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Ya pasaron 7 días del cierre del 8 congreso del Partido Comunista de Cuba, (PCC) instancia que construye los ejes políticos para dirigir al país. Un congreso que desde lo lejos fue histórico. 
Histórico porque se desarrolla en un momento clave donde un conjuntos de hechos que a mi entender forman al futuro estado de la revolución, que será de porvenir y bienestar para el pueblo cubano.


Se desarrolla en el medio de la transición de mando en el imperio yanqui, se desarrolla en el medio de la profundización de las provocaciones a la revolución y a una de las piezas más sagradas que son sus artistas, se desarrolla en el medio de una pandemia global, se desarrolla en el medio de los descubrimientos científicos más importantes y más determinantes de la historia de la revolución, y es también histórico porque Raúl y una parte de la dirección con chaleco moral dejan sus responsabilidades. 


A mi entender desde lejos, reitero, son hechos que tendrán un punto de inflexión para la revolución. También puedo caer en la tentación de que reflexione solo por deseos de amor, de admiración y convicción de que la revolución es una causa justa.


Estuvimos muy pendientes del congreso, brillante congreso que también logro comunicar al exterior de la isla como nunca había ocurrido, los niveles de discusión de los cuadros, discusión que no eludían las críticas y autorcitas del proceso, discusiones con rigurosidad política e ideológica para abordar los temas, pero mi comentario más que nada se basa en lo emocional, ya que eso fue lo que sentimos, emoción, orgullo por ese congreso.


Antes de entrar en eso me gustaría remarcar lo de las provocaciones, que durante 60 años han sido cuenta corriente por parte de la CIA por diversas formas, incluso las violentas pero siempre han juntado el polvo de la derrota.

Pero se ve que los de la inteligencia yanqui insisten en un método que es penetrar creando ONG o grupos de mercenarios traidores, los financian para ir generando pequeñas fisuras en el pueblo. 


Pero estos hechos son caprichos nada más, porque si medimos el daño que genera es ínfimo. Primero porque lo montajes mediáticos los vemos más en el resto de Latinoamérica que los propios cubanos ya que nuestros países están dominados por la propaganda de los Estados Unidos y en Cuba eso se explica porque los celiacos no consumen gluten.
 Segundo porque el pueblo ya tiene la suficiente formación política que sabe distinguir las realidades que pueda sufrir el pueblo con sus vicisitudes y distinguirlas de las  provocaciones con shows montados en la calle para sacar al exterior de la isla.


 Tercero porque si algún extranjero se siente con la duda de viajar a la isla, que ese es el verdadero objetivo para seguir asfixiando económicamente, esas dudas duran menos que carnaval en Siberia porque los que la visitaron saben las bellezas de un país paradisiaco y a la vez el más seguro del mundo y eso se corre por todos lados.


Cuarto porque la revolución cuenta con el servicio de inteligencia de los más reconocidos y respetados en el mundo, y no porque cuenten con armas sofisticadas de última generación, por el simple hecho de que su preparación es producto de la conciencia revolucionaria y a los otros los sostiene la moneda, pero a parte de esa diferencia sustancial, el pueblo Cubano tiene naturalizada la defensa de todo el pueblo a la revolución, por estás potencialidades cuando los gusanos quieren ejecutar una acción la seguridad del Estado se está tomando un mojito observándolos, no sean nabos. Vuelvo al congreso.


Este congreso tuvo una carga de responsabilidad enorme, les toca asumir la conducción de la revolución a las generaciones hijas de la sierra, les toca cargar la mochila que dejo Fidel y ahora que deja Raúl.


Y también esa revolución cuenta con  hijos que no nacieron en territorio cubano ni de padres cubanos que sentimos esas cosas,  la revolución es tan grande que es capaz de hacernos sentir parte ella a la distancia, que es guía para quienes luchamos por un mundo más justo y nos transformamos en comisarios en la defensa de la isla desde la batalla cultural brindada, la revolución nos brinda condiciones para realizar una carrera universitaria, que están dispuestos a curarnos de las pestes que mutan en este sistema degradante y sabemos que su voz se alzara en caso de atravesar por un hecho de injusticia.


Habrá un  punto de inflexión donde tocara asumir, asumir de verdad, de respaldar en la práctica que somos continuidad de una revolución que surge de Carlos Manuel de Céspedes, pero que no está ni cerca de culminar ya que es una revolución continental. 


Nos toca asumir sabiendo todo lo que expresamos pero contando con las ventaja  que también teneos herramientas para asumir, que no podemos cometer los mismos errores, en todo casos cometeremos otros y eso no deja de ser del todo bueno porque estamos asumiendo las tareas. 


Somos continuidad, triunfaremos contra el bloqueo y consagraremos la obra de Fidel y el Che, de Camilo de Almeida y de Raúl.
Así sentimos los hijos de la revolución nacidos en otras latitudes, hasta la victoria siempre.

Autor: Ignacio Bardesio

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