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Todos los días desde el gobierno de coalición de derechas recibimos bombardeos de información sobre las más variadas cuestiones, abarcan todos los temas y el manejo mediático de cada elemento que colocan en la agenda es planificado con minuciosidad, al igual que impacta ver el rol que juega cada una de las variopintas piezas -sus operadores políticos- en un tablero que tiene el centro en disputa.

Porque aunque las encuestadoras todavía den altos índices de aprobación a este gobierno -que vienen bajando día a día-, las casi 500.000 firmas recolectadas para habilitar un referéndum contra la LUC prueban que la ciudadanía está inquieta e interesada por debatir sobre el rumbo que se le está dando al país. Las mayorías nacionales queremos ser parte de la construcción de ese rumbo y no grises espectadores.

Aunque se intente no se puede escapar de la realidad, y resulta imposible gobernar de espaldas al pueblo o entre cortinas de humo, no funcionan por mucho tiempo. Tarde o temprano las maniobras quedan en evidencia y la población va descubriendo que si están de espaldas es porque algo esconden, y que los mejores 5 años de la vida son exclusivos para algunos, en particular para el sector agro exportador y el capital financiero.

A eso hay que sumarle que al día de hoy el manejo de la pandemia pone a Uruguay -y por lo tanto a su gobierno- entre los que presentan peores indicadores del mundo -en términos porcentuales- en cantidad de contagios y en cantidad de muertes por COVID-19. Con lo cual se acabó el discurso “apoyo al gobierno por el manejo de la pandemia”, porque no hace falta ser un iluminado para ver que si tenés el país con más muertes por millón de habitantes algo no hiciste y no estás haciendo bien. La perilla de que la gente no se muera está fallando y mucho, entre 60 y 70 muertes por día no pueden parecernos algo natural. Para algunos la cuestión más importante del manejo de la pandemia es la salud, sin embargo para el gobierno -y lo han reconocido- lo principal es cuidar la economía y “los malla oro”.

Lo de la economía y “los malla oro” necesita un breve desarrollo para que podamos entender de qué se trata la cosa, porque cualquiera podría pensar que está bien cuidar la economía además de la salud, el asunto es que no se hizo -ni está haciendo- ninguna de las dos, o al menos no desde los intereses de los sectores populares. Es muy difícil sostener que el gobierno cuidó la economía si en un año se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo y cayeron debajo de la línea de pobreza más de 120.000 compatriotas, y que de esos nuevos pobres más de 35.000 son niñas y niños.

Entonces, en Uruguay tenemos los peores índices en cuanto al manejo de la pandemia y además aumentaron el desempleo y la pobreza ¿y quién se beneficia con las medidas del gobierno? ¡Acá es que entran “los malla oro”! Para muestra basta un botón expresa el dicho popular, y la cosa es así de clara, los precios internacionales de los granos están al alza, el Uruguay devaluó en el entorno del 15% su moneda y controló el precio de los combustibles en el momento del año de la cosecha. En resumen: el sector agro exportador vende granos a muy buenos precios internacionales, vende en dólares -y debido a la devaluación recibe más pesos por esos dólares- y los costos de los fletes no aumentaron porque el precio de los combustibles se mantuvo, ¡el negocio es perfecto! Ante la pregunta: ¿Y los muertos? ¿Y los desocupados? ¿Y los pobres? El gobierno responde: ¡Daños colaterales!

A muy grandes rasgos en este contexto debatimos sobre educación, y sobre las condiciones de aprendizaje y de trabajo.

Decir aumento de la pobreza infantil quiere decir incremento de los déficit alimentarios -con todas las consecuencias que ello tiene-, la neuropediatría es categórica respecto a que la desnutrición en determinadas etapas del desarrollo genera consecuencias irreversibles, así de duras son las consecuencias de las medidas implementadas por el neoliberalismo del siglo XXI.

Cuando decimos en este contexto debatimos educación, es porque hay déficit de alimentación en niñas y niños mientras las escuelas y sus comedores han estado cerrados, ¡sí cerrados! Y a cambio se le comprometió a las familias -solamente a las que lo soliciten- una prestación de $85 por día para cubrir la ausencia de las comidas que brinda el comedor escolar, ¡sí 85 pesos por día con los precios de los alimentos como están!

