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Todos somos conscientes de que hay que asumir un conjunto de políticas públicas que disminuyan la movilidad y que ayude a aplanar la curva de contagios, en eso el presidente y los intendentes/as pueden contar con nosotros, como se hizo en la elaboración de protocolos en los lugares de trabajo.

Esto nunca puede entenderse como coincidir con todas las políticas que se plantean. 

El GACH ha sido muy claro sobre los riesgos que tenemos en la actualidad, las proyecciones en el caso de no hacer nada para modificar la situación actual, y en eso todos estamos de acuerdo con el adelanto de las licencias en acuerdo con los sindicatos, disminuir la movilidad, e incluso la disminución de pasajeros para viajes interdepartamentales, y algunas exhortaciones que yo considero hay que respetar en las fiestas, incluyendo la postergación de pasar las fiestas con nuestras personas cercanas, pero no de vínculo permanente.

Las medidas que se están tomando son duras pero muchas de ellas necesarias.

No obstante, no hay por qué compartir todas las que se toman, y dar los fundamentos de por qué no las consideramos adecuadas:

1) No compartimos el cierre de los teatros municipales, que aunque tienen protegido sus ingresos, le quitan a una parte de la sociedad la posibilidad de alimentar el alma.

2) Cierre de la totalidad de los espectáculos públicos, aunque no haya aparecido un solo brote en un teatro, espectáculo musical o cualquier otra actividad artística, pero además en este caso sin ningún tipo de subsidio que ayuden a los artistas a salir de esta situación dolorosa, sumando el argumento del ítem anterior, el alimento del alma.

3) Ha pasado desapercibida la suspensión de las carreras de caballos, que como bien sabemos, ocupa a miles de trabajadores, jockey, peones, cuidadores y otros trabajadores que cobran de acuerdo a los premios de los equinos con los que trabajan.

En este caso tampoco hay contagios ni subsidios para los que quedan desamparados.

4) Si bien el secretario de la presidencia se ha comunicado con nosotros para manifestarnos que la reglamentación del artículo 38 de la Constitución no pretendía limitar la protesta ni las manifestaciones,

lo cierto que el proyecto que leímos tiene excesivas limitaciones, no define la aglomeración, ni quién es que resuelve que determinadas aglomeraciones pueden poner en peligro sanitario al resto, pero al mismo tiempo no nos gusta que se limiten las libertades.

Estas apreciaciones para nada quieren desautorizar las medidas del presidente, pero sí me quiero proteger el derecho a coincidir y a disentir.

En estos días han aparecido intolerancias, se ha mencionado la mal utilización de militares para incomodar personas, muy lejos de la tarea militar.

El pensamiento único no es la salida, entonces, en el error o en el acierto, discrepo con algunas de las decisiones del presidente y de la intentendenta de Montevideo, y en muchas otras concuerdo.

¡Que viva la libertad!

Autor: Fernando Pereira

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