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El cabildo entre las distintitas maniobras para que no se aplicara el Reglamento de Tierras de setiembre de 1815, en noviembre demoró la elección de las autoridades encargadas por el reglamento para su aplicación.

Pero el pobrerío ocupaba los campos. Pero las tierras, sobre todo al sur del Río Negro, se entregaban lentamente y de manera desigual y según el amiguismo con algunos jefes militares y principales caudillos de tal o cual pago.

El cabildo de los pitucones, lideraba la resistencia contra la reforma agraria del artiguismo. A pesar del enfrentamiento que ya había perdido con Artigas seguía en la misma. Despojaba, a los paisanos que ocupaban y exigían la aplicación del Reglamento.

Si durante octubre de 1815 llevó su batalla para arrancar un bando que protegiera las propiedades y las personas de los emigrados, posibilitando su vuelta a la provincia y la posterior recuperación de sus estancias, durante noviembre el Cabildo reorientó su oposición a la obstrucción y violación de las órdenes de Artigas con respecto a confinamiento de los españoles y a la aplicación urgente de la distribución de tierras entre los patriotas pobres.

El Reglamento profundizó  los conflictos entre los grandes estancieros y la gente sin tierra. Al mismo tiempo que el Cabildo jugaba a favor de los enemigos de la lucha revolucionaria, los hombres pobres del campo elevaban su conciencia.

Esta conciencia se expresa con meridiana claridad en la carta que manda el “pardo” Encarnación a su jefe, Artigas, el 2 de enero de 1816. Es como dice Julio Rodriguez un “hermoso manifiesto popular de la revolución agraria”.

¿Quién era Encarnación Benítez?

Era un hombre valiente que defendía con pasión la revolución, un “pardo” analfabeto que había sufrido todas las humillaciones coloniales. Que era el líder natural en la región sudoeste de la Provincia Oriental en la Cuchilla Grande de Soriano donde tenían tierras mal habidas Antolín Reyna, Miguel de Azcuénaga y Francisco Albín, a quienes perjudicaba el artículo Nº 13 del Reglamento de 1815.

Las clases dominantes lo odiaban, a tal punto que los cronistas e historiadores lo transformaron en el paradigma de la anarquía, adelantándose a la “leyenda negra” contra Artigas de la cual también fueron parte.

Encarnación con todos sus defectos y virtudes encarna al héroe popular. A pesar del pregonado analfabetismo, fue un ejemplo de dirigente revolucionario. Este sí un verdadero teniente de Artigas. Conocía bien, las necesidades de sus paisanos y había entendido, la vinculación entre la revolución nacional de independencia y la revolución social de los explotados del campo.

Por esto lo presentaron los escribas de los explotadores, como el prototipo del criminal y anarquista. No le perdonaba el haber luchado en la práctca contra los planes contrarrevolucionarios. En Soriano los enormes latifundios al norte del río San Salvador se lo repartían entre los tres latifundistas antes mencionados, más Juan Porcel de Peralta, Julián Gregorio Espinosa el compadre de Fructuoso Rivera; Pedro Manuel Garcia y Francisco García de Zúñiga que tenía a su vez latifundios más grandes en Florida y Minas. Todos ellos, luego, traicionaron a Artigas.

Hicieron todo tipo de maniobras para salvarse de la expropiación. Fue en los campos de Antolín Reyna donde Encarnación con el apoyo de Artigas, había repartido tierras. Los paisanos ocuparon los campos amparados en el reglamento de tierras. El nuevo Cabildo se va a quejar de:”Un hombre perverso, vago, y turbulento (nombrado Encarnación) al frente de un tropel de malvados.” Esta fue la redacción original que no se animaron a mandar por el prestigio de Encarnación y la confianza que le tenía Artigas. Entonces cambiaron la redacción por: “Encarnación, al frente de un tropel de hombres perseguidos o por desertores o por vagos o por sus crímenes, atraviesa los campos, destroza las haciendas, desola las poblaciones, aterra al vecino y distribuye ganados y tierras a su arbitrio.”  Luego continúa: que Encarnación “se enseñorea de cuanto se presenta a sus voraces ojos.”

Luego sigue: “El ha esparcido hasta cinco partidas, que recorren todos los puntos, para que no haya uno que deje de participar y sentir los horrores de la desolación, y la violencia…” Luego decía que no respetaban la autoridad del Sr. Alcalde Provincial y que éste no podía cumplir con sus obligaciones por la obra “destructora de Encarnación y los forajidos que lo acompañan…en la ejecución de sus criminales proyectos.”

Como se dieron cuenta, que era peligroso sugerir a Artigas que los repartos de tierra constituían un proyecto criminal, el oficio del Cabildo del 2 de noviembre de 1815 finalizaba con una amenaza de uso de fuerza contra Encarnación, pero antes consultan a Artigas esa posibilidad.

Ante estas maniobras y amenazas del Cabildo, la respuesta fue refundar por segunda vez el Reglamento en Soriano, por los patriotas pobres.

El Cabildo le ordenó al comisionado Marcos Vélez para que frene a Encarnación y su gente. Marcos Vélez amparándose en las autoridades de Colonia no da lugar a la requisitoria del Cabildo de Montevideo que tenía jurisdicción sobre Soriano. Y que ante el problema jurisdiccional iba a consultar a Artigas.

Artigas no sabía los detalles de los que estaba pasando y se empieza a enterar gracias a Marcos Vélez y a la carta de Encarnación.

Artigas el 12 de noviembre le contesta al Cabildo el oficio del 2 de noviembre: Vuestra Señoría nada me dice de la remisión del resto de europeos que tengo pedidos. Ellos son el principio de todo entorpecimiento, y los paisanos desmayan al ver la frialdad de los magistrados. No me ponga VS., en el extremo de apurar mis providencias. Ya estoy cansado de experimentar contradicciones, y siendo la obra interesante a todos los Orientales, ellos deben aplicar conmigo el hombro a sostenerla. El que no se halle capaz de esta resolución huya más bien de nuestro suelo. Pocos y buenos somos bastantes para defender nuestro suelo del primero que intente invadirnos.” ¡Grande general Artigas!

Artigas estaba al tanto de los desfalcos de los cabildantes. En la respuesta al Cabildo le baja el tono a las acusaciones contra Encarnación, diciéndole que no puede formar cinco partidas, como dice el Cabildo, con solo 12 hombres. Le tira abajo la exageración y que llegará el momento para que conozcan personalmente a Encarnación…Y les dice al Cabildo y al Alcalde Provincial que cumplan con el Reglamento. Artigas pide más información a Rivera para tomar una resolución más ajustada:

“Dígame usted por Dios en qué consiste que los europeos no salen de ese pueblo, y que hay tanta inacción en él, que no advierto un solo rasgo que me inspire confianza. (…) Con esta fecha doy mi última providencia y digo al Cabildo, como también a Barreiro, lo conveniente, y si no veo pronto y eficaz remedio, aguárdeme el día menos pensado en esa. Pienso ir sin sentido, y verá usted sí me arreo por delante al gobierno, a los sarracenos, a los porteños y a tanto malandrín que no sirven más que para entorpecer los negocios.”

Autor: Prof. Gonzalo Alsina

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