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La humanidad entera vive hoy una crisis sin precedentes. Las pandemias no son exclusivas de estos tiempos. La humanidad ha sufrido devastadoras experiencias con las bacterias y los virus. Recordar que la Peste negra mató al 30 % de la población de Europa. Esta nos vuelve a doler profundamente.

Los avances en la Ciencia y la Tecnología y la democratización de los conocimientos permite que una pandemia como la actual no resulte tan cara en vidas.

Esto nos hace pensar ya que toda inversión en Ciencia y Tecnología y popularización del conocimiento, es una muy buena inversión.

CONTRADICCIÓN PRINCIPAL DE ESTA CRISIS.

El Coronavirus es un virus bastante benigno, si hablamos de todos los virus conocidos. Esto es bueno y podríamos tender a pensar, como lo hizo el gobierno británico en los primeros días de la pandemia, dejar que la población se contagie y genere su propia inmunidad. Nos vacunamos contagiándonos y sufriendo la enfermedad.

El punto crítico es que si se expande mucho, colapsan los servicios de salud. Esto sería terrible, lo estamos viendo en Italia, España y lo veremos en muchos países más. Se pronostica que en Estados Unidos será muy grave, sobretodo por la cantidad de población sin cobertura de salud. Y también saber que en esos lugares se ha desarrollado el concepto de sistema de salud privado, rentable y enfocado en la curación y rehabilitación, no en la prevención. En Italia y España, los lugares más críticos en este momento, los sistemas de salud ya estaban al límite del colapso. El virus desnudó esas tremendas carencias.

Por eso la importancia de las políticas públicas de un sistema nacional integrado de salud y ante esta emergencia, las cuarentenas promovidas u obligatorias.

El segundo aspecto es, de qué sobrevive la gente si tiene que dejar de trabajar para hacer el racional aislamiento.

Por lo tanto entre aislamiento y productividad se genera un polo dialéctico que uno determina al otro. Y ambos son complementarios. ¿Cómo se resuelve esta contradicción?

La solución no puede estar en tener que escoger entre el riesgo de enfermarse o de morir de hambre.

DESARROLLO DE LA MATRIZ PRODUCTIVA.

Hace mucho que venimos insistiendo y trabajando en que hay que profundizar el cambio de la Matriz productiva de nuestro país.

País fundamentalmente agroexportador de recursos extraídos de la naturaleza con poco agregado de valor.

Este modelo es excluyente. Trabajo o ingresos para pocos y muy frágil en los mercados internacionales.

El agregado de valor a lo que hacemos incluye a mucha más gente, distribuye ingresos y organiza a a la población a través del trabajo.

NECESITAMOS UNA SOCIEDAD ORGANIZADA Y SOLIDARIA

Uniendo todo: ¿Qué características debería tener la sociedad ideal para afrontar esta Pandemia?

a) Pleno empleo, por lo que significa tener un ingreso y por la organización y disciplina que significa estar trabajando.

b) Un pueblo culto, que sea capaz de entender e interpretar la gravedad de la crisis.

c) Un sistema amplio de desarrollo de la Ciencia, la Tecnología, el Conocimiento y la investigación que llegue a toda la población.

d) Una educación en valores solidarios. Donde la salvación individual a expensas de otros, ni pase por su cabeza. Que ayudar al prójimo sea costumbre diaria. Brindarse con generosidad. Ejercer diariamente la solidaridad con quien más lo necesita.

Estamos de acuerdo que si el país que tuviera estos atributos, saldría más rápido y mejor de la crisis, debemos tener una mirada más abarcativa que el simple análisis de la epidemia del punto de vista sanitario.

En un país, donde el mensaje diario es a promover el desarrollo individual, compitiendo con otros a brazo partido..., sólo podremos esperar acciones como las de acaparar alcohol y tapabocas en cantidades siderales sin importar si otro llega o se acaba el stock.

O, como soy joven y en los jóvenes la infección es benigna, no me importa si soy portador del virus a ancianos o enfermos crónicos poniendo en riesgo sus vidas.

Sabemos de ejemplos de estos todos los días.

También sabemos de aquellos que más ingresos tienen y sin embargo se empeñan en pasar los costos de la crisis al Estado o los que suben los precios para aprovechar la oportunidad del mercado.

Hay ejemplos también que nos llenan de esperanzas. Y demuestra que existe una matriz profundamente humana en nuestro Uruguay. Aquellos que rápidamente se pusieron a organizar ollas populares, las empresas que se han ofrecido a colaborar, los científicos e investigadores que están dispuestos y comprometidos con dar todo su conocimiento para yugular esta epidemia.

Ni hablar y en la primera línea, los servicios más básicos, los trabajadores de la salud, del transporte, policías, empresas públicas..., abrumadoramente mayoritarios: los trabajadores.

NO HAY UNA ÚNICA SOLUCIÓN.

La salida de esta crisis, como en todas, no tiene una única solución. En este caso no es sólo por una buena gestión sanitaria.

Las medidas tienen que ser profundas, audaces, decididas y contundentes. Deben de ser partícipes todos los ciudadanos.

Fuerte inversión en fortalecer los servicios de salud y garantizar que toda la población cubra sus necesidades básicas para que pueda cumplir con el aislamiento. Con mayor empatía por los sectores más vulnerables de la población.

Las dos cosas al mismo tiempo.

UN APRENDIZAJE.

Las sociedades crecen y se desarrollan en forma sostenida, cuando avanzamos juntos. Los “crecimientos” logrados con sistemas autoritarios, tarde o temprano terminan implosionando, dejando el tendal de pobreza y miseria.

Tenemos que hacer conciencia de todos los desafíos que hoy nos pone la vida, para ejercitar, hasta que se nos haga hábito, la empatía, la sensibilidad por las necesidades de los demás.

Si nos ponemos en este camino, fortaleceremos la democracia, el conocimiento y la cultura.

Y pueblos con empleo decente, cultos, solidarios, son capaces de enfrentar cualquier adversidad.

Hasta donde sabemos, los modelos neoliberales producen todo lo contrario a esto.

De ésta salimos juntos, sí, pero atendiendo todo, a la salud y denunciando a los aprovechadores que quieran sacar ventajas a expensas de la mayoría o de los más infelices.

Se está haciendo mucha cosa, eso está muy bien.

Pero preocupan los sesgos. Señales muy claras para los sectores privilegiados. Suba del dólar que favorece a los grandes exportadores. Apoyos a los empresarios, desde plazos y mejores condiciones para sus obligaciones tributarias hasta haciéndose cargo de los trabajadores pagando seguro de desempleo, transfiriendo esa responsabilidad al Estado.

Ahhh, y las primeras señales de corrupción.

Salir juntos es juntos, sin que nadie quede atrás o al costado del camino.

Y habrá que ir pensando en el mañana, una vez superada la fase expansiva de la epidemia. Fortaleciendo la inversión en Ciencia y Tecnología aplicada al desarrollo.

Los Consejos de salarios para recomponer el tejido social que quedará dañado, todas las políticas de rescate y fortalecimiento de los sectores más afectados.

Para llamar la atención sobre esto, ya que no se puede salir a la calle, el pueblo se organiza, cacerolea, reclama.

¡Estaremos a la talla!

Autor: Mario Pérez

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