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En enero de 1964 hubo un intento de golpe de Estado fracasado, por falta de apoyos necesario para su concreción. Pero fue un aviso.
El 31 de marzo de 1964 se produjo el golpe de Estado de ultraderecha en Brasil, contra un gobierno desarrollista y progresista. Un golpe basado en la Doctrina de Seguridad Nacional -donde le enemigo es interno-, impuesta desde los EE.UU, pero donde también hubo aportes brasileros, entre otros.
Esto influyó en los sectores golpistas de acá. Se estrecharon los lazos entre el embajador de Brasil, Manuel Pio Correa –colaborador de la CIA-, con los golpistas uruguayos. Este fascista brasileño estimulo a sectores militares y empresariales uruguayos. Entre abril y junio hubo intentos de un nuevo golpe contra las instituciones.

El 16 de junio de 1964 se realiza un inmenso acto en defensa de las libertades y contra el intento del golpe de Estado acá en nuestro país. En ese momento concreto nace la idea que ante el ataque a la democracia, los trabajadores responderían –como lo hicieron en 1973- con la huelga general y la ocupación de los lugares de trabajo.

Al otro día de ese mismo año, se realiza un paro general nacional contra el nuevo intento de golpe de Estado. La CNT nació en ese contexto.
Ante la crisis política y el fallecimiento de importantes líderes políticos en el año 1964; la crisis económica y las luchas de los trabajadores público y privados; sectores del Ejército, con apoyos de de jerarquías policiales y civiles ruralistas y herreristas, se manifestaron partidarios  de un golpe militar preventivo, para instalar un gobierno que desplazara al sistema político.

El nuevo intento se paró por la movilización de los trabajadores y estudiantes. Porque muchos sectores políticos no lo apoyaron; porque en las FFAA., había generales constitucionalistas como Liber Seregni, Victor Licandro entre otros.

También porque EE.UU, consideraba prematuro que se diera un golpe de Estado, y apoyaron una reforma constitucional que fortaleciera el Poder Ejecutivo.
Mientras sucedían los hechos antes mencionados, los militares golpistas fundaron la Logia Tenientes de Artigas, el 25 de agosto de 1965, compuesta por militares de perfil “nacionalistas, “artiguistas” y antibatllistas, que contó entre los principales fundadores con los generales Mario Aguerrondo y Esteban Cristi.

Esta organización clandestina; anti izquierdista, anticomunista, antiprogresista, anti sindicalista y antidemocrática; jugó un papel decisivo en la depuración interna de la FF.AA y en la concreción del golpe de Estado el 27 de junio de 1973. Los principales mandos militares pertenecían a esta Logia. Esteban Cristi era el jefe de la Región militar Nº 1, la más importante de todo el país.

El mismo que planteó matar 3000 comunistas en pocos días. 

La integraron los generales: Luis Vicente Queirolo, Alberto Ballestrino, Abdón Raimúndez, Julio César Rapela, Julio César Vadora, Eduardo Zubía, Iván Paulós, Manuel Núñez, y Hugo Medina. Algunos de ellos no ocultaban su simpatía por Benito Mussolini y Adolfo Hitler, como por ejemplo el general Ballestrino. 

Algunos tenientes de Artigas de hoy no les gusta que se les diga que son fascistas. ¡Si habrá sido grande la derrota que les proporcionó el pueblo! 
Esta Logia fue fundamental para instalar una dictadura cívico-militar que se fue haciendo cada vez más fascista. Tenían un discurso desarrollista, mientras endeudaban al país, mientras entregaban nuestras riquezas y recursos al capital extranjero. En los hechos negaban con su accionar el autoproclamado nacionalismo y artiguismo. 

Artigas en la batalla de Las Piedras dijo: “Clemencia para los vencidos y curad a los heridos”. La dictadura generalizó la tortura, asesinando y desapareciendo a gente indefensa. Mancharon con sangre de patriotas honestos el uniforme militar.

Junto a la picana, el submarino y la colgada, rebajaron un 50% el salario real de los trabajadores, para eso prohibieron los sindicatos, torturaron y metieron presos a cientos de militantes sindicales. Eso de patriota y artiguista no tiene nada.

Aplicaron al pie de la letra lo que aprendieron en la Escuela de la Américas. No se arrepienten de nada. 
En los años 80, al retorno de la democracia cambiaron el nombre. Pasaron a llamarse Legión Tenientes de Artigas. En los 90 hubo una división.

Siguen usando el poder que tienen en el Ejército para lograr los ascensos, o sea para beneficio personal. Se jubilan con sueldos de privilegios, mientras hacen demagogia con los bajos sueldos de la tropa.

Pero parecería que quieren intentar por otra vía lo que no pudieron completar con las bayonetas. 
¿Aprendieron de la paliza que les dio el pueblo, sin tirar un tiro?

Primero fue la huelga general de 15 días. Después ni un minuto de tregua a la dictadura. Con una táctica y estrategia justa se aisló a la dictadura. Hasta que se le dio casi el golpe de nocaut en el plebiscito de 1980. Luego en las elecciones internas de 1982. Después en el año 1983 cuando empieza la contraofensiva popular, sin armas. Y el remate fue el paro cívico del 27 de julio de 1984 que permitió las negociaciones que culminaron en las elecciones de noviembre de 1984.
Ellos con las armas pero sin nada de pueblo.

Las fuerzas democráticas sin armas pero con el apoyo popular.
Buscan otros caminos… Por ejemplo formar un partido nuevo, de fuerte base militar  e integran una coalición que defiende los intereses de los más ricos, entre los ricos. Y además pro-imperialistas. Están contentos con la vuelta al TIAR.

¿De nuevo el brazo armado de grupos oligárquicos? No cumplieron en febrero de 1973 y después, con los comunicados 4 y 7. Fueron el brazo armado de la oligarquía, del capital financiero y le hicieron todos los mandados al imperialismo.

Por eso que no tienen una doctrina de defensa que esté acorde con la legislación vigente.  
 

Autor: Pablo Reveca

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