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Más allá de los matices que tuvo el Cabildo durante ese enfrentamiento, siempre enfrentó el radicalismo del Jefe de los Orientales.

El grupo más pro español había sido derrotado en 1814 y expropiado en gran parte por la ocupación porteña.

El núcleo más ligado al gobierno de Buenos Aires estaba constituido por orientales ya establecidos del otro lado del río. Se habían fugado junto con las tropas del Director Supremo. Se habían fugado Juan, Pablo y Santiago Vázquez, Nicolás Herrera, los hermanos Vidal y otros que cruzaron el estuario.

Otro grupo de hacendados y latifundistas apoyaban la autonomía de la Provincia Oriental, dado que habían logrado sacarse de encima el lastre del monopolio español y apoyaban el celo artiguista por esa autonomía. Los principales en ese grupo patriota moderado estaban los García de Zúñiga, los Durán, Juan de Medina, los Estrada y Oribe, los Rivera, Francisco Muñoz, etc.

Pero el grupo social que marcó el tono de los primeros meses de gobierno oriental autónomo fue el poderoso sector comercial montevideano, que lucraron con los ejércitos porteños y luego con las tropas orientales

El Cabildo surgido en marzo de 1815, el primero elegido por orientales reflejaba una determinada correlación de fuerzas: “Grandes y antiguos latifundistas, como Tomás García de Zúñiga, Felipe Santiago Cardoso, abastecedores y viejos hacendados como Pablo Pérez, ricos comerciantes y proveedores como Juan María Pérez, fabricantes de vestuarios y adquirientes de estancias de enemigos como Antolín Reyna, constituían su núcleo más poderoso. Varios de los capitulares, sin pertenecer al núcleo más estrechamente vinculado al gobierno porteño, habían colaborado alegremente con él: Antolín Reyna, Luis de la Rosa, José Vidal y Pascual Blanco, las familias Pérez (de Manuel: Pablo, Lorenzo, Justiniano, León y Gregorio); de Antonio Baltasar: (Antonio, Pedro Blas, y Juan María) conservaban sus posiciones mediante la permanencia de algunos de sus miembros menos comprometidos. Casi todos ellos habían formado parte del núcleo de abastecedores del gobierno y ejército porteño, núcleo que también integraban Juan Méndez Caldeyra, Pablo Vázquez y Juan Correa, quien al agonizar el poder porteño había resignado su cargo de Regidor de Policía para atender sus créditos en la plaza y en Buenos Aires.”

Son la expresión de una clase naciente que estaba interesada en liquidar el monopolio español y que se había sumado a la revolución.

Dentro del Cabildo había dos grupos que iban a chocar. De marzo a junio predominó el primer grupo que estará aliado a los llamados “doctores” representantes de una burguesía especuladora. Y los caudillos rurales que arrastran a las masas rurales. En marzo el acuerdo se sintetiza entre el vacilante Fernando Otorgués, gran hacendado del Arapey, y destacado Jefe de la vanguardia artiguista y comandante político-militar de Montevideo, y el grupo de comerciantes especuladores constituido por los grandes abastecedores: su compadre Juan Correa, su amigo y anfitrión Antolín Reyna, Juan María Pérez, Lucas Obes, su tío Manuel y su primo Pablo Pérez.

Ellos…no solo fueron los dirigentes de la política, sino también los monopolizadores de los jugosos abastos y remates del gobierno y ejército de su mando, los cosecheros del “desgreño” de la hacienda pública y los pescadores del revuelto río de las contribuciones y confiscaciones al español vencido.”

Otorgués se entregó de pie y mano en marzo a Juan Correa que fungió de banquero y proveedor de vestuarios de Otorgués. Las políticas desatinadas de Otorgués llevó a que Artigas lo destituyera y pusiera a fines de agosto a Miguel Barreiro, para que pusiera orden en Montevideo. Las investigaciones llevaron a la destitución de Juan Correa y Lucas Obes. Los dineros públicos fueron contralados por el trabajo de Barreiro, la vigilancia de Artigas y la voluntad revolucionaria del padre Monterroso.

Se comprobó mala administración y compras con sobreprecios. El 2 de octubre se descubrieron las estafas de Antolín Reyna.

El 18 de noviembre de 1815 Artigas ordenó al Cabildo que fuesen separados del Cabildo Juan María Pérez y Antolín Reyna para que respondieran por sus delitos. Debían ponerlos a disposición del Comandante de Armas Don Frutos Rivera y el mismo destino tenía Juan Correa y Lucas Obes. El mismo día Artigas le dio la orden a Rivera que le remitiera a los reos de malversación al Cuartel General en Purificación.

Entre  los día 27 de noviembre y 5 de diciembre de 1815 fueron embargados los bienes de Reyna, Lucas Obes y Juan María Pérez. A Otorgués como no había sacado provecho personal pero había permitido el mal manejo de los dineros públicos, Artigas lo mandó a patrullar en la zona cercana a los portugueses, por su trayectoria anterior en la guerra de independencia.

Autor: Prof. Gonzalo Alsina

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