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Otro 1° de Mayo nos encuentra conmemorando el Día Internacional de les Trabajadores, con un dolor en el pecho por no poder encontrarnos en la plaza Mártires de Chicago y abrazarnos bajo el canto de la Internacional. Ya son 130 años desde que las trabajadoras y trabajadores del pueblo uruguayo conmemoramos de forma ininterrumpida el 1º de Mayo aún en dictadura, en la clandestinidad y enfrentando la represión nuestra central rodeada siempre del campo popular vuelve a tomar las calles reafirmando la consigna de que “la clase obrera no fallará”.

Muchas veces la imagen de la lucha de la clase obrera se sigue ilustrando o imaginando sólo como una revolución masculina es por ello que tenemos que trabajar por reconocer y levantar a las dirigentas históricas del proletariado. Es una tarea irrenunciable que debemos tener todes quienes luchamos por una sociedad más justa, como una herencia a no olvidar. Más que nada las nuevas generaciones para aprender de las consecuencias que tiene invisivilizar a un sexo, la mitad de la población, de la historia.

Pareciera que ir a buscar a viejos discursos es una tarea absurda porque ya perdió sentido y lógica, porque proponen formas de lucha que hoy no tendrían sentido y no le llegarías a nadie. Conocer las palabras de quienes nos anteceden en la lucha que somos parte más allá de ubicarnos de forma colectiva en la historia nos permite saber si hay procesos que se están repitiendo y tener la capacidad de reconocer cuáles pueden ser los caminos probables y evitables.

Es por esto que les comparto algunas citas sobre el 1 de mayo de Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Eleonor Marx y Elizabeth Gurley Flynn.

Rosa Luxemburgo: El origen del primero de mayo (1894)

“La feliz idea de instaurar un día de fiesta proletaria para lograr la jornada laboral de ocho horas nació en Australia, donde ya en 1856 los obreros habían decidido organizar un día completo de huelga, con mítines y entretenimiento, como una manifestación a favor de la jornada de ocho horas. Se eligió el 21 de abril para esa celebración. (...) Por eso, la idea de una fiesta proletaria fue rápidamente aceptada y comenzó a extenderse de Australia a otros países, hasta conquistar finalmente todo el mundo proletario. Los primeros en seguir el ejemplo de los obreros australianos fueron los norteamericanos. (...) En 1886 se fijó el 1o de mayo como el día de la huelga universal.”

“El 1° de Mayo de 1886, hace ya 134 años, una manifestación obrera en Chicago, EEUU, enfrenta una brutal provocación de las patronales y de la policía. Detienen y condenan a muerte a 8 militantes sindicales, anarquistas. Cada año, desde hace más de un siglo, recordamos sus nombres: August Spies, George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons y Oscar Neeb.” [1]

Clara Zetkin: El Festival Internacional de los Trabajadores (1899)

“A pesar de su forma pacífica, la manifestación de mayo, en esencia, es y sigue siendo, en consecuencia, una acción revolucionaria. Es y sigue siendo revolucionario, no en el sentido de que policías y políticos entiendan la palabra, sino en su verdadero significado histórico, ya que es la expresión consciente de la voluntad de los trabajadores (y trabajadoras), luchar por una transformación radical de la sociedad y obtener con sus propios esfuerzos todas las reformas que permitirán a los esclavos asalariados (y esclavas asalariadas) sustituir el capitalismo por el socialismo. La emancipación de la clase trabajadora es una necesidad histórica, y sólo puede ser el trabajo del proletariado mismo. Esta convicción es la nota clave de todas las manifestaciones de mayo.”

Eleanor Marx: Discurso en el Primero de Mayo Hyde Park, 4 de mayo de (1890)

“Puedo recordar cuando llegamos en unas pocas docenas a Hyde Park (Londres) para exigir un proyecto de ley de ocho horas, pero las docenas han crecido a cientos y cientos a miles, hasta que tenemos esta magnífica demostración que llena el parque hoy. Estamos frente a frente con otra manifestación, pero me alegra ver que las grandes masas del pueblo están de nuestro lado. (...) Este no es el final, sino solo el comienzo de la lucha; No es suficiente venir aquí para manifestarse a favor de un día de ocho horas. No debemos ser como algunos cristianos que pecan durante seis días y van a la iglesia el séptimo, pero debemos hablar por la causa todos los días y hacer que los hombres, y especialmente las mujeres que conocemos, entren en las filas para ayudarnos.”

