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“Se durmió con las vacunas”, dijo Mujica de Lacalle, pero éste había explicado claramente cuál era la dificultad para comprarlas. “Hay mejores y peores, más eficaces y menos eficaces y las mejores y más eficaces cuestan más caras y las peores y menos eficaces más baratas", dijo en diciembre.

En diciembre las más caras eran las norteamericanas Pfizer (que además es alemana, Biontech) y Moderna, en el entorno de los 45 dólares la dosis, y las más baratas eran las chinas Sinovac y Cansino, en el entorno de los 8 dólares la dosis. O sea que las mejores para Lacalle Pou eran Pfizer-Biontech y Moderna. Las peores Sinovac (Coronavac) y Cansino. Tirando a peorcita estaba la rusa Sputnic V, que le fue ofrecida a Lacalle a unos 15 dólares la dosis, pero según versión de Página 12, Lacalle la rechazó. Fue coherente. Él quería las mejores, que son, segúl él, las más caras.

Y las consiguió.

Según La diaria del 11 de marzo, “informó este jueves el semanario Búsqueda, (que) el gobierno nacional ya pagó 35 millones de dólares a los laboratorios Pfizer y Sinovac por las vacunas que arribaron al país. Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas a los que accedió el semanario, el 12 de febrero se autorizó el pago de 9.765.000 dólares a Sinovac Life Sciencies Co. Ltd., ubicada en China. Ese pago se realizó por las 192.000 dosis que llegaron el viernes 26 de febrero, lo que equivale a 50 dólares por dosis, un monto considerablemente mayor al que pagaron otros países”.

Muy sencillo: los chinos se aseguraron de que sus vacunas fuesen las mejores a criterio de Lacalle Pou. Supieron que éste había encargado Pfizer-Biotench a 45 dólares la dosis, por apenas 50 mil dosis de adelanto y le vendieron 192.000 dosis de Sinovac, a cinco dólares más que la yanqui por cada dosis, lo que en el mayoreo equivale, en realidad, a 10 dólares más por dosis. O sea, 10 dólares mejor y más eficaz cada dosis la de Sinovac que la de Pfizer..

Se terminaba febrero y Uruguay era el único país de Sudamérica que no tenía vacunas. Los chinos le habían vendido a 59 países y le habían regalado a otros tantos que no podían pagarlas, sin fijarse en colores políticos. En Sudamérica, hasta Chile y Colombia compraron Coronavac a precios normales. Uruguay quedó último y al mayor precio que se haya pagado una vacuna china, que si no son todavía las mejores, muy probablemente lo sean pronto, pero, de momento, están, en el mercado internacional, relativamente más en cuenta que lo que .Lacalle Pou las pagó.

¿En serio Lacalle Pou creyó que los chinos no saben traducir del castellano?

El lunes 8 de marzo se autorizó otro pago para Sinovac Life Sciencies Co. Ltd., ubicada en China, de 16.275.000 dólares por 1.558.000 dosis, por lo que el precio de la segunda tanda de vacunas bajó a 10 dólares la dosis. La semana anterior el diario El País había publicado un editorial: “China, amigo en la adversidad, amigo de verdad”. ¡Se han de imaginar con qué emoción lo escribieron!

Siempre según Búsqueda, “el 25 de febrero se emitió un pago por 9.009.000 dólares para el laboratorio estadounidense Pfizer”, por una primera entrega de 200.000 dosis, de las 50.000 arribaron en fecha próxima. Esa transacción equivale a 45 dólares por dosis.

Según el relevamiento que hizo el semanario, Estados Unidos le pagó a Pfizer 19,5 dólares por cada dosis, mientras que la Unión Europea abonó 14,7 dólares y Costa Rica y Panamá lo hicieron por 12 dólares la dosis.

Unicef informó que las 13 vacunas aprobadas que América Latina puede comprar tienen precios muy diferentes según el país y el proveedor, y varían desde los 2,7 dólares hasta los 44 dólares por dosis.

Los cincuenta dólares por cada una de las casi 200.000 dosis de Sinovac, nos aseguraron tener entonces, a criterio de Lacalle, la vacuna topísima en el ámbito mundial, la Coronavac de Sinovac. China alcanzó así en Urugay niveles de calidad que la confirman despegada del resto de las naciones. Y, sin embargo, sólo un 40% de los uruguayos habilitados para recibir vacunas de esa partida, fueron a dársela,, propaganda mediante, mientras que ayer anunciaba El País en título 1 de tapa, “se agotan los cupos para vacunarse con Pfizer”. Claro, ¡habían dejado las apenas 50.000 para el sector Salud, el más necesitado!

Ya dijo Mauricio Rosencof que nos gobierna una agencia de publicidad, pero no únicamente el Ruso Rosencof se da cuenta, sino también todos los otros rusos y los chinos, que no se trata de una agencia de publicidad propia. Es una agencia de publicidad del imperialismo. Y aunque invente cifras Cifra, también los uruguayos nos damos cuenta, por mucho que Lacalle Pou se la crea en serio.

Autor: Joselo Olascuaga

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