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“Hubo militares que no estuvieron de acuerdo con la tortura.”

“Hubo militares que no estuvieron de acuerdo con la tortura. El caso más ilustrativo es el del capitán Edison Arrarte. En el convulsionado año 1972 prestaba servicio en el Batallón de Infantería Nº 7, en el departamento de Salto. En cierta ocasión, llevaron detenido a un joven tupamaro y comenzaron a ensañarse con él sometiéndolo a brutales torturas. Arrarte oyó los gritos provenientes del local del S-2 mezclados con música de una radio puesta a alto volumen.

Esa condición del detenido –expresará ante un tribunal de honor militar –humilla y ultraja la condición humana. Interrumpió la sesión, llevó a un médico para que lo atendiera al detenido y discutió con el oficial a cargo del cuartel. Finalmente, ese tribunal le acusó de tomar bajo su protección a un sedicioso y dispuso su pase a reforma, situación que determinó que Arrarte se dedicara a dar clases de matemática. En 1976 fue detenido y trasladado al “Infierno chico” de la casa de Punta Gorda. Luego de unos meses, pasó a la Cárcel Central y finalmente fue derivado al penal de Punta Carretas, siendo uno de los últimos presos de la dictadura en lograr la libertad, el 28 de febrero de 1985.” (Los Militares Antigolpistas. Una opción ética. Testimonios. Miguel Aguirre Bayley. Ediciones de la Banda Oriental, Uruguay, 2016.)

“…se inventaron la condición de combatientes…”

Dice Arrarte:

“Cuando se produce el golpe de Estado en Uruguay, los gorilas inventan el tema del marxismo, aunque no necesariamente sepan de qué se trata. En los cursos que hicieron los oficiales les hablaban del peligro marxista. El caldo de cultivo eran los trabajadores y los más pobres.

Destruyeron el país. No hicieron patria, todo lo contrario. Lograron que la gente no los quiera, no hablan de la sociedad ni del pueblo, hablan de los civiles…tiene cierto sesgo peyorativo. Y el Centro Militar pretende justificar lo hecho. (…) para los golpistas una democracia liberal es comunismo y que la gente se reúna representa un peligro. Muchos militares tendrían que aprender que la libre confrontación de ideas…fortalece la democracia.

La represión de la dictadura abarcó a casi toda la población. Hubo gente detenida que no supo por qué estaba presa. Las dictaduras imponen el terror, no hay seguridad jurídica, entran a los domicilios a cualquier hora , de la peor manera. La dictadura uruguaya no fue solo uruguaya, formó parte de un operativo mucho mayor que abarcó todo el predominio del Cono Sur por conveniencia del imperio norteamericano al que le sirve el sometimiento de los pueblos y porque en esas circunstancias puede comprar la materia prima más barata, muy por debajo de su valor.

El burdo pretexto de los dos demonios sirve a los militares golpistas para justificar lo que hicieron. Es más, se inventaron la condición de combatientes. Yo recuerdo el informe del Estado mayor policial de 1970 con relación a los tupamaros. Ese informe decía que el aparato armado del MLN-Tupamaros lo integraban entre 180 y 200 personas y se complementaba con dos columnas: una logística y otra de sanidad. En total entre 250 y 300 integrantes, ¡Ese era el enemigo tupamaro que hacía salir a toda una fuerza compuesta por 20.000 efectivos!

Autor: Pablo Reveca

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