Elizabeth Gurley Flynn: 1 de mayo: El sol del mañana (1941)

“Este día es para el trabajador iluminado (y la trabajadora iluminada) un augurio de un mundo nuevo, un mundo sin clases, un mundo pacífico, un mundo sin pobreza ni miseria. Es la brillante promesa del socialismo, la verdadera hermandad de la humanidad. (...) ¡Organízate y lucha para mantenerte fuera de la guerra! ¡Contra todo imperialismo y fascismo, incluido el estadounidense! Proteger los derechos laborales de organizarse, hacer demandas, huelga. No hay apagón de la Declaración de Derechos.”

Rosa Luxemburgo: La idea del primero de mayo en marzo. (1913)

“En general, la clase obrera revolucionaria se ve hoy sola, opuesta a una reacción cerrada y

hostil de las clases dominantes y sus trucos maliciosos. El signo bajo el cual se ha consumado todo este desarrollo, tanto económico como político, la fórmula a la que apuntan sus resultados, es el imperialismo. Este no es un elemento nuevo, ningún giro inesperado en el camino histórico general de la sociedad capitalista. Armamentos y guerras, contradicciones internacionales y políticas coloniales acompañan la historia del capitalismo desde su cuna. Es la intensificación más extrema de estos elementos, un acercamiento, una tormenta gigantesca de estas contradicciones lo que ha producido una nueva época en el curso de la sociedad moderna. En una interacción dialéctica, causa y efecto de la inmensa acumulación de capital y el aumento y agudización de las contradicciones que lo acompañan internamente, entre el capital y el trabajo; externamente, entre los estados capitalistas: el imperialismo ha abierto la fase final, la división del mundo por el asalto al capital.”

Clara Zetkin: un mensaje de mayo de Alemania (1920)

“Las clases poseedoras y sus sirvientes pronto olvidan su pequeña disputa doméstica, ya sea que el militarismo fuera a tener el mando supremo solo en beneficio del orden burgués, o incluso sobre el orden burgués mismo. La democracia y el militarismo se abrazaron y se unieron por la lucha común contra la izquierda, contra el bolchevismo, eso significa contra los trabajadores (y trabajadoras) que anhelan la libertad.(...) El 1 de mayo debe mostrar que en todos los países el proletariado, consciente de su solidaridad internacional, está firmemente decidido a aplicar todo su poder y energía a objetivos inmediatos, a saber, la conquista del poder político, la dictadura de la clase obrera y las repúblicas soviéticas en para vencer al capitalismo y preparar el camino para el comunismo. ¡No humilde reverencia ante el capitalismo el 1 de mayo! ¡Manos libres, corazones altos y orgullosos! ¡Adelante, reúnase con la bandera roja de la Tercera Internacional!”

Rosa Luxemburgo: El origen del primero de mayo (1894)

“Efectivamente: ¿Qué podría proporcionarles a (las y) los trabajadores más coraje (...) en su propia fuerza que un paro masivo, decidido por ellos mismos? ¿Qué podría proporcionarles más valor a los eternos esclavos de las fábricas y de los talleres que el reconocimiento de su propia gente?”

Clara Zetkin: El Festival Internacional de los Trabajadores (1899)

“Solo la acción de los propios trabajadores (y trabajadoras), organizados(as) en sindicatos y organizados(as) en un partido de clase para la lucha política, impondrá en la sociedad burguesa las reformas necesarias y algún día convertirá a los esclavos (y esclavas) asalariados(as) en ciudadanos (y ciudadanas) libres de una comunidad libre. Solo una clase trabajadora, fuerte en salud, en poder intelectual y moral, puede realizar su tarea histórica. Cada reforma, por lo tanto, mejorar la situación económica y política de los trabajadores (y trabajadoras) demuestra ser un brazo que aumenta la energía con la que se lucha la lucha proletaria de clases. (...)

En la manifestación de mayo demuestran que han reconocido claramente sus propios intereses verdaderos, que están en un antagonismo irreconciliable con los intereses capitalistas. (...) Contra el poder reaccionario internacional del capitalismo se eleva el poder revolucionario internacional de la clase obrera. El hecho de que, en todo el mundo capitalista, los trabajadores (y trabajadoras) se pongan de pie conjuntamente para afirmar la solidaridad de sus intereses de clase al pedir las mismas reformas, al esforzarse por los mismos objetivos, es de gran interés. Para el futuro historiador, la manifestación proletaria de mayo será más interesante e importante que una docena de esas batallas bárbaras que ahora exaltan los jingos (chovinistas)  de todos los países. Es una prueba evidente del renacimiento moral e intelectual de la clase trabajadora. Muestra que la explotación capitalista une a los trabajadores sin diferencia de comercio, sexo, religión y nacionalidad, en el único ejército revolucionario, que va a conquistar un mundo nuevo, donde el trabajo tiene todo para ganar y nada que perder excepto sus cadenas.

(...) Por lo tanto, saludamos a la manifestación de mayo como un heraldo de luchas futuras, pero también de victorias futuras, que seguramente deben conocerse como la primavera sigue al invierno.”

Hoy que el mundo entero enfrenta una pandemia la cual se estima generará la mayor crisis social y económica de los últimos 70 años vale recordar las palabras de Rosa que en 1913 escribió: “Se suponía que las crisis, las guerras y la revolución habían sido cosas del pasado, los zapatos de bebé de la sociedad moderna; se suponía que el parlamentarismo y los sindicatos, la democracia en el estado y la democracia en la fábrica abrirían las puertas de un nuevo orden mejor. El curso de los acontecimientos ha sometido todas estas ilusiones a una prueba temerosa. A fines de la década de 1890, en lugar del desarrollo cultural prometido, suave y de reforma social, comenzó un período de agudización más violenta (...) de las contradicciones capitalistas: una tormenta y estrés, un choque y un temblor en los fundamentos de la sociedad. En la década siguiente, el período de diez años de prosperidad económica fue pagado por dos violentas crisis mundiales.

Después de dos décadas de paz mundial, en la última década del siglo pasado siguieron seis guerras sangrientas, y en la primera década del nuevo siglo cuatro revoluciones sangrientas. En lugar de las reformas sociales: leyes de conspiración, leyes penales y praxis penal; en lugar de la democracia industrial: la poderosa concentración de capital en carteles y asociaciones empresariales, y la práctica internacional de bloqueos gigantescos. Y en lugar del nuevo crecimiento de la democracia en el estado, un desmoronamiento miserable de los últimos restos del liberalismo burgués y la democracia burguesa.(...)Todo el desarrollo, toda la tendencia del imperialismo en la última década lleva a la clase obrera internacional a ver de manera más clara y tangible que solo el avance personal de las masas más amplias, su acción política personal, manifestaciones masivas y huelgas de masas que deben ser antes o más tarde abierto a un período de luchas revolucionarias por el poder en el estado, puede dar la respuesta correcta del proletariado a la inmensa opresión de la política imperialista.” [2]

Rosa Luxemburgo: El origen del primero de mayo (1894)

“El 1º de mayo significaba establecer la jornada de ocho horas. Pero aún después de haber logrado este objetivo, ese 1º de mayo no fue abandonado. Mientras continúe la lucha de los obreros contra la burguesía y la clase dominante, mientras todas las exigencias no hayan sido satisfechas, el 1º de mayo continuará siendo la manifestación anual de esos reclamos. Y cuando lleguen días mejores, cuando la clase obrera del mundo haya logrado su objetivo, es probable que la humanidad entera también celebre el 1º de mayo, honrando las amargas luchas y los sufrimientos del pasado.”

[1] El Popular 501 https://drive.google.com/file/d/10jq9Lb6pZFvlaKTK0vhtca4zX5fjtjgX/view

[2] Rosa Luxemburgo (1913): “La idea del primero de mayo en marzo.”

Autora: Tamara Abracinskas

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