solamente a las víctimas, sino también a las familias, a su entorno, a la comunidad en la que viven y a toda la humanidad en su conjunto. Son considerados los peores delitos, por eso son imprescriptibles –que no pueden prescribir-  o sea que el tiempo no elimina el delito. Por lo tanto son inamnistiables y perseguibles por cualquier tribunal de justicia en cualquier tiempo y lugar. ¡Debería ser siempre así!

El general Guido Manini Ríos en un reportaje del 16 de noviembre de 2018 en Caras y Caretas ante la pregunta sobre la muerte por torturas de Perrini en 1974, dijo: “No voy al caso concreto porque no quiero decir que ese militar tenga o no tenga responsabilidad en este caso; no quiero entrar en ese caso concreto. Pero, por supuesto, que la muerte bajo tortura de un prisionero nunca es justificable. Los prisioneros, y ahí estoy con el general Galarza, son sagrados, no se los puede tocar. (…) pero el maltrato al prisionero jamás puede ser justificado, por un ejército y menos por un ejército que se precie de artiguista.”

Eso decía en 2018 cuando era Comandante en Jefe del ejército. Pero ahora que es senador, usando el Parlamento se tira contra el Poder Judicial y defiende al torturador Lawrie Rodriguez, que fue procesado por la justicia por el asesinato de Iván Morales, un joven anarquista de 26 años que murió a raíz de las torturas a las que fue sometido durante el terrorismo de Estado.

O sea, que el general defiende a un torturador, asesino y terrorista que uso el poder que le daba la impunidad de un Estado terrorista.

En 2018 condena la tortura y hoy la justifica. Es un mentiroso, un embaucador y cobarde, que hoy se ampara en los fueros para defender la tortura.

Varios parlamentarios le respondieron.

Gonzalo Civila: “Cuando en la esfera pública y ostentando una representación electa se reivindica a criminales de lesa humanidad ante la acción del Poder Judicial por sus delitos, se persiguen dos efectos políticos: maquillar y justificar el terrorismo de estado, y volver a sellar la impunidad.

Usar instrumentos político-institucionales de la democracia en contra de las bases mismas de la propia democracia no es una novedad y constituye un enorme peligro. Ojalá se escuchen muchas voces de condena para que el “nunca más” no quede en palabras vacías.”

Carolina Cosse: “En connotado miembro de la coalición de gobierno defiende públicamente  a torturadores  y ataca al Poder Judicial acusándolo de actuar con revanchismo y violar los Derechos Humanos. Sus palabras se oficiaron a la SCJ y al P.E. Será fundamental conocer la respuesta ante este ataque al Estado de derecho.”

Esto del senador que ataca a la democracia, me recuerda, salvando las “distancias”, a las palabras de J. Goebbels del 30 de abril de 1928, cuando el partido Nazi, era aún muy pequeño: “Somos un partido antiparlamentario, que rechazamos con buenos fundamentos la Constitución de Weimar y las instituciones republicanas por ella creadas; somos enemigos de una democracia falsificada, que incluye en la misma lista a los inteligentes y a los tontos, los aplicados y los perezosos; vemos en el actual sistema de mayoría de votos y en la organizada irresponsabilidad la causa principal de nuestra creciente ruina. ¿Qué vamos a hacer, por tanto, en el Reichstag?

Vamos al Reichstag para procurarnos armas en el mismo arsenal de la democracia. Nos hacemos diputados para debilitar y eliminar el credo de Weimar con su propio apoyo. Si la democracia es tan estúpida que para este menester nos facilita dietas y pases de libre circulación, es asunto suyo…También Mussolini fue al Parlamento. Y a pesar de ello, no tardó en marchar con sus camisas negras sobre Roma. Nosotros vamos allí como enemigos, como el lobo que entra en el redil.”

Autor: Pablo Reveca

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