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Ayer leí con la atención de siempre una entrevista al suplente de senador Da Silva y realmente me resultó preocupante, lejos de lo que es el tono que la discusión democrática nos exige a todos los que tenemos una responsabilidad política o social, si es que no queremos generar odios que luego sólo provocan problemas entre uruguayos, que nos debemos respetar por distinto que pensemos.

En dicha entrevista el senador suplente Sebastian Da Silva plantea: “Hay un conjunto de interesados que los une el deseo que nos vaya mal. Entre ellos no tienen ningún tipo de motivación. Ejemplo: con la delincuencia esperan que nos vaya mal. Los delincuentes hoy están viéndose. Hay sindicatos que se ven atacados. Entre ellos no tienen nada que ver. Vamos a aplicar auditorías que la pandemia las ha postergado, pero se van a hacer, y van a dejar en blanco y negro cosas que no tienen buena opinión pública. Políticamente hablo de los bolches estéticos. Los nuevos bolches. Gente que hoy lo que necesita es un mártir para Instagram. Que ven lo que está pasando en Estados Unidos y replican mentalmente lo que puede llegar a pasar acá. Hay 270 hechos anticipatorios. Hay un cuplé de la murga “Metele que son pasteles”, ese cuplé está en las marchas del PIT-CNT. Lo que pasó en Chile.”

Bueno lo primero es que nadie quiere tener un mártir para ningún Instagram, ni ninguna otra cosa, tal vez deba saber que los mártires estudiantiles fueron producto de luchas populares en defensa del boleto estudiantil y otro conjunto de demandas. Y que cientos de mártires surgieron previo al comienzo de la dictadura entre ellos los 8 mártires de la seccional 20 del PCU, y los 196 desaparecidos de los que en la mayor parte todavía no sabemos dónde están, porque los militares y civiles que estuvieron en la dictadura han hecho un pacto de silencio y lo poco que han dicho una parte son mentiras, como se demuestra en lo que han dicho en la Comisión para La Paz. Una muestra clara es el caso Bleier.

Pero además, cuál sería la actitud irresponsable que han tenido las organizaciones, dónde ve la manija, si dando la cara nos movimos en una enorme caravana en todo el país sin ninguna dificultad.

Luego participamos del 20 de mayo en la marcha virtual del silencio, en la que cientos de miles de personas se expresaron bajo la consigna: “Son presente, son memoria, dónde están?” Y el reclamo de verdad, justicia, memoria y nunca más, llenando de margaritas e imágenes a todo el país, y con un brutal presente cada vez que se nombraba a de uno de nuestros desaparecidos. Una jornada nacional sin ningún inconveniente.

Luego organizamos un paro parcial en todo el país, con un gigantesco acto, respetando la distancia social y reclamando soluciones para los que no deberían quedar al costado del camino.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de aplicar las mejores políticas públicas para que no queden al costado del camino, nuestros compatriotas con más dificultades.

Entre ellos el ingreso básico de emergencia (un salario mínimo nacional), canasta de servicios públicos para aquellos hogares que estén por debajo de la pobreza (agua, energía eléctrica, internet, gas) que permitan a esas familias poder hacer esta transición de la mejor manera.

Es posible que con buena fe el senador Da Silva crea que las dificulatades van a llegar en el segundo semestre, pero debería saber que según la organización “Techo” ya hay más de 50 mil niños que se alimentan de las ollas populares y que en el medio de la peor circunstancia cerca de 60 mil niños/as fueron a buscar la bandeja a la escuela pública, y ahí, como siempre, encontraron a las maestras y funcionarias de Primaria en la primera fila.

También debería tomar nota del estudio de la UDELAR que considera que de no tomar medidas más profundas más de 100 mil personas estarán por debajo de la línea de la pobreza y esto se transforma en un martirio.

También convendría leer al relator para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Edison Lanza, que da cuenta de un informe de la ONU en un documento de nueve páginas, que manifiesta que debilitan las democracia los artículos de la LUC vinculados a la prohibición de piquetes que incluye el piquete de huelga, la legítima defensa policial y el secreto de sistema de inteligencia.

Entonces la forma de expresarse del senador puede sonar bien para una parte de la sociedad, pero es la antipolítica, es intentar gobernar con una sola verdad y un tono amenzante, planteando intencionalidades de organizaciones que hemos demostrado movilizarnos con mucha responsabilidad.

Todas esas conclusiones las saca porque en nuestro acto sonó el cuplé “Vamos a la plaza” de la murga solidaria “Metele que son pasteles”, que tal vez no lo sepa el senador, ya lleva entregadas más de mil canastas solidarias en el Cerrito de la victoria.
Este cuplé, por cierto, además de reivindicar nuestras plazas como lugar de lucha y de resistencia, fue premiado como el mejor cuplé de carnaval y todos hemos visto con asombro como en tres oportunidades el teatro de verano se paró entero para ovacionarlos, pero, que yo sepa, no desembocó en ningún problema de violencia.

Este tipo de argumentación que parece propia de los egos machistas, no son los que están precisando nuestros compatriotas.
Muchos compañeros de bancada del Partido Nacional entienden y practican la alta política, que sabe que hay algunas cuestiones que todos tenemos que preservar más allá de las diferencias que se tengan.
En cierta medida debería escuchar a su líder y actual presidente, Luis Lacalle Pou que manifestó: “firme con las ideas, suave con las personas”.

Para discutir ideas cuando el senador quiera, si es para generar odios, con nosotros no cuente.

Autor: Fernando Pereira

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