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El dinero físico va a desaparecer sin sostener en un billete o en una moneda la cara de Carlos Gardel. Uruguay estuvo tentado a incorporar a Gardel en la galería de caras del dinero, en 1997, a propuesta del diputado blanco Jaime Trobo, pero no le tuvieron confianza (a Gardel o a Trobo). Ahora es tarde. El dinero fiat (en billete y moneda, basado en la confianza) esta noche agoniza. Es sólo un fantasma del viejo pasado, que adornaron en el mundo rostros de hombres y mujeres más o menos moralistas, pero ninguno y ninguna, o ningune, comparable a Gardel en lo mucho que le gustaba la guita.

Le gustaba para reventarla, para despreciarla, “¿cuántas miserias se necesitan para hacer una gran fortuna?” (dice el protagonistas de El día que me quieras). Hicieron bien en no tenerle confianza. Cualquier verdad se hubiese resistido frente a un billete con el código de la cara de Gardel. No hubiera servido. El mundo se hubiese arreglado.

Ayer marchó la cara de Mao a la cadena de bloques. Dicen que es dinero pero es un medio de expresión. Hash, bloque, hash, bloque, hash, bloque hash… un valsecito. Los chinos terminaron de construir la plataforma del criptoyuan, la moneda digital que en cuatro o cinco años, o antes, va a desplazar al dólar pero primero acelera la desaparición del dinero fiat. El dólar tendrá luego su versión digital, desplazado entre decenas de divisas encriptadas o no, pero en todo caso digitales, en una canasta o cesta o básquet también digital.

En rigor es el e-renmimbi, de curso legal en China, pero su unidad básica es el yuan. Ya hace años que el mayor porcentaje de las compras que se realizan en China no usan billetes ni monedas físicas ni tarjetas. Se hacen con pago digital. Pronto el famoso billete con la cara de Mao desaparecerá. No va a ser exactamente una cripto porque es del Banco Popular Chino, pero, entre otras ventajas, no va a trasmitir microbios, un cuidado menos en esta época de guerra irrestricta.

LA VIDA ENTERA

Hace un par de años le pregunté a un reconocido economista qué opinaba del criptoyuan. “Que si los chinos dejan de laburar como están laburando no hay moneda que los salve”, me contestó. Porque en buena medida, el ascenso de China a primera economía mundial se dio en tanto los chinos hacen dólares construyendo economía real, exportando valor (tiempo de trabajo socialmente necesario) y no imprimiéndolos.

En este mundo post pandemia COVID-19 (que ya es, porque sólo quedan epidemias, aunque crecientes) los dólares impresos a revienta máquinas no alcanzan a dar liquidez a los mercados. El planeta Tierra tiene más deuda que agua. La Reserva Federal de USA (unos pocos banqueros privados con derecho a estafa Ponzi) sigue asentando dinero intangible, imposible ya de respaldar ni siquiera en papel, decenas de billones a una velocidad abrumadoramente superior a la de circulación del dinero, que derrama siempre perversamente, nunca subversivamente, hacia un arriba donde va quedando en efecto Cantilon (entre bancos, corporaciones y fondos que se recompran acciones y deudas, a interés negativo, de 0,5 %, para terminar bajando en cuenta gotas, a intereses del 80 o 90 %, exorbitando las desigualdades y el quilombo que sale de las criptas de las epidemias, porque no es sólo el racismo lo que dispara las protestas. Es la economía para el 1 % de USA con acceso al dinero “cuantitativamente flexible”.

Para una sentencia al dólar, viene surgiendo dinero duro por distintas partes, bitcoint y otras criptos y, desde Beiging hasta Facebook, dinero digital de intercambio fácil, sin pasar por swift, sin caer en “sanciones”, asistiendo a los bloqueados por las finanzas de Wall Street y las políticas del Pentágono.

