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Ilustración: Tainan Rocha

Traducción: Resistencia

 

Recordando el famoso pensamiento de Clausewitz, para quien la guerra es la continuación de la política por otros medios, Raymond Aron escribió que los diplomáticos son soldados que defienden los intereses nacionales por medios pacíficos. En su obra clásica, Paz y Guerra entre las Naciones, Aron presentó una visión de relaciones internacionales más propiamente como el estudio de las relaciones entre los Estados que, a su vez, interactuarían de dos maneras: paz o guerra. Diplomático y soldado serían sus representantes para perseguir los objetivos ansiados, así fuera en un escenario, así fuera en otro.

Brasil, de forma inédita, fue palco reciente de un enfrentamiento entre diplomáticos que muestra la sombra de la guerra que cae sobre el siglo XXI. El embajador de los Estados Unidos, Todd Chapman, con un comportamiento indicativo de la sumisión de la diplomacia a la agresividad que antiguamente cabría en conflictos abiertos, compartió en el Twitter una acusación contra el gobierno chino. Por su lado, el embajador de China, Yang Wanming, también por Twitter denunció el comportamiento del norteamericano: su misión habría sido venir a Brasil a atacar a China con acusaciones mentirosas.

Chapman escribió en portugués. El público blanco de su mensage es, por lo tanto, obvio. Por medio de un embajador, Washington da continuidad a su campaña anti China en Brasil, que ya había sido iniciada hacía meses em el fango de las fakenews diseminadas por grupos de WhatsAppbolsonaristas y coronada con la participación directa del hijo del presidente.

Ernesto Araújo, un canciller, ya usó más de una vez la expresión “vírus rojo”. Al deducir la razón de Estado alegada para impedir la divulgación del tramo seleccionado de la insana reunión de ministros filtrada a consecuencia del caso Moro, el propio Bolsonaro no se constriñe en su papel de correa de transmisión de la campañaa de los EUA. Su sumisión y amor declarado a Trump son sinceros y tan calurosos como los abrazos, contaminados de covid, que le dio a Chapman em el almuerzo del  4 de julio.

¿Qué está en juego en esa disputa por la opinión pública brasilera? En primer lugar, está la cuestión geopolítica más profunda. Los EUA actuan para dificultar el  ascenso de China como un liderazgo internacional y, principalmente, un socio que ofrece ventajas sin pedir contrapartidas militares. Pero, en segundo lugar, está la dimensión doméstica de un capítulo importante de la guerra comercial: la disputa por la implantación de la tecnología 5G en el Brasil.

Más que una internet rápida y estable, 5G es la nueva frontera de la revolución tecnológica. Con su red, una cantidad infinita de dispositivos podrán conectarse y ser operados por la internet con precisión, desde autos y  drones a casas y electrodomésticos, además de, principalmente, indústrias, maquinária agrícola, etc. Además de eso, la señal es altamente confible y capaz de abarcar mayores áreas de cobertura.

Es la llamada “internet de las cosas” y, por esta vez, los chinos están al frente. La persecución contra las empresas chinas Huawey y ZTE, inclusive ante el lamento de normas internacionales consagradas por los propios Estados Unidos, provienen del desagrado en lidiar con una China que no es más solamente un gran y codiciado mercado consumidor.

El remate para la concesión de la red 5G en Brasil, blanco directo de esa disputa, ya fue pospuesto a razón de la pandemia. La Anatel dio las regras generales al inicio de este año y existe, hoy, la previsión de un nuevo remate en novembre. Los más realistas creen que, en verdad, el proceso sólo será abierto em 2021[1]. ¿Un tiempo para que EUA y aliados se recuperen en la carrera?

Una indefinición política local coloca un elemento más en la disputa e indica las razones de la campaña pública del embajador norteamericano. Cuando Bolsonaro recreó el Ministerio de las Comunicaciones, la política nacional de telecomunicaciones quedó a cargo del nuevo ministro, Fábio Faria, del llamado “Centrão” que controla el Legislativo. Así, un bolsonarista “puro” como Marcos Pontes no tendrá más el martillo de la decisión en ese asunto.

Mientras, si Bolsonaro adopta el alineamento automático con Washington, eso mismo no puede ser dicho por el Congreso Nacional, mucho más complejo. Para tener una idea, fue el Grupo Parlamentario Brasil-China el que celebró el año pasado, en las dependencias del Congreso, los 45 años de relaciones diplomáticas entre los dos paises, con exposición fotográfica y sello conmemorativo. Hay diputados y senadores, en todas las líneas del espectro ideológico, que se preocupan por las relaciones entre Brasil y su mayor socio comercial. En la cuestión del  5G, los agentes responsables saben que Brasil perderá mucho si ceden a la presión de Washington y optan por una tecnología más cara y peor.

Por eso, la agenda pública de Todd Chapman incluyó, además del Twitter, una entrevista con CNN Brasil para acusar a las industrias chinas de espionaje y recomendar, en otro acto bastante didáctico sobre el funcionamento de las embajadas norteamericanas, que Brasil no utilice la tecnología china. Esos ataques son repetidos por Trump y aliados sin qualquier indicación de prueba que los corrobore.

De tanto fumar pipa, la boca se tuerce: los EUA saben lo que hacen y la memoria reciente del espionaje de los e-mails de Dilma Roussef y Angela Merkel muestran bien el  fenómeno de la actual proyección. Sin hablar de los cuestionamientos en cuanto a la actuación de las redes norteamericanas en la captura de datos. Pero, en cuanto al espionaje norteamericano, ya demostrado (recordemos los wikileaks), el embajador no tuvo nada que decir.

Si no hay pruebas contra  China, hay varias a su favor.

Desde 1979, China no entra en conflictos armados con otros Estados. Lo más cerca de  eso fue el reciente incidente con India, en el cual una escaramuza con palos y piedras hirió algunos militares. Las armas inusuales son fruto de una medida adoptada justamente para evitar una escalada militar. Los EUA, por su parte, en el mismo período, no pasaron siquiera un año sin una guerra en curso. Inclusive, en lo que atañe directamente a China, Washington mantiene una política de cerco estratégico y militar que sobrepasa sin limitaciones gobiernos demócratas y republicanos. Si George Bush fue quien reconoció a India como potencia nuclear, fue Barack Obama quien amplió los acuerdos y la presencia militar en el Pacífico y el Sudeste Asiático.

Es Fareed Zakaria, en la insospechada Foreign Policy, quien recuerda que en este siglo a China apoyó la casi totalidad de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, además de tener más soldados en las operaciones de paz en curso, comandadas por las Naciones Unidas, que la suma de todos los otros miembros del Consejo[2]. China apuesta y actúa en las instituiciones multilaterales que fueron concebidas bajo la hegemonía de los Estados Unidos: está em la OMC, em la OMS, em los acuerdos climáticos, etc.

Otro indicador de su posición es la del armamento nuclear, de extrema relevancia para medir el potencial de amenaza de un país. Hoy, los EUA tiene 6185 ojivas, de las cuales 1750 están prontas para su uso, implantadas en misiles o instaladas en bases militares. China, por su parte, tiene 290 ojivas, siendo que ninguna de ellas está activa[3]. O sea, es un actor internacional importante y pacífico, cuyo “crímen” fue invertir pesado en ciencia y tecnología y, hoy, poder ofrecer equipamientos mejores y más avanzados que los norteamericanos.

El embajador de los Estados Unidos sube el tono en Brasil y camina en la dirección de una beligerancia impropia a su función. Aquí, se trata de la importancia del 5G, pero en el tablero mundial están las consecuencias del dislocamiento del eje económico del mundo hacia Asia. En la disputa que elige hacer con China, ¿EUA atravesará la frontera ya dilatada por sus diplomáticoss y envolverán directamente a sus soldados? Existe una sombra de guerra en la redefinición del sistema internacional en el siglo XXI, pero la amenaza, al contrario de lo que dice el aparto de propaganda, está muy lejos de venir de Pequín.

 


[1]  https://www12.senado.leg.br/noticias/infomaterias/2020/07/novo-patamar-de-telefonia-5g-ainda-deixa-duvidas-sobre-inclusao-digital-no-brasil

[2]  https://www.foreignaffairs.com/articles/china/2019-12-06/new-china-scare

[3]  https://valdaiclub.com/multimedia/infographics/the-world-s-nuclear-weapons-in-2019/

 
Autor: Alexandre Ganan de Brites Figueiredo

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