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El 1ro de mayo fue la primera movilización de masas desde que la pandemia paralizó nuestro día a día. La movilización superó todas las expectativas y fue multitudinaria; no solo en Montevideo, también en el resto del país.

La propaganda se descentralizó y cada colectivo, sindicato, Comité de Base, etc. pensó y coordinó acciones para que no pasara desapercibido.

La forma de hacer tuvo que adaptarse a este nuevo escenario.

Poco a poco, el movimiento popular en su enorme variedad de expresiones organizadas fueron evolucionando en su movilización, en el encuentro, en el debate de cómo hacer política cuidándonos pero sin retroceder en la lucha tan necesaria cuando lo que tenemos enfrente es un enorme retroceso impulsado por el gobierno a través de la LUC, la Ley de Medios, la lucha presupuestal y las necesidades de subsistencia de cientos de miles de uruguayos y uruguayas que vieron interrumpidos sus ingresos ya sea por haber sido despedidos, enviados a seguro de desempleo, ser trabajadores informales etc. todo en el marco del aumento del dólar, de la canasta básica, del IVA, de los servicios; un escenario en donde “quedarse en casa” no parece una opción tan clara.

La lucha sigue, no se detiene, porque los intereses contrapuestos existen y se expresan y, en particular, este gobierno no deja de reafirmar su carácter anti popular, ultra liberal y autoritario. Y también, hay que decirlo, ellos no se desmovilizaron.

La primera manifestación masiva contra la LUC se llevó adelante frente al Palacio Legislativo el 14 de mayo. Tapaboca, distancia, multitud/conciencia, organización y movilización. De la misma forma, varios sindicatos como el SUNCA o los compañeros y compañeras de SUTEL anuncian movilizaciones.

Llegamos a mayo, “Familiares” informa que no se realizará la “Marcha del Silencio” en reclamo por verdad, memoria, justicia y nunca más, por nuestras compañeras y compañeros desaparecidos. La pandemia impide aglomerarnos en masa y esta marcha, en particular, moviliza enormemente.

A partir de allí, cada colectivo, sindicato, Comité, cada persona consciente inventa el cómo. La creatividad del pueblo es puesta a prueba y una vez más demuestra estar a la altura. Son innumerables la cantidad de actividades que se llevarán adelante en todo el país: pequeñas marchas, intervenciones, margaritas en las ventanas, carteles gigantes en los puentes, en cada rincón retumbará la presencia del pueblo y su lucha por verdad y justicia. En cada rincón del país nos encontraremos.

El gobierno no habilita la Cadena Nacional para “Familiares”. La indignación dura unos segundos, inmediatamente se activa la militancia y la rebeldía.

Estos tiempos nos enseñan que aquello de no poder adaptarnos a lo “nuevo” tenía que ver más con las condiciones subjetivas que con una incapacidad real. Nos debemos un gran debate: ser gobierno no es transformación sin batalla ideológica.

Ahora que la necesidad se materializa, inventamos las “nuevas formas de participación”.

“Solo el pueblo salva al pueblo” grita una pintada desde un muro de la Unión. “Lucha, unidad y organización” se agita desde las redes sociales, “Son memoria, son presente ¿dónde están?” se multiplica en cada ventana, en cada recoveco posible de ser intervenido.

La pandemia nos demuestra que la juventud no está “en cualquiera y nada le interesa”, son ellos y ellas quienes están poniendo el cuerpo, asumiendo el desafío y el momento histórico. La pandemia no nos calla, ni nos desmoviliza; por el contrario, refuerza nuestra capacidad organizativa y nuestra fortaleza para luchar.

¡Eso hace un pueblo de pie, encuentra la vuelta y avanza!

Autora: Paola Beltrán

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