EN EL MUNDO NO CABÍA

En 1947 el dólar fue prontuariado por Rodney Arismendi, “más allá del plan Truman”, segunda edición prologada por José Luis Massera. “Prontuario” es un resumen en que están anotadas varias cosas a fin de tenerlas presentes cuando se necesiten. Ahora que el dólar está para sentencia, cito reseña de Arismendi en revista Estudios del 61 (número 21-22), de los primeros empréstitos en dólares que recibió Uruguay, de la banca Rockefeller en 1915, cuando “la primera guerra mundial marca el avance del imperialismo yanqui en América del Sur y de su puja por desplazar a Inglaterra del lugar principal”, luego, desde “1919, 1.9 millones de dólares; 1924, 15 millones; 1929, 44.6 millones; 1935, 51.2 millones, con Chase, Dillon Read y Hailgarten. Mientras “los empréstitos británicos y franceses seguían siendo la parte fundamental de la deuda externa de Uruguay”, el dólar aumentaba sostenidamente su influencia. Tendencia similar apunta para toda América del Sur. En 1949-50 esta deuda externa de Uruguay en dólares ascendió a 76 millones. Es decir, a partir del buen posicionamiento que logra con escaso sacrificio en la “Gran Guerra”, pero especialmente en la “Segunda”, EEUU, con la doctrina Truman, plan Marshall para Europa, comercio no equivalente saqueador para el Caribe y América Latina (sólo un ejemplo: “en el quinquenio 1954-59, Argentina perdió por el desmejoramiento en los precios de intercambio, 2.075 millones de dólares”), respalda su moneda más allá de los acuerdos de Bretton Woods que la aceptan con patrón oro. Por eso puede Nixon en 1971, abandonar el patrón oro e iniciar el camino de flexibilización cuantitativa con estafa Ponzi internacional, manteniendo el comercio desigual y el negocio de deuda, porque en definitiva, “el dólar es una divisa respaldada en armas” (Paul Krugman). La confianza de la fuga de capitales en dólares de las oligarquías latinas a paraísos fiscales, está en que si Hussein vende petróleo en euros, USA lo va a invadir, pero ¿qué pasa cuando no puede invadir Venezuela?       

John Bolton termina confesando en su libro que se le cayeron los negocios petroleros, Trump amenaza con romper la fase 1 del acuerdo con China (a ver si recupera votos de su desastroso manejo de la epidemia de COVID), Wall Street se desploma de inmediato ante el anuncio de ruptura del acuerdo con la República Popular China. Trump entonces se retracta. Wall Street vuelve, en el mismo día, a recuperarse y a mandar, pero algo no funciona: las acciones de las petroleras que dieron quiebra suben, igual que las tecnológicas que dan ganancia. En realidad no es que suban las acciones, es que baja el dólar y todas las divisas fiat en términos reales. Suben los metales y el dinero duro. El dólar comienza a bajar incluso respecto al peso mexicano, aún con atraso cambiario y a Trump lo censura Mark Zukerberg.

LAS ILUSIONES PASADAS

Mark Zukerberg tuvo que otra vez enfrentarse al gobierno de su país, ésta al Poder Ejecutivo, al propio Donald Trump, a quien tuvo que censurar en Facebook, presionado por su equipo de trabajo en la red en Estados Unidos. Los mensaje de odio respecto a las protestas contra el abuso policial, donde figura la esvástica nazi fueron censurados, entre ellos uno de Trump contra el Movimiento Antifas (Antifascita), al que Trump acusa de promover las protestas con violencia.

Trump respondió moviendo un proyecto de ley que responsabilizaría a Zukerberg por cualquier mensaje de cualquier usuario de Facebook o de Whatsapp.

Esto se suma al ataque a Zukerberg hace un par de años cuando fue citado a Comisión parlamentaria por el Poder legislativo a informar sobre el modelo de negocios de sus redes.

Para que una contradicción se exprese atendible en términos de poder, debe oponer fuerzas que muevan las agujas. “Presidente cargo menor” dijo el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, sobre Raúl Alfonsín, mientras lo volteaba del gobierno. Después manejó a Menem, a De la Rúa, le dijo a Kirchner que le permitía un período y no creyó necesario decir “Presidenta cargo menor” (iba de suyo). Ahí se equivocó y feo, pero no se equivoca con Alberto Fernández.

Ni qué decir de los presidentes de USA. El último con cierto poder propio fue Kennedy, dinero, fama, heroísmo militar y aún así, no pudo ante todos los lobbys que se abroquelaron para asesinarlo.

En cambio ser dueño de redes, de plataformas, puntero de software, no es cargo menor. El gobierno, independientemente que sea “republicano” o “demócrata” representa en lo fundamental a Wall Street y al complejo industrial armamentista, pero bastante fuerza le hace el desarrollo de una criptomoneda o divisa virtual de Facebook, llamada Libra. En las actuales turbulencias que atraviesa el gobierno USA, es un elemento más de una vasta amenaza al dólar como divisa hegemónica, un elemento a temer.

A las empresas de Sillicon Valley en la “guerra comercial con China”, se intentó restringirles desde el comercio de componentes para dispositivos telefónicos hasta sistemas operativos y plataformas digitales, pasando por una ley de la eurocámara, promovida por aliados del Pentágono, que obliga a las plataformas a pagar derechos de imagen a las corporaciones mediáticas, por los contenidos de éstas que los usuarios compartan en las redes.

La realidad es que las plataformas no acataron al poder corporativo porque tienen su propio poder y siguieron proporcionando componentes y Android a Huawei, por ejemplo, y esta empresa china desarrolló su propio sistema operativo similar o mejorado, a partir de probable colaboración de Google y recibe las plataformas de Sillicon Valley por su propia playstore. Lo muchísimo menos de lo esperado que perdió Huawei, lo termino capitalizando Xiaomi y los chinos no tuvieron que, ni quisieron, sustituir las viejas redes para sus teléfonos en “occidente” o, más precisamente, para la Internet de origen pentagonal. E incorporaron alguna de origen chino, caso Tik tok.

Zukerberg tiene muy buena relación con Andrés Manuel López Obrador, el Presidente mexicano que va por la nacionalización de Iberdrola entre otras empresas estratégicas que los panistas habían entregado a España, con acomodos del Borbón, que el propio AMLO denunció en sus mañaneras, en Puebla, donde arremetió contra las operaciones del diario El País de Madrid.

RT en su noticiero, tomó partido por Trump en su protesta por la censura de Zukerberg, pero son poco creíbles las represalias que Trump efectivamente pueda disponer de hoy al 3 noviembre, fecha de las elecciones presidenciales en USA, especialmente si insiste en enviar a Pete Navarro a los medios, anunciando que China no va a comprar la cosecha de los “estados volátiles”, los que definen los comicios, independientemente de cuál sea el candidato más votado.

VOLVER

No es cierto que el dólar vaya a caer porque el dinero negro prefiera el anonimato del bitcoint. El lavado se ahorra comisiones con las cripto, pero gana cómplices con el sistema bancario tradicional en sus zonas opacas.

Tampoco va a caer el dólar porque el blockchain (cadena de bloques) sea inconfiscable.

Es inconfiscable en su aspecto intangible y es difícil de atacar luego que el bloque génesis devino en comunidad, porque su código abierto lo hace muy visible, pero sus computadoras y usuarios sí son atacables.

El dólar va a caer porque USA va perdiendo la guerra, porque si no le paga a China la deuda, según amenazó Trump, va a perder también la confianza en sus compromisos monetarios y, en definitiva, en su moneda.

Es probable que Wall Street el 3 de noviembre se asegure su bien mayor, que es el mal menor para USA, el mayor mal para el mundo. Es muy probable que gane Biden, cargo menor. Jerome Powell y Black Rock van a seguir controlando, pero si tuviese que firmar hoy, el Mudo no exigiría a RCA Víctor “un dólar para Gardel por disco vendido”, que le costó la vida en Medellín.

Le cantaría a Powell, “guardo encriptada una esperanza humilde/ que es toda la fortuna de mi corazón”.

Autor: Joselo Olascuaga

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