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Con menos de cinco años tal vez, ví la primera cadena de radio y televisión. Era un relato monocorde que de tanto en tanto exaltaba alguna frase, para relentar en los finales. Recuerdo los rostros de mis padres y algún vecino de la vuelta,  entre indignación y tristeza, por lo que asocié a las cadenas nacionales con algo temible: con el Goyo.

Después el Uruguay que vino y sucedió, como un tren desvencijado que el propio pueblo reconstruyó y puso en riel, fue con años de lucha y concientización, años de destronar al olvido e inyectar democracia y participación ciudadana. Y fue el pueblo encarnado en cientas y diversas expresiones que hoy forman esta piel, con tremendas cicatrices, pero con un firme compromiso con el hoy y el mañana. ¿Dónde puede haber más garantía de democracia sino con el reconocimiento  y la pujanza de sus fuerzas vivas, de sus interlocutores, de sus representantes?  Cuando pienso en democracia, me lleva más a la acción de  participar colectivamente  y no tanto a las elecciones, que también son parte de ella.  Pero el ejercicio cotidiano de los derechos y libertades humanas, en un marco de respeto, y abogando por nutrir y fortificar el debate entre las distintas voces, de cara a superar y elevar la realidad, es lo que me reafirma que son las mejores prácticas de un sistema democrático. Pero siento que hoy, ello no se concibe así por parte del gobierno, al cual parecería tocarle el hombro el fantasma del pensamiento único. Y para ello basta oír  palabras del presidente cuando dijo: esto será así hoy, y advierto que así lo será durante cinco años, refiriéndose a su negativa de ceder al PIT CNT el espacio para la cadena nacional de radio y televisión el día de los Trabajadores. También había expresado que no habría de gobernar con los Sindicatos, pretendiendo aludir con graves desaciertos de que el movimiento sindical ostenta un poder desviado, que ejerce ilegítimamente su poder sindical en función de intereses extra profesionales. (Me viene a la mente el altísimo porcentaje de acuerdos alcanzados por los Sindicatos en negociaciones colectivas en estos 15 años, la dignificación y mejoramiento de condiciones de trabajo, las mejoras salariales de sectores sumergidos,  infinidad de beneficios para inmensos sectores…..todo gracias al fortalecimiento de la negociación colectiva).

Lo cierto es que este Primero de Mayo,  en el medio de una crisis pandémica, a la cual no querría de ninguna manera llamarla “nueva normalidad”, recurrir a la herramienta comunicacional  “cadena nacional” no solo, es un espacio ganado por la Central desde hace años, sino que en estos momentos adquiriría gran importancia. No olvidemos el rol que deben cumplir los medios de comunicación en el ejercicio de los derechos de libertad de expresión y democracia.  Sin embargo, el dueño de la pelota, dijo NO. Como forma de pretender alegar neutralidad sostuvo que tampoco se la daría a las cámaras empresariales. Sin perjuicio de que dada la realidad económica y empresarial y el derecho laboral uruguayo, las cámaras empresariales no tendrían argumentos que debatir para una eventual “cadena nacional”, por lo que es poco plausible que ello ocurriera, la aclaración es prácticamente irrisoria. No le confiere el espacio a la Central Sindical por desprecio a la misma, y por incomprensión de lo que implica un sistema de democracia verdaderamente sano. Las cadenas de radio y televisión han sido utilizadas por los Gobiernos para permear en los hogares a fin de  informar sobre asuntos importantes que hacen a la vida política, social o económica del país. Hecho político si los hay. Y que por fortuna, el último que recuerdo  que tengo de una cadena nacional fue objeto de un alto chisporroteo de discusiones, opiniones disidentes, declaraciones públicas de todo tipo y color. Como me gusta que sea. Y por qué razón se le niega a una Central Sindical que por decisión libre de nuestra clase trabajadora existe desde hace 56 años  y ha sido referente en la defensa de los derechos humanos laborales, la lucha contra el terrorismo de estado y la defensa de la clase trabajadora y cuya representatividad hoy es incuestionable?

Se me ocurre porque también habría de ser un hecho político, bastión al que no concibo como reservado a la clase propiamente política. La política es inmanente a la vida en sociedad en cualquiera de sus formas, desde el nacer al morir. Y el movimiento sindical también es político. No comparto esa suerte de extirpación quirúrgica que el sector conservador pretende hacer al movimiento sindical conminándolo a que se ciña a los reclamos meramente profesionales, lo cual no solamente es una injerencia a los derechos de libertad sindical, así como a la libertad de expresión y de pensamiento, sino que también es pretender forzar una realidad que no es la que los sindicatos han querido seguir durante mucho más de un siglo de vida gremial.

Nuestra Central Sindical este Primero de Mayo sin lugar a dudas va a tratar temas políticos, que son los temas más sensibles y que nos afectan en lo más profundo, no solo a quienes nos sentimos de la clase trabajadora, sino también a todos los uruguayos y uruguayas que tengan sentido de Patria entendida al decir de José Martí, de que Patria es Humanidad.  (Nunca habré de entender las calificaciones de “antipatriótico” al evento del “cacerolazo”, cuando lo entiendo exactamente al contrario: materializar la idea de descontento con una realidad, con una situación,  en una acción, como lo ha hecho siempre el movimiento sindical: debatir, expresar y  actuar). Y en este primero de Mayo querremos escuchar  en su discurso  el rechazo a las expresiones de un Senador que son una afrenta al sistema de justicia  que condena delitos de Lesa Humanidad y Terrorismo de Estado (con esta actitud de cercenar del Sr. Presidente, parecería reafirmar la idea de que el océano que lo separa del Senador es cada vez más chico). También habremos de escuchar de la Central Sindical sobre lo inmoral de la medida del gobierno de colaborar con algo más de $ 1200 para aquellas 350 mil personas que están fuera del sistema de protección social, o el desconocimiento del Presidente y su Ministra  de la negoción colectiva en el sector público para decretar la rebaja/ aporte de los funcionarios públicos, o la suba de las tarifas en tiempos de pandemia, o la inusitada salida del sector agropecuario a donar para el fondo corona virus 100 millones de dólares  que no es otra cosa que el redireccionamiento  de fondos del Estado, o sea, dinero de todos los Uruguayos y lo que no puede faltar: utilizar una ley de urgente consideración de más de 500 artículos sobre ejes temáticos medulares en la vida del país para que entren al ordenamiento jurídico sin el debido tratamiento y discusión por parte de la sociedad y que en el ámbito laboral, establece previsiones que implican un avasallamiento al derecho de huelga, reconocido por el art. 57 de La Constitución.

 Este Primero de Mayo, el PIT CNT no trasmitirá en cadena nacional. Pero más que nunca, estaremos presentes desde nuestros espacios de lucha, desde nuestros hogares,  o desde donde estemos, apoyando al movimiento sindical, que es una de las grandes instituciones democráticas de nuestro país , defendiendo la democracia participativa, los derechos humanos, el derecho al trabajo, a la dignidad y a la justicia.

Autora: Ximena González

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