Además es necesario decir que la prestación no ha llegado en tiempo y forma, y tampoco a todos los que la han solicitado. Mientras tanto las autoridades del gobierno salen a decir -sin vergüenza alguna- que la mitad de las familias no fueron a las redes de cobranza a recibir los $85.

Es una generalidad de este gobierno responsabilizar a la ciudadanía de lo que ocurre en el país, la última es del Ministro de Salud Pública que salió a decir suelto de cuerpo que el aumento de casos era consecuencia del día de la madre, lo que nadie pregunta ni señala es que vista la cantidad de casos y muertes se podría haber postergado la fecha de ese día comercial, sin embargo había que asegurar las ventas, el problema que explicamos antes, hay que atender las necesidades del sector empresarial a cualquier costo. ¡Hay que ser muy mezquino para estar llagando a las 4.000 muertes y querer evadir la responsabilidad de una forma tan vulgar!

Volviendo al caso de la prestación de alimentación para escolares, parecería que no está entre los cometidos de las autoridades de la educación garantizar el acceso de los beneficiarios a una asistencia que se creó ante una emergencia. Tampoco explicar posibles razones por las cuales no habrían ido las familias a buscar el dinero, ni proponer medidas para resolver el asunto, simplemente transfiere su responsabilidad y listo. No es necesario analizar, no es necesario buscar mecanismos para que las familias accedan a la magra prestación, no son necesarias medidas alternativas, no es necesario nada, salvo evadir la crítica con chicanas.

La memoria nos asiste, y tenemos bien presente que algunas figuras de la coalición de derechas -los operadores que mencionamos al principio- han dicho que no se necesita garantizar la alimentación de todas las niñas y niños, sino únicamente a quienes lo reclamen, y también han expresado que tampoco tiene que ser 100% gratuita, que si hay familias que tienen condiciones para pagar que lo hagan. Estas posiciones prueban su visión mercantil, hasta cuando se trata del derecho a la alimentación de niñas, niños y jóvenes. Esa es la mirada que tienen de todos los temas, de la salud, de la educación, de la vivienda… ¡de todo!

Para estas figuras es muy sencillo salir a decir cualquier cosa para la tribuna, porque no tienen que poner la cara ante las familias, ante las madres desesperadas con varias hijas e hijos sufriendo necesidades. Las familias van a preguntar a las escuelas cómo y cuándo puede ir a levantar ese dinero, y lo más doloroso es que no tenemos respuestas, porque no contamos con la información, porque no se nos brinda. Es muy fácil hablar cuando tenés todo el espectáculo montado por los medios y no es a vos que te llegan los mensajes que dicen “Mae te quería preguntar cuándo hay que ir retirar la plata”. ¡Es muy cínico acusar a las familias de no ir a retirar el dinero de las prestaciones!

Además estas figuras “se olvidan” que las y los uruguayos pagamos el Impuesto de Primaria a los efectos de que se brinde el derecho a la alimentación en las escuelas públicas del país. Y con esos discursos manipulan a la ciudadanía e intentan generar sentido común. Ya lo hicieron con aquel proyecto político titulado CRISIS DE LA EDUCACIÓN, por años y años hubo crisis en la educación de nuestro país, hasta llegaron a poner a los centros educativos en las crónicas rojas de los informativos -con hechos sin confirmar y nunca aclararon nada cuando se demostraba la falsedad de lo informado-, pero cuando las escuelas están cerradas no hay nada en crisis y gracias a la educación a distancia todo marcha bárbaro.

Todo marcha bárbaro en el mundo ficcionado de los medios del poder. Pero en la realidad tenemos más niñas y niños pobres, más niñas y niños pasando hambre y sin dudas más rezagos educativos.

Ahora cuando el gobierno de derechas decidió durante meses reducir la movilidad cerrando escuelas -lo que genera importantes ahorros puesto que evita destinar recursos para asegurar derechos- ya no hay crisis en la educación.

