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Importó poco al presidente Donald Trump y su secuaz brasileño Jair Bolsonaro la rápida expansión del Coronavirus por todos los continentes que ha estremecido al planeta y lo sigue haciendo, a pesar del intenso verano q cubre la tierra y derrite los polos por estos tiempos. "Un catarro malo" dijo el yanqui, expresión suficiente para que el brasileño la repitiera con la dulzura de su idioma: ¡uma gripinha!

La covid evoca por estos días, las pestes que asolaron a Europa a partir de la Edad Media hasta las más recientes como la H1N1 originada en Estados Unidos en el 2009 y 2010 ocasionando la muerte de 18 mil 500 personas. Casi de eso no se habló en la prensa norteamericana. El SIDA originado en África quebrando la vida de 32 millones, la gripe Hong Kong entre 1968 y 1970 con un millón de fallecimientos, la Gripe Asiática entre 1957 y 1958 originada en China con un millón de fallecidos y la más popular del siglo pasado la Gripe Española surgida en los Estados Unidos con 50 millones de fallecidos.

"La enfermedad humana es mucha y todo lo singular encuentra amigos"

José Martí

Hasta la llegada de Trump al poder en los EEUU a nadie se le ocurrió culpar a los gobiernos donde originalmente fueron detectadas estas pandemias, obviando que dos de ellas surgieron en su propio país. Tampoco se habla mucho de eso en la Gran Prensa.

Mientras la pandemia del Coronavirus se extiende, monopoliza y satura los espacios Informativos, la vida sigue su curso a pesar de la recesión económica. Aun cuando el capitalismo financiero asegura sus intereses y precisamente esa lucha por afianzar el poder hegemónico muestra señales de extrema gravedad, basado en un lenguaje populista y electorero que apunta hacia el renacer del fascismo, de acuerdo con las proclamas del supremacismo blanco en EEUU que exalta la xenofobia e induce al ejercicio de la violencia.

La doctrina del fascismo es la creación y desarrollo del Estado totalitario, imperial y represor de los derechos individuales y públicos. Fundado por el italiano Benito Mussolini en 1919, encontró su mejor hospedero en la Alemania de Hitler de 1933.

Es hora de la asociación con Trump.

Hitler disolvió el parlamento, abolió el sistema federal alemán, prohibió a todos los partidos Políticos y sindicatos, creó campos de concentración y procedió a la liquidación sistemática de judíos y comunistas produciendo el 'Holocausto' y desencadenó la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939.

Todo esto fue posible porque Hitler contó con el apoyo de los grandes monopolios alemanes, estadounidenses e ingleses, así como el atractivo de sus inflamados discursos dirigidos a una sociedad q jamás se conformó con su derrota en la Primera Guerra Mundial.

Las arengas de la época alentaban reiteradamente la supremacía aria y el destino manifiesto que, según él, otorgaba a los alemanes el derecho al dominio del mundo.

Luego de la resistencia Patria que jamás imaginó el Fhurer, los retrocesos consecutivos de sus ejércitos y ante el avance incontenible del Ejército Rojo dentro del perímetro de Berlín.

Aquella lucha de Hitler, encontró un reservorio ideal para el rebrote del racismo y la xenofobia en medio de la recesión económica actual. Se trata de la extrema derecha con su discurso político de acento fascista impensable hace pocos años atrás. La estrategia diseñada con fines electorales y con el propósito de asegurar el control del poder hegemónico consiste en propagar la cultura del odio. Es así como la ultra derecha ha tendido una cortina de humo que no permite analizar racionalmente los datos y los hechos que se producen en la realidad. Cifras de muertes elevadas, desempleo, quiebras masivas, hambre, desesperación, odio de nuevo.

Aún no logra tener un plan para enfrentar la Covid, a pesar de todas las riquezas de esa nación, a lo q además se añade el incremento sostenido del odio racial contra los ciudadanos afrodescendientes y los inmigrantes a cuyos hijos menores de edad confina en campos de concentración.

Y de nuevo la sombra de Hitler en el 2020.

Varios gobernantes latinoamericanos, impuestos casi siempre por Golpes de Estados 'Suaves', organizados y apoyados a través de instituciones como la OEA y con el apoyo de los medios masivos de información al servicio del imperio, han abogado por invasiones armadas a su amo imperial.

En medio de este panorama, complejo y decadente no escapa el Brasil de Bolsonaro.

Es significativo que su presidente Bolsonaro no sólo es un opositor a toda lucha vinculada a proteger el medio ambiente y trazar estrategias en favor del cambio climático. Bolsonaro ha privatizado a medio país, ha liquidado un grupo de medidas sociales que fueron resultado del gobierno del Partido de los Trabajadores. Fue el quien expulsó a nuestros gloriosos médicos cubanos y no le interesa enfrentar con medidas sanitarias al coronavirus, una pandemia que está arrasando con el hermano pueblo de Brasil. Su postura, entre otras, fue la de desconocer el llamado de la OMS al uso permanente de la mascarilla. Hoy enfrenta una demanda por los periodistas con los q se encontraba en el momento de anunciar su enfermedad. Fue descuidado y torpe, tampoco ese día usaba mascarilla.

La pandemia del Coronavirus que invadió este mundo, estrechamente interconectado ha traído tristemente más de 1 millón de muertes.

EEUU y Brasil continúan emergiendo en franca marcha fascista con cifras cada vez más asombrosas y un solo método aplicado: El odio.

Hace pocos días llegó la noticia anunciando que el presidente brasileño Bolsonaro dio positivo a La Covid. Sometido a poderosas críticas por una sociedad que recibe el azote sostenido de la pandemia, Bolsonaro no cesa en presentarse como el principal adulador del presidente Trump.

Entre él y el líder colombiano Iván Duque tal parece que compitieran por ese tipo de liderazgo, de lealtades, por esa forma criminal de entregar las riquezas de sus países al imperio yanqui traicionando a sus pueblos.

La pandemia del Coronavirus que invadió a este mundo estrechamente interconectado ha regalado más de 1 millón de muertes, pero también lecciones que estamos obligados a asimilar. La humanidad ha bordeado el colapso por primera vez en la historia, como si se tratara de la rebelión de la naturaleza agredida. El cambio climático se acelera por la noción universal acerca del predominio del progreso material y el afán de lucro por las minorías acaudaladas, lo q pone en peligro la salvación de la misma especie.

El neoliberalismo terminó mostrando su verdadero rostro, imponiendo criterios de rentabilidad, al tiempo que los servicios médicos se precarizaron y los hospitales colapsan todos los días... Adquiriendo visos dramáticos las realidades que enfrentan los pueblos tercermundistas.

Las estadísticas oficiales jamás reflejarán el número de fallecidos, tampoco en Brasil y menos en EEUU donde la crisis humanitaria acelera la crisis económica de magnitud y consecuencias imprevisibles, que impulsan al imperio y sus fuerzas de represión a preparar un después ominoso.

En Estados Unidos y Brasil ya emergen grupos de franca catadura fascista, reflejadas en imágenes de sus vestuarios y cabezas tapadas, símil de los símbolos de las fuerzas de asalto hitlerianas.

El gobierno estadounidense solicitó oficialmente su retiro de la OMS, esa decisión refleja perfectamente los intereses del imperio frente a las necesidades prioritarias de su sociedad, y lejos de colaborar con otros países en la lucha contra la Covid persigue todo instrumental médico que se comercializa para privar a otros países, especialmente a sus adversarios, de la posibilidad de obtenerlos.

Con ese objetivo y con dinero robado a Venezuela y otros países intenta comprar también a instituciones y científicos y especialistas capaces de producir una vacuna de uso exclusivo para estadounidenses, mientras que Bolsonaro no cambiará las decisiones que ha adoptado para su propio pueblo y contra la propia economía nacional al privatizar los principales recursos nacionales que pasan directamente al control de las trasnacionales de la explotación capitalista.

El presidente brasileño no retrocederá en sus decisiones, aunque la covid lo haya ubicado al misio nivel del resto del millón de contagiados, en el borde del 'Corredor de la muerte' donde los sentimientos encontrados se supone que afloran en función de la rectificación cual caminante de promesas sobre el 'Camino de Santiago' hasta Finisterre.

Bolsonaro tiene a su disposición todos los recursos y adelantos médicos, a diferencia del resto de miles de centenares brasileños que han fallecido. Para estos no hubo hospitales, ni médicos, ni pruebas y mucho menos medicinas.

De estas realidades los pueblos americanos no se pueden sustraer. Ellos como sus gobiernos no tienen otra opción que 'amarrarse' a la paz. Lo contrario depara que, más temprano que tarde, la lucha directa contra el fascismo volverá a ser realidad como la vivida por los pueblos de Europa hace más de 75 años.

El bien se manifiesta en la acción de todos los gobiernos y pueblos que decidieron enfrentar la pandemia con todas las posibilidades de las Ciencias Médicas a su alcance y en la práctica consciente de la solidaridad internacional, como la apreciada por Cuba con su Brigada Henry Reeve.

Estas Brigadas construyen de forma decisiva el Bien, a través de la cultura de la solidaridad, porque se trata del vínculo directo con el país que solicita ayuda para sus infectados. El BIEN se traduce en los recientes acuerdos adoptados por los países del ALBA-TCP para el enfrentamiento a la pandemia y las acciones de inmunización de esos pueblos cuando se disponga de la vacuna correspondiente.

La cultura de la solidaridad expresa uno de los valores fundamentales del pueblo cubano, forjado en la historia de lucha, en la que, siguiendo la enseñanza de su héroe nacional José Martí, jamás sembró odio contra el adversario.

Bibliografía

-Intervenciones del presidente Miguel Díaz-Canel entre el 23 de marzo y el 8 de julio del 2020.

- Graciela Pogolotti. Compendio de artículos publicados en Juventud Rebelde del 29 de Marzo y 17 de mayo respectivamente.

Autora: Jani Dacosta

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