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1943 - 19 abril - 2020    
A 77 años del Heroico Levantamiento del Ghetto de Varsovia, nuestra Institución rinde homenaje a través del siguiente mensaje y video.
    
Compañeras, compañeros, amigas y amigos de nuestra Institución Zhitlovsky

Hoy es 19 de abril y como lo hemos hecho siempre, homenajeamos el Heroico Levantamiento del Ghetto de Varsovia, en una Segunda Guerra Mundial que hoy parece lejana pero que fue tan sólo hace 77 años, nada para la historia de la humanidad.

Lo hacemos en circunstancias extraordinarias. Quisiéramos estar juntos físicamente en nuestro teatro repleto como siempre, el cual justamente este año está cumpliendo su 70 aniversario, preparando todos los detalles, recibiendo los saludos, abriendo las puertas, preparando la escenografía, preguntándonos si los micrófonos están prontos y la música de los himnos preparada, los nervios de los grupos que preparan sus presentaciones artísticas. Hoy eso no está, pero sí está la responsabilidad histórica que nos toca de recordar lo ocurrido en Varsovia en 1943.

Las diferencias son notorias. La epidemia es peligrosa, debemos cuidarnos y mucho, por nosotros y por nuestros seres queridos, pero nuestro  encierro es auto-impuesto y las redes sociales nos permiten la comunicación a distancia. Las problemáticas sociales y económicas golpean como siempre a los más vulnerables pero con sus aciertos y errores hemos construido un Estado de derecho,  políticas sociales y redes de solidaridad que intentan achicar las brechas en un sistema que sabemos  inequitativo e injusto y que seguiremos luchando por cambiar.

En todo caso nuestra responsabilidad histórica es la de estar alertas, no dejemos que la lógica de la incertidumbre y el miedo que genera esta situación pasajera  permita que se aproveche para  crear condiciones de autoritarismo, o para descuidar otros aspectos de la vida social y económica y peor aún, para generar nuevas estigmatizaciones y exclusiones.

A falta de actos, marchas y  plazas  debemos  aprovechar  la creatividad, la cultura y el intercambio posible. Nuestra respuesta debe ser clara, la de la responsabilidad unida a la solidaridad, la colaboración y la comunicación; sin todo ello nuestros cuidados personales serán  tan sólo  actos individuales.

En el Ghetto de Varsovia en 1943 tampoco existían certezas, la rebelión  no sólo no se gestó de un día para otro sino que sin dudas generó contradicciones, miedos, procesos. No todos tuvieron el mismo rol, no todos participaron de la misma forma, no todos pensaban ni sentían igual.

Pero ese mismo carácter humano es lo que lo hace glorioso, esos héroes eran personas como tantas, la mayoría jóvenes que en medio de un encierro amurallado durante años planificaron una rebelión,  hicieron túneles, se hicieron con las armas que podían, trabajaron en la propaganda, difundieron, convencieron.

E hicieron todo eso con hambre, con pestes, con terror, con deportaciones a las cámaras de gas, con poca ayuda desde el exterior pero a su vez con coraje, inteligencia y sobre todo con ansias de libertad  a pesar de que su destino más probable era su propia muerte.  
 
Por eso la memoria histórica va más allá del simple recuerdo de un hecho pasado, si fuese sólo eso nuestros homenajes no tendrían mayor sentido, sería solo un acto de auto orgullo o demostración de un pasado glorioso.

Porque las circunstancias históricas que llevaron al genocidio de la Segunda Guerra Mundial deben ser analizadas en su contexto. Los aspectos económicos y sociales que dieron lugar al horror, en lo que llamamos el mundo desarrollado y civilizado, hoy siguen existiendo; el nacionalismo extremo, la xenofobia, el fundamentalismo,  están más vigentes que nunca y sus ejecutores aún están entre nosotros, se nutren del odio pero también de la indiferencia de muchos.

Porque queremos  rescatar como enseñanza y como aprendizaje para las futuras generaciones, que incluso en las más horribles circunstancias la vida puede seguir, ya que la resistencia fue, mientras se pudo, con escuelas, con coros, con música.

Porque existieron ejemplos imborrables de humanidad y solidaridad como el del maestro Janusz Korczak, que marchó junto a sus niños a las cámaras de gas a pesar de haber podido salvar su propia vida.

Porque es un ejemplo de unidad ante la adversidad, ya que  la “Organización de Combatientes Judíos” liderada por Mordejai Anilevich contaba entre sus filas a jóvenes de distintas corrientes de opinión, partidos políticos e instituciones judías, hermanadas bajo las mismas consignas.

Porque fue una luz y un mensaje para el mundo entero, en vísperas de la pascua judía, fiesta de la libertad; y ante la mirada sorprendida de los nazis y de Polonia toda,  ya que los combatientes repelieron en un combate desigual a la maquinaria bélica alemana y resistieron seis semanas con el convencimiento de que se podía infligir a los nazis una victoria moral aunque la victoria militar no se pudiera lograr.

Porque  deseamos que más allá del dolor y el horror, se recuerde la lucha  y la esperanza. “Antes de perecer a manos de los verdugos nazis, preferimos caer dignamente en la lucha contra ellos”, decía la proclama de los combatientes del 19 de abril.

A pesar de que pagaron con sus vidas dieron al mundo una lección de dignidad humana, de lucha por la justicia, en condiciones desiguales,  que inspiró luego al levantamiento en otros ghettos y que entendemos es una lección para toda la humanidad; y para nosotros un orgullo compartirla junto a nuestra colectividad y todo el pueblo uruguayo.

NO OLVIDAR - NO PERDONAR

Comisión Directiva Asociación Cultural Israelita Dr. J. Zhitlovsky                                           Movimiento Judeo Progresista del Uruguay

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