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Atilio Duncan Pérez da Cunha (Macunaíma). 1951 - 2020

Macu. La poesía siempre está bajo sospecha

Escribe: Luis Pereira Severo

 

Ese perro que aúlla / a las sombras

ese agujero en la suela / del zapato derecho

(de “Fantasmas en la máquina”)

 

La biografía puede comenzar en Villa Muñoz. Puede ser que comience con abuelos nacidos en Pernambuco, con un padre peluquero y guitarrista tocando con payadores en el Palacio Salvo. Puede que siga con las hazañas de Alberto Spencer ante el Sporting Cristal con la camiseta aurinegra.

Era el primer aniversario de Maracaná, el día de gloria 16 de julio de 1951, y llegaba al mundo no exactamente con una pelota bajo el brazo Atilio Duncan Pérez da Cunha.

Muchos años después, en los pasillos de la vieja Facultad de Humanidades de la calle Lindolfo Cuestas, Raúl Feldman bautizaría – bautismo rojo – a Atilio Duncan como Macunaíma, Macu.

Poeta, de la generación de la resistencia – como le gustaba recordar -, autor de cinco libros de poesía, reconocido creador publicitario, periodista radial. En este último oficio se había iniciado en 1970, de la mano del mismo Feldman, en una audición juvenil en la vieja Radio Vanguardia. Luego siguen “La Morsa”, “Estos son los nuestros” y “Eco contemporáneo” (este último por Radio Centenario, en tiempos de borrascas dictatoriales). Y un largo periplo que abarca la 30, la 44, hasta llegar a “Otro rollo”, el programa que conducía hasta ahora en las radios públicas.

Además de la radio y la publicidad, un recordado pasaje por televisión, como partenaire de Mauricio Rosencof en “Que nunca falte”, por Tv Ciudad, y un papel en “El Chevrolé” (1998), una de las primeras películas del renacimiento del cine uruguayo.

Después de estudiar Historia en Humanidades pasó al IPA: profesor que nunca ejerció, porque la dictadura llegó para enmudecerlo casi todo. Con su currículum de militante comunista a cuesta, en tiempos de pensamientos rigurosamente vigilados, la necesidad de parar la olla lo llevó a la planta procesadora de pescado de ILPE, en la rambla portuaria.

Fue después de eso que llegó a la publicidad, y allí supo abrirse un camino al reconocimiento de sus pares, al desarrollo profesional.

El trayecto militante abarca toda su vida: entre tantos que lo recordaron estos días está Gastón González, del colectivo No a la baja, que recuerda en twitter que fue el Macu quien creó el colibrí de la campaña.

“Soy un poeta menor, un cronista de la música popular uruguaya”, dijo de sí mismo Macunaíma. Y no era en su caso la falsa modestia, la impostación de quién en realidad pierde el sueño por el Olimpo literario.

La banda sonora del poeta incluye a Tom Jobim, Dorival Caymmi, João Gilberto, la tropicalia, y una nutrida lista de gaúchos: desde la ramilonga de Vítor Ramil hasta su parcero de siempre Raul Ellwanger, con escalas en Bebeto Alves y Marcelo Delacroix.

Llega a la poesía desde tempranas lecturas de Vallejo, y desembarca luego en Ernesto Cardenal, más Lawrence Ferlinghetti, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Gregory Corso, los beatnik norteamericanos.

Los poetas beatnik fueron “una influencia central, como también Ernesto Cardenal. Después naturalmente Washington Benavides y, de manera más cercana, mi hermano Elder Silva. Todos ellos me ayudaron o contribuyeron a la formación de un lenguaje que yo considero propio”, le decía al poeta Íbero Laventure.

 

MACU POLIFÓNICO

Parte de una generación que creció oyendo a Dylan y a los Beatles, a Caetano y a Viglietti, todo en el mismo combo y sin fronteras artificiales.

Como comunicador radial fue permanente su preocupación por la diversificación de la oferta radial: “Vivimos en una cultura del plato único donde el plato único es absolutamente miserable; si el plato siempre es el mismo uno termina creyendo que las moscas tienen razón”, le decía en una entrevista al periodista Daniel Feldman. Fue un militante de la integración regional, preocupado por la distancia inexplicable entre la cultura brasileña y la del Río de la Plata. Su menú de lecturas incluía a Carlos Drummond de Andrade, Manuel Bandeira, João Cabral de Melo Neto, Manuel Quintana.

Antes del primer libro, “Derrumbado nocturno y desván”, de 1977, estuvo la poesía oral: “arranqué como poeta oral en recitales de músicos amigos”, recuerda en otra conversación, con el periodista Alberto Silva. Tocaba poesía en los recitales de Pipo Spera o de Mateo.
“Derrumbado”... es impreso en la antigua Shera’a, un colectivo de artistas empeñados en resistir a los tiempos de “oscurana”, que venían de la Comunidad del Sur.

A lo largo de cinco libros de poesía la obra de Macu se ha desplazado, desde el inicial tono entre confesional y en parte subsidiario de la poesía social de los sesenta, común a sus tres primeros libros, hasta la celebración del collage a la manera de montaje cinematográfico de “La bufanda del aviador” y “Ontheroadagain”.

De sus libros iniciales, “Fantasmas en la máquina” (Ediciones de Uno, 1986), destaca por la limpidez de la escritura poética, la capacidad de aunar en el texto lo disímil de la historia reciente, el paisaje urbano y el de los afectos, en una cuerda próxima a las trayectorias literarias más típicas de la poesía social rioplatense de los sesenta.

Una joyita es, antes que eso, el disco larga duración “Los caballos perdidos”, de 1982, editado por Sondor, que recoge textos de sus dos primeros libros, “Derrumbado, nocturno y desván” (Shera´a,1977) y “Pasajero de las sombras / Los caballos perdidos” (Libros de Granaldea, 1980). Las voces de Eduardo Darnauchans, Fernando Cabrera, Jorge Bonaldi, Fernando Condon, Julio Calcagno. Jorge Lazzarof y Leo Masliah son el decorado y componen la polifonía del texto, en un disco pionero si de creación interdisciplinaria y poesía oral se trata. Se puede oír en la red: https://youtu.be/N10HOKFBqhc

Con “La bufanda”... inicia “Proyecto Ferlinghetti”, viaje literario desde Chicago a Los Ángeles, ciudad en la que vive el poeta sobreviviente de la generación beat. A la vez “ars poética”, declaración de amor y pertenencia a estos rincones del corazón.

En 2017 llegó “Ontheroadagain”, síntesis del recorrido poético del Macu. Poesía narrada, sucesión de paisaje de carretera, celebración de lo fraterno, insistencia en el gesto indócil, que tanto desacomodó a propios y ajenos. Desarrolla acá su “Proyecto  Ferlinghetti”, suma participantes en el viaje. En este último libro, en la última sección los poemas de Seni Labart desafían la corrección literaria y se producen desde el juego, la economía de recursos y lo naíf. “Ezra Pound / una película doblada / en directo / por Martínez Carril / tiras y sombras / caminando la plaza / tu sonrisa / frente al plato de Gramajo.”

Los escritores, y sobre todos los poetas, siempre resultan sospechosos”, dijo alguna vez el Macu. La poesía cuando se coloca por fuera de la búsqueda del aplauso fácil, por fuera de los canales de lo retórico, de lo ya dicho, cuando se atreve a saltar sin red, a tensionar el lenguaje, a no jugar para el resultado, inevitablemente conduce al ninguneo, a las estrategias de silenciamiento, al coro de unanimidades que prefieren ocultar, crítica e informativamente, al que se instala en el lugar del desafío. Pero es mucho más entretenido, y lo que de verdad vale la pena.

Vendrán caras extrañas, ya se ha dicho. Y sí que vendrán, a reiterar la operación del olvido, o a llorar lágrimas impostadas ahora que queda bien, que el Macu ya no puede responder con sus risotadas.

 

 

 

De un peleador a otros

" Y en el segundo round

ya sabía que caería redondo,

cuando se fue la luz

campeones del mundo

de sueños rotos"

Quique Gonzalez

a Juan Descrescenzio y Esteban Leivas

 

nunca he dado la talla

ni el peso exacto

pero siempre entré al ringside

dispuesto a dar pelea

y aguantar más de un asalto

"desiste, te irás al piso macho"

decían desde el rincón

pero igual resistía

dejando dientes muelas cejas

narices astillas del corazón

y por supuesto

los ojos en compota

todos los rivales

me pegaban a mansalva

pesados medios moscas

plumas y gallinas

tremendos noqueadores

hijos de su madre del barrio

púgiles comarcales

crápulas nacionales

del cuadrilátero

tirándome cross a la mandíbula

o ganchos demoledores

puñeteros aficionados

y profesionales

secretarios de estilete

amigos de ocasión

y amores enguantados

pegando abajo

o lanzando jabs directos

y veloces como aves de rapiña

a todos les aguanté el castigo

les di pelea hasta los nudillos

mientras ellos cincelaban

el desastre en mi cara

siempre rechace la toalla

y la lona

desde del rincón gritaban:

"desiste esto va a matarte

campeón"

de tumbo en tumbo

abrazando la desgracia

y más golpeado que los tambores

de la tribuna

siempre me volví a levantar

porque para un peleador

no hay mayor gloria

que aguantar hasta el próximo round.

 

 

El hombre de la bicicleta cruza el desierto

a Atilio Dante Perez Comba, mi padre

 

entre los cactus y las piedras

pedalea un ciclista de jopo

y corbata de moña

tiene un bigote finito

y una sonrisa de cantor

de radio

la bicicleta tiene un motorcito

italiano que tose asmático

el hombre va sorteando las piedras

y las sombras

con el silbido que me dormía

de niño

con ese hombre

la foto a color y en movimiento

del parque Batlle

mil novecientos cincuenta y cuatro

nos dijimos tantas cosas

durante tantos años

que por último no teníamos

nada que decirnos

en el final

no apreté sus manos de guitarrista

no cerré sus ojos

ni besé su frente fría

ahora está silbando

para sortear espantos

como a sus seis años

cuando fue a comprar vino

para el padre

una noche de lluvia

y él iba saltando

aterrado

entre los sapos

como a los catorce

cuando el padre los abandono

lo dejo a cargo

de la madre y las hermanas

y la Marina

con una navaja de peluquero

le degolló la infancia

-el espectro amigable

de un niño perdido

que a veces volvía

en sus dibujos de caballos

y aeroplanos

habrá silbado también

-como un sollozo

a los veintitrés

cuando nací con los riñones malos

y le dijeron:

" no llegará al año"

pero ahora

no hay nada que temer

el pedalea como en el 54

con el jopo glostora

el lunar al costado

del bigote

con la sonrisa

que me llevaba a tierra firme

desde el encrespado mar de las pesadillas

junto al fuego

los otros cuatro duermen

solo los coyotes y yo

sabemos

que mi padre

ha pasado por la noche del desierto.

 

 

Atilio Duncan Pérez da Cunha (Macunaíma)

1951 - 2020

 

Obra publicada

Derrumbado, nocturno y desván (Shera´a,1977)

Pasajero de las sombras / Los caballos perdidos (Libros de Granaldea, 1980)

Los caballos perdidos (Sondor, disco vinilo, 1982)

Fantasmas en la máquina (Ediciones de Uno, 1986)

La bufanda del aviador (Banda Oriental, 2008)

Ontheroadagain  (Banda Oriental, 2017)

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