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En un artículo anterior: “Indignidad arriba, malestar abajo” yo decía lo siguiente:

“Este personaje que cuando Luis perdió con Tabaré, todo el mundo escuchó la conversación de cuarta que tuvieron arriba del estrado con Pedro Bordaberry.

Wikepedia lo describe bien: “Autor de “La Segunda Reforma” publicación en la que se opone a la propuesta de Germán Rama por derecha, por ser basada en educación pública y en la que sugiere la transferencia de recursos públicos a la educación privada.”

¡Clarito!... Vienen por la educación pública, con Pablo Da Silveira a la cabeza. Vienen por los derechos de los trabajadores. Vienen por la concentración del poder en el MEC, por la autonomía y la libertad de cátedra.

Su propuesta es más de derecha que la de Germán Rama, que es mucho decir. Quiere financiar liceos privadas con la plata del Estado, o sea de todo el pueblo.

Junto con Talvi son los impulsores de liceos como Impulso (2013), entre otros, o sea “liceos públicos” de gestión privada.

Junto a una operación mediática contra lo público, con una gigantesca cobertura mediática, están los planteos del político fracasado Pedro Bordaberry cuando fungía de senador, presentando un proyecto de ley para generalizar ese tipo de liceos, que apoyaron el Partido Nacional y miraban con cariño algunos “progresistas”.

Yo no me olvido cuando el lanzamiento de Eduy21. Metieron varios ministros; Mieres, y Pablo Da Silveira. Hay varios que pasaron a la “clandestinidad”. El documento que sacaron era un cúmulo de generalidades. Le preguntás a cualquiera que te diga tres cosas importantes de ese documento y tartamudean.

Al mismo tiempo, esta estrategia de marketing se combina con un discurso apocalíptico sobre la educación pública.

En estos nuevos liceos pasan o pasan. Hacen una selección en el reclutamiento de los estudiantes. Implantan la comida al mediodía para lograr inscripciones.

Conozco ex –docentes que te dicen: te hacen un control arbitrario, por parte de las autoridades; se rebaja la autoridad de la profesora o profesor de manera constante, hacen video vigilancia del acto educativo y se meten con la libertad de cátedra y presionan para la promoción. Y no les importa el grado del docente: gana igual un docente grado uno que uno grado seis.

La trampa legal para financiar a esos liceos es a través de donaciones de las empresas. Ya existían leyes al respecto, pero fue en el gobierno de Mujica, a través de la ley presupuestal Nº 18.719, que se habilitó que el régimen de donaciones especiales pudiera hacerse extensivo a instituciones educativas privadas de primaria y secundaria (para educación terciaria ya existía la habilitación). Esto permitió que algo que era marginal en nuestro sistema educativo como el caso del Jubilar, se extendiera.

Entre 2020 y 2016 las donaciones se incrementaron en 241%.

De cada $U 100, 83% los pone el Estado por la devolución impositiva y el donante solo el 17%.

Entre 2010 y 2016 el Liceo Jubilar y la Fundación Impulso recibieron el 55% de las donaciones, contra el 7,8% para la ANEP.

Esto muestra que las exoneraciones fiscales favorecen al sector educativo privado. Atentan contra la educación pública, ya que al poder elegir donde van las donaciones, optan los privados por instituciones por fuera de lo público en educación primaria y media.

En el año 2015 de los $ 15.000.000 en donaciones al Jubilar, el Estado puso $ 12.187.500; y en el liceo Impulso de $ 63.962.849, el Estado aportó $ 51.969.815.

O sea, que el “socio” mayoritario es el Estado, que no tiene ninguna incidencia de lo que se decide en esos liceos. Una lógica a contrapelo de cualquier sociedad de acciones que funcione con criterios capitalistas. Por ejemplo, el Estado pone la mayoría de la guita y permite que un grado 1 gane lo mismo que un grado 6. Esto no pasa en los liceos públicos.

¿Y la tan mentada eficiencia? Veamos.

260% más caro

Para el año 2015. El gasto/matriculado tanto en el Impulso como en el Jubilar fue de $ 153.000 y para el CES fue de $ 58.862. Lo que muestra que es un modelo mucho más caro que los liceos públicos convencionales, 260%.

O sea, que, por cada peso que se gasta en secundaria, se gastan 2,6 pesos en estos liceos. El Estado gasta más por matriculado en el Impulso y en el Jubilar que en un estudiante que asiste a la educación pública.

La Fundación Impulso maneja el liceo Impulso. Iniciaron a la fundación: Marcelo Guadalupe, Elbio Strauch, Ernesto Talvi, Pablo Da Silveira, Nicolás Herrera y Horacio Hughes.

Elbio Strauch es una de las cabezas del grupo Strauch, el mismo grupo que lucró con la dictadura fascista, uno de los grupos que integraban lo que “antiguamente” se llamaba la rosca o la oligarquía. Tiene más de 20 empresas (PAMER, tv por abonados,  Vivión S.A., CONATEL, neumáticos, energía, negocios rurales, entre otros). Están en Uruguay y Paraguay.

Marcelo Guadalupe es el gerente general de Fenirol Energías Renovables, que pertenece al Grupo Strauch, en asociación con Secco (gerente regional del grupo brasilero Marfrig y antiguo propietario del Frigorífico Tacuarembó), Branáa (antiguos propietarios de la curtiembre de igual nombre y de decenas de miles de hectáreas en nuestro país) y el grupo griego Tsakos.

Los pilares intelectuales son: Ernesto Talvi y Pablo Da Silveira. El Canciller predicaba lo privado en la educación a través de Ceres. Pablo Da Silveira, hoy ministro del MEC, siempre estuvo vinculado a la Universidad Católica, la que autorizó en 1984 el dictador y general Gregorio Álvarez. Donde hay tres sindicatos: dos amarillos y uno clasista.

Nicolás Herrera es el presidente de la Fundación y es cabeza del Estudio Guyer y Regules. Fue subsecretario en el ministerio de Economía y Finanzas en los años 1990 y 1991 durante el gobierno de Lacalle.

Horacio Hughes es el gerente general de OCA. Empresa perteneciente al grupo brasilero ITAU, un de los principales “financiadores” de todas las donaciones.

Estos son algunas de las grandes empresas que están detrás de la privatización de la educción. Ahora recuperaron el gobierno. Por eso el gobierno no los hace aportar a medida de sus posibilidades, ante la pandemia. Son parte de las 2.500 personas más ricas de este país.

Por eso en la LUC, en el capítulo de educación; se le quiere dar todo el poder al MEC, se elimina el Sistema Nacional de Educación Pública; se fortalece la representación privada y se reduce la de los docentes; se legitima la injerencia del sector privado; se eliminan los Consejos, con la consiguiente pérdida de autonomía; se violan derechos de los trabajadores a través de un nuevo estatuto impuesto e inconsulto; se atenta contra la libertad de cátedra; se le da superpoderes a los directores generales y a los directores liceales , que elegirían a sus profesores, pasando por arriba de nuestros derechos y no respetan la estabilidad laboral y la carrera funcional docente.

 Aprovechen la pandemia para meter express la LUC.

 Si no respetan nuestros derechos y la educación pública, le vamos a dar batalla, con o sin coronavirus. La educación es demasiado importante, para que quieran contrabandear un cambio regresivo, en medio de una pandemia.

Autor: Prof. Gonzalo Alsina

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