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Texto y foto: Florencia Sabaté *

En tiempos de coronavirus, cuando no hay otro tema que se hable en los medios y la gente esta sumida en una voraz paranoia por la salud, recibo un mensaje de Tamara Abracinskas, compañera de lucha que me invitó a escribir en la columna de feminismos en Resistencia que tuvo comienzo esta semana.

Nos conocimos en Uruguay, en el año 2018, invitada por MYSU –Mujer y Salud Uruguay- para realizar un intercambio subregional entre jóvenes feministas sobre la situación del aborto en Argentina, Chile y Uruguay, allí hablé del proyecto de legalización del aborto que en ese entonces en Argentina, se encontraba recientemente en debate.

La situacion del aborto legal en Argentina es una situación de constante lucha y cambio. No hablamos del mismo panorama hoy, que hace dos años. Hace dos años teníamos un gobierno nacional distinto, con otras prioridades, y, claramente, el feminismo y la salud sexual y reproductiva no estaban verdaderamente dentro de la Agenda Política.

En el gobierno de Mauricio Macri en Septiembre de 2018 se anunció que el Ministerio de Salud se convertiría en una Secretaría bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Fue la frutilla podrida del postre que incluyó despidos, desfinanciamiento de programas sociales, recortes en las partidas presupuestarias y falta de provisión de insumos en Hospitales y Centros de salud. Entonces comprobamos que donde no hay Ministerio de salud, es muy probable que tampoco haya salud sexual y reproductiva. Y donde no hay interés por la salud sexual, difícilmente pueda haber aborto legal. Ahí entendimos que fue una gran bomba de humo presidencial que no imaginó toparse con un marea verde imparable que logró se apruebe el proyecto en Diputados y cedió sólo ante el boato del Senado, el enclave más retrógrado de la política, el que refleja el feudalismo y la vieja política, la peor.

Pero no conformes con desfinanciar y degradar la salud pública, en concreto, la gestión de Cambiemos sacó de circulación los materiales producidos sobre ESI -educacion sexual integral- y limitó la provisión de insumos anticonceptivos, generando así, de manera indirecta, el aumento del embarazo adolescente y la maternidad obligatoria para niñas, adolescentes y mujeres de sectores populares. La implementacion de la ESI en las aulas es una demanda de las juventudes, y sirve no solo para un libre y responsable ejercicio de la sexualidad, sino para reconocer tambien las relaciones con consentimiento y el abuso.

Afortunadamente ocurrió que a medidas machistas, hubo reacciones feministas. Y así se generó una gran resistencia al gobierno macrista que tuvo al frente al movimiento de mujeres en sus múltiples expresiones, en sintonía con la movilización regional. No en vano las resistencias en Chile, en Mexico y a lo largo de Latinoamérica y el Caribe está liderada por mujeres de todas las edades con un denominador común: decir basta a siglos de subalternidad que escribe en nuestros cuerpos los peores mensajes del Patriarcado.

Y así, quedó al descubierto que a pesar de haber abierto el debate, Macri jamás pensó que nuestros cuerpos nos pertenecían. La máscara cayó después, cuando Mr. President, dijo en un acto de campaña en Tucumán: “¿Qué dice ahí? No veo, no veo. ¿Qué dice? Ah, claramente a favor de las dos vidas. A favor de las dos vidas”.

Alberto Fernandez, llegó con otros aires y se manifestó abiertamente a favor de la despenalización del aborto en Campaña y también en sus discursos oficiales. "Seguir castigando lo único que hace es criminalizar la conducta y hacer que el aborto se vuelva clandestino. Hay que tender a la legalización, porque con la legalización le vamos a dar oportunidad a las mujeres pobres de que hagan su aborto en condiciones de asepsia como lo hacen las ricas en los grandes sanatorios. Terminemos con la hipocresía”, sentenció Fernandez y los pañuelos verdes explotamos de orgullo.

Después vinieron otros gestos que manifestaron que está comprometido con las mujeres y personas que gestan: su llegada sorpresa a la presentacion del libro “Somos Belén” en el que se narra la historia, con tintes de ficción, de la joven tucumana que fue encarcelada injustamente por un aborto espontaneo y la foto que su prensa se sacó con las integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que ilustra desde entonces cada nota sobre el tema de acá hasta Le Monde de Francia. Y nos devolvió el Ministerio de Salud al frente de un genio como Gines Gonzalez Garcia que arrancó su gestion diciendo "Queremos que la elección sea libre tanto de la que quiera como de la que no quiera".

Cuando fui a exponer sobre la situación del aborto a Uruguayen 2018 había otro contexto, otro gobierno, otro panorama sociopólitico y otro paisaje partidario. Pero con un movimiento feminista fuerte, decidido a no bajar los decibeles y organizado desde hace años para no claudicar. En las plazas todavia se escuchaban los ecos de una noche de frío, lucha y tambores como fueron el 13 J y el 8 A. Y nuestras lágrimas que corrieron el glitter de esas noches de cancioneros, fuego callejero y abrazos color verde esperanza, se convirtieron en más lucha. Más verde que nunca.

A futuro, pienso que la lucha no termina si se legaliza el deerecho a decidir abortar, que son muchas las cosas que restan por pelear. Pienso que el hecho político de #QueSeaLey es inminente y será un gran paso, pero como activistas nos resta controlar que dichas medidas sean implementadas sin desigualdades y sobre todo, que no se obstaculicen por objetores inescrupulosos, como pasó en Uruguay. Porque así como hay un movimiento feminista fuerte, tambien tenemos una fuerte oposicion conservadora que busca conservar el control de nuestros cuerpos a cómo de lugar.

Cierro con el lema de la campaña: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Implica que la lucha no solo va en términos de justicia, sino tambien de Educación y Salud, y también, por supuesto, profundos cambios culturales.

 

 

 

* Joven estudiante de 20 años de Tucuman, Argentina. Milita en el feminismo desde la organización MujeresXMujeres, en la que coordina el espacio de Comunicación.

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