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En Uruguay tenemos de presidente a un payaso respetable, no absolutamente respetable (el absoluto se lo dejo a Sánchez de Biden), pero respetable. El Pepe le llama a Luis, con socarronería, “soberbio crack del marketing”. Lo degrada. Es fácil. No hay grado mayor al oficio de payaso, el marketing no le compite. 

Pepe es un buen payaso y no quiere que le hagan sombra. Está bien. No digo que Luis sea un buen payaso, digo simplemente que es un payaso respetable…

Ahora, payaso, lo que se dice payaso, está precisando la Presidencia de USA. Hace poco tenía uno de peluquín anaranjado, que con tres tuits resolvía el circo, que ahora requiere destructores y cazas en el Mar Negro, “juegos de guerra” en el Báltico, portaaviones en el Mar de la China meridional, visibilizar a tal punto los cercos criminales, que las mayores manifestaciones hasta en Nueva York son contra el bloqueo a Cuba, un gasto de la putísimima madre y, lo que es más costoso, comprometer a británicos, holandeses y, lo que ya está pago, llevar a Sánchez a Washington para que declare que las nuevas "sanciones" de Biden contra Cuba le merecen “absoluto respeto”.

Dice Sánchez que lo dice porque las “sanciones” contra Cuba “son una cuestión interna de EEUU”, mirá vos, ¡qué inmanente! y Sánchez no se inmiscuye, ordena que “Cuba tiene que reformarse sin injerencia”. Él le dice a Cuba qué y cómo hacer de sí y a Biden contra Cuba “absoluto respeto”. ¿Y Macrón, el otro Sánchez? ¿Qué le dice Rochild?

Trump tuiteaba, “VOY A CONVERTIR A COREA EN UNA BOLA DE FUEGO Y FURIA”. Listo. A los efectos del Titanes en el ring que son las corporaciones mediáticas, no hacía falta mandar portaaviones. Nadie quiere una guerra porque saben todos que al minuto siguiente no hay planeta. Después el gran Augusto (el payaso que entra a la pista triunfante, enseguida del triple salto mortal del número anterior y genera una expectativa de hazaña superior a la del acróbata, para caer de culo alegremente, ganándonos una sonrisa) se hacía un viaje a Pyongyang, comía con King Jon Un y acá no pasó nada, pero ahora tienen un tipo poco serio en la Presidencia, un derrochón de riesgos bélicos irreversibles. “La guerra no es cosa seria porque no es cosa de juego” nos enseñó Platón en sus Leyes. Biden es belicista porque no es payaso.

Está mezclando mal. “Juegos de guerra” no existe. Andar tapando con alianzas militares militarmente inservibles, de maniobras de humo (“los cinco ojos”, “los cuatro defensivos ante China”, “la OTAN del G7”), el flujo de economía que cada día favorece más ganar-ganar a Chinorrusia e Irán, con todo el mundo, incluso en USA, no es juego ni es con fuego.

Mientras el anfitrión Boris y su viejo sucursalero tonto Joe, se sacan la foto con Los Cinco Grandes del Buen Humor en el G7, Alemania termina el segundo gasoducto con Chinorrusia, que va a abatir los precios del gas de transporte transatlántico en carguero y a sustituirlo, el comercio Chinoeuropeo crece más de un cincuenta por ciento tras la pandemia, en Europa derruida por el pésimo trámite político que dio a la COVID, en tanto China desmonta La Trampa de Tucídides que le pone USA.

Los yanquis apretan en la UE para que no se vote el acuerdo comercial total con China. Los cipayos socialimperialista hacen doble juego. Votan en contra de ellos mismos en conjunto, pero por separado aumentan el intercambio con China, incluso político, liderado por la espléndida Merkel. Resultado: la UE se resquebraja, pero Biden no puede “sancionar” a todos. Ya haber “sancionado” a Alemania le duele en el centro geoestratégico, aún más que las “sanciones” de Obama a Rusia en 2014, y el ahorro en China asciende a 40 billones (trillones de USA) de dólares.

La derecha europea (el bloque que integra Vox) se abstiene y la izquierda (el que integra Unidas Podemos) vota a favor del acuerdo. Los fascistas, es decir, con categoría, lo más terrorista del capital financiero imperialista (Sánchez le hace a Venezuela lo mismo que Mussolini le hizo a España, pero en un contexto histórico venezolano de Aquí No Pasan, en presente y ¡Arriba, Azaña!), votan por orden de Washington. Sale perdiendo el acuerdo europeo occidental. La otra Europa se salva, está en el Foro de Shanghái (OCS) y Eurasia está además en la Unión Económica Eurasiática (UEEA) con Rusia.

Venezuela e Irán empiezan a recuperar sus economías a pesar de los bloqueos (Venezuela lleva tres meses aumentando a buen ritmo su producción de petróleo y ya hace un par de años que la diversificación de su matriz productiva se extiende en la agroindustria. ¿Cuba? Sigue salvando vidas. El alcalde de Miami llama a bombardearla. Ése es el tipo que la Casa Blanca precisa. Un furibundo tuit presidencial y a dejar de gastar en trols, bots, mercenarios, paracos y “juegos de guerra”, que Biden nacionalizó el efecto Cantillon para casi toda USA, no se sabe a cuánto llegue la inflación ni cuándo va a devaluarse terminalmente el dólar, un segundo antes o un segundo después de que los chinos terminen de globalizar la parte dolarizada de su ahorro, y el yuan digital se salte la cadena del sistema SWIFT, donde hoy, todavía un poco, le resta saltársela.

Es así, chiquilines compañeros, si siguen poniendo a Biden, a Sánchez y a Macrón de ejemplo contra el gobierno uruguayo, sea cual sea el tema, voy a defender a Lacalle Pou, a Manini y a Sanguinetti, ya lo hice varias veces. Así de cómodo antiimperialista soy. Comparado con Biden, Luis es más que un "soberbio crack del marketing", es un payaso respetable y hasta diría, muy respetable. Incluso porque su vocación es de acróbata haciendo la bandera.

Autor: Joselo Olascuaga

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