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Por: Agustín Lage Dávila publicado en Bloqueo contra Cuba 

Les aseguro que puedo hacer un discurso revolucionario de barricada, y que la justa indignación que motiva el recrudecimiento del bloqueo, la inmoral apelación a la mentira en las redes sociales y la instigación planificada al odio y al delito en los acontecimientos de los últimos días, nos llama a ese discurso.

Lo haré muy probablemente en otro momento. Pero en esta nota de