Entre otras tantas cosas con la LUC se desmantelaron los Consejos Desconcentrados -Primaria, Secundaria y UTU- de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), se centralizó la toma de decisiones en el CODICEN sobre las Direcciones Generales creadas para suplantar a los Consejos, se eliminó la representación docente y además se supedita la política educativa de la ANEP al Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Es decir, las líneas principales de política educativa vienen del Poder Ejecutivo -lo cual avasalla la autonomía de la ANEP garantizada en la Constitución de la República-, además se terminaron los equipos colegiados y las voces de trabajadoras y trabajadores, en concreto se debilitó la democracia en el sistema educativo, pero ya no hay crisis en la educación.

En la Ley de Presupuesto aprobada el año pasado la coalición de derechas votó la reducción del presupuesto educativo, ¡sí, ahora se le destina menos dinero a la educación pública! Y en esa Ley de Presupuesto también se bajaron -en el entorno de un 5%- los salarios de docentes y funcionarios, pero ya no hay crisis en la educación.

Nos encantaría que alguien nos explique cómo se puede mejorar la educación con menos presupuesto y con profesionales peor remunerados.

Durante parte del 2020 y una parte importante de lo que va del 2021 el gobierno -además de los recortes incorporados en la mencionada Ley de Presupuesto- ahorró dineros con el cierre de los centros educativos, dineros que van a parar a rentas generales, es decir a abatimiento del déficit fiscal. Dineros que tenían por objetivo las niñas y niños de nuestro país, dineros para garantizar aprendizajes y condiciones de estudio, pero terminaron en otros lados.

Mientras tanto, todos los días recibimos los planteos angustiados de las familias, con las dificultades para conectarse y hacer las tareas, porque hay una sola computadora y varios hermanos y hermanas para hacer deberes, que los datos no alcanzan hasta fin de mes, que la mamá llega en la noche de trabajar y es la única que tiene celular en la casa… las figuras tampoco se preocupan por esos problemas, están muy lejos del pueblo.

Es importante señalar que con el cierre de los centros educativos el gobierno ahorró en cargos, en suplencias, en políticas educativas -campamentos escolares, salidas didácticas, transportes, etc.-, además se disminuyó la cantidad de cargos de Maestros Dinamizadores de CEIBAL y a las y los Maestros Comunitarios se les cambió el régimen de salarios y ya no se les paga anualizado, lo que supone al menos la pérdida de un mes de salario.

Pero también se generaron importantes ahorros de funcionamiento, si las escuelas, liceos, UTU´s y demás instituciones educativas están cerradas no se consume energía eléctrica, agua, materiales y artículos de oficina, el consumo de artículos de limpieza e higiene disminuye, es más muchos de esos gastos pasaron a pagarlos las familias y las y los trabajadores que se desempeñan desde sus hogares, poniendo para la realización de sus tareas equipos propios, energía eléctrica, datos de internet y más.

Además en medio de todo esto otras figuras salieron a la cacería de brujas, y a través de mentiras y maniobras profundizan la campaña de persecución de docentes y más si se trata de docentes sindicalizados. Se reabren expedientes y se sanciona docentes y funcionarios por tener opiniones, por sumarse a campañas, toda la historia se trata de una foto en un centro educativo vacío. Junto a esto aparece el cuestionamiento permanente a las libertades sindicales y al uso de los fueros sindicales, sin dudas les molestan los derechos conquistados por la clase trabajadora. La coalición de derechas tiene entre sus figuras a los que siempre actuaron con la lógica que el mejor sindicato es el que no existe.

También se han concretado despidos de docentes en algunos colegios por tener en sus redes sociales entre otras cosas, fotos en la playa, videos bailando, mensajes político-partidarios y sobre los derechos de las mujeres… Los defensores del status quo pretenden docentes funcionales, sin opiniones y si se puede calladas mejor.

Indudablemente se trata de medidas ejemplarizantes, que buscan generar un efecto en el resto, para que se concrete la autocensura. Algunas figuras quieren reglamentar lo que pueden expresar las y los docentes en sus redes sociales. Están prontas las mordazas, vuelven los temas tabú, vuelven las censuras y las prohibiciones…

Porque para no faltar a sus tradiciones surgió otra propuesta autoritaria, al estilo de la Ley 14.101 -la trágicamente célebre Ley Sanguinetti-, ley que fue apodada por las y los docentes como “el código penal”. Los ultraconservadores de hoy en día proponen un penal de la inquisición educativa, se trata del mamarracho de proyecto de ley que impulsa la creación de un Consejo de Laicidad, nos debemos un debate profundo sobre este asunto.

En estas líneas vamos a compartir algunos breves datos al respecto, este proyecto está elaborado desde una perspectiva jurídica -mejor dicho leguleya- y no educativa. Tiene confusiones conceptuales burdas, principalmente entre proselitismo y laicidad. Ataca directamente el carácter profesional de los cuerpos docentes de nuestro país y además supone otra violación a la ya castigada autonomía de la ANEP. En la integración del Consejo propuesto aparecen: un integrante por el MEC, uno por la ANEP y un tercero por Facultad de Derecho -otra prueba de que está encarado desde una visión jurídica-. Es claro que el debate colocado en la LUC respecto a la libertad de cátedra, concepto que se intentó quitar y luego desnaturalizar, está en disputa.

Por último señalar que este proyecto de ley parte de la presunción de culpabilidad y se funda en el elemento coercitivo, por ende no cabe duda que tiene un enorme componente antidemocrático, de control, persecución… ¡Defiende el “habitus de clase de la clase dominante”!

Ahora bien, todo el análisis de la realidad nos debe llevar a conclusiones que nos impulsen a la acción y con el rumbo más correcto posible. Por eso sostenemos que el centro político de toda nuestra vida hasta el 9 de julio es recoger las 700.000 firmas necesarias para llevar 135 artículos de la LUC a referéndum. Esa es la mejor forma de defender los intereses populares y también la mejor forma de defender la educación pública en esta etapa. Porque además la campaña de recolección de firmas nos pone en contacto con el pueblo día a día, habilita el debate, el intercambio y la reflexión. Hay que juntar todas las fuerzas populares y potenciarlas, con mirada profunda y de largo alcance, siempre con la elaboración programática como eje aglutinador.

Otro mojón importante en esta etapa es el Paro General del PIT-CNT definido para el 17 de junio, ese es un momento clave de nuestras vidas, el paro tiene que ser de magnitudes gigantescas, debemos parar el país, y para eso hay que prepararlo. Tenemos que conversar con cada compañera y compañero de trabajo, si hace falta organizar formas de intercambio en la virtualidad, con creatividad hay que crear el clima de lucha, porque este paro también marca la cancha de cara a la Rendición de Cuentas y los Consejos de Salarios.

Una tarea que no nos puede quedar pendiente es salir a hablar con los tenderos y puesteros, que dependen del laburante para que el boliche funcione, que se están viendo ahogados y con la rebaja general de salarios se van a ver más atorados aún. Cada uno de esos negocios tienen que hacer el paro, tienen que acompañar la medida, y para eso hay que ir a su encuentro, hay que debatir con cada uno, escuchar sus problemas y ofrecer alternativas, está claro que sus soluciones existen si están junto a la clase trabajadora y no en otra parte.

Hay que asumir que su cabeza está en disputa, está metido el discurso del empresario, de si no abro pierdo de hacer el mango, por eso hay que ir a debatir y ayudar a profundizar la mirada individual y de corto plazo. Lo primero es explicar que si a la clase trabajadora le bajan el salario compra menos de todo, de ropa, de comida, de servicios, de todo. Y por lo tanto el Consejo de Salarios y la Rendición de Cuentas juegan en su vida y definen muchas cuestiones de su futuro. Lo segundo es convencer que el puestero es un trabajador y que su lugar es en el movimiento sindical.

Además es preciso pensar medidas intermedias entre el día de hoy y el paro, fuera de debate está la organización permanente de la recolección de firmas, pero también hay que pensar en otras acciones -sin vergüenza y sin temor-, debemos planificar caravanas, caceroleos, intervenciones… todo lo que seamos capaces de idear y de hacer. No hay que descartar nada, nuestro pueblo ha sabido y sabe ser original para la lucha.

Entonces, la organización del paro es una gran movilización que debemos desarrollar con una planificación minuciosa, y el propio 17 de junio debemos dejar quieta la herramienta, detener el país -obviamente sin afectar los aspectos referidos a la salud-, pero movilizar toda nuestra fuerza militante para en esa jornada recoger miles de firmas en todos los rincones de la patria.

 

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