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Escribe: Andrés Stagnaro (Cantautor)

Cuando la realidad tira de la oreja se hace notar

El año pasado allá por fines del tercer mes y comienzos del cuarto, comienzos de pandemia mediante y más encierro que en la actualidad, surgieron de manera espontánea las ollas populares en sindicatos, asociaciones civiles y clubes de barrio que se pusieron al hombro la tarea tomados de la mano solidaria de vecinos y vecinas en contraposición al vaciamiento en los supermercados , droguerías y farmacias del alcohol en gel y la acumulación de productos de primera necesidad como si se atrincherara para recibir una bomba atómica.

Perdido el temor inicial por la baja circulación del virus, comenzó la circulación de la gente con mínimos y nada de cuidados, los mensajes oficiales creaban la sensación de que todo estaría bien hasta que después de mediados del 2020 esa energía tan temida del uranio enriquecido comenzó a circular no sin que se advirtiera por medio de especialistas. Ya sabemos las consecuencias de este amargo tiempo.

Pese a los miles de contagios diarios y decenas de muertes las ollas populares siguieron estando a la vanguardia levantando la bandera de la solidaridad.

El desenmascaro del nuevo gobierno se puso en evidencia mucho antes de lo esperado :Ley de urgente consideración impuesta con más de 476 artículos sin tiempo para discutir todos ellos , recortes sociales , políticas antipopulares, con un manejo de la pandemia que tuvo inexplicables elogios iniciales, pero que se basó en conferencias de prensa, marketing , demagogia y por supuesto, nada de inversión para la reducción de la movilidad, de hecho fue el país que invirtió menos pese a las recomendaciones, FMI incluido. Las restricciones fueron desiguales y los perjudicados los de siempre, el pueblo trabajador, el alimento cultural, etc.

Sobre esta administración herrero-riverista ( unión nada nueva en la historia de este país) y su poca y nula reacción económica para el combate de la pandemia se escribió mucho, y se escribirá mucho y no hay que dejar de escribirla y hablarla mucho.

Pero yo, bajo los efectos aún de la emoción quiero hacer hincapié en lo vivido este 1ro. de mayo.

En el 2020 para esta fecha grabamos videos expresando saludos a la clase trabajadora, hicimos música, cantamos, bailamos llamando a la solidaridad para las ollas populares dentro de esa incipiente y nunca vivida situación sanitaria.

A fines de ese año se emprende la recolección de firmas para la interpelación de recurso de referéndum contra 135 artículos antipopulares de la LUC, precisamente cuando la pandemia había empezado a ser más aguda, más criminal aún, haciéndose sentir cometiendo destrozos irreparables.

Allí fue cuando se comenzó a tomar consciencia general y clara de la demolición ya inevitable por la demora en la negociación de las vacunas que debería haberse realizado en agosto cuando aún no era tan grave la situación y a conocerse la voz de advertencia de las y los científicos que de manera insistente esgrimían sus predicciones que desgraciadamente fueron cumpliéndose una a una porque todo siguió igual.

También encuentro que se tomó consciencia de la enana soberbia triunfalista que se paseó por canales reaccionarios y frívolos de la hermana república sacando pecho como vencedora del virus.

“Nada indica que vamos a estar peor” Se le decía a los uruguayos, mientras en ciencias y en el Instituto Pasteur se tomaban de la cabeza.

Continúo, comienza entonces la recolección de firmas y cuando no, los sindicatos a la vanguardia sumando y sumando miles de ellas en tiempos de enfermedad, hambre y muerte –muchas de las cuales se podrían haber evitado por lo ya expuesto y conocido-

Una gran tristeza , las lágrimas brotan de los ojos de este país y no solo por este país. Pero aun así como dicen los físicos y matemáticos partidarios de la teoría del caos, ante una situación caótica nace la auto organización.

Comienzan los cacerolazos todas las semanas y se organiza la barriada que se manifiesta de manera contundente este impresionante 1° de mayo de 2021.

Puerta a puerta, los pasos en silencio con cuidados sanitarios tocan timbres y golpean. Mesas en la rambla y plazas procurando esas firmas, imprimiendo las huellas que son las armas de este pueblo. 80.000 firmas en una sola jornada. Emocionante.

La mayoría de las veces protestamos porque vemos quietud e incluso esperamos por dirigentes políticos, pero somos nosotros quienes estamos quietos y llegado el momento la realidad nos da un tirón de orejas y nos dice, aquí está tu gente, este es el camino.

Concluye el día con un acto virtual de la Central Obrera inédito, maravilloso y sorprendente.

Dos mujeres trabajadores manifiestan cada una de ellas dos discursos intachables, históricos diría yo, impecables, excepcionales y le pondría aún más calificativos. Aparte de su contenido fueron también expresados de manera magnífica, trasmitiendo emociones con gran carisma y energía renovadora que quedará en la memoria y los corazones por mucho tiempo. Una apertura con canciones infantiles con obras de niños como escenografía y un cierre musical de lagrimear. Como cierre final "La internacional" con lenguaje de señas. Erizante.

Después del acto los aplausos de los vecinos desde los balcones y puertas ¿Qué más se puede pedir para continuar?

No hay cosa más sin apuro, que un pueblo haciendo la historia.

No lo seduce la gloria, ni se imagina el futuro.

Marcha con paso seguro, calculando cada paso

y lo que parece atraso, suele transformarse pronto

en cosas que para el tonto, son causa de su fracaso. (Gracias Alfredo)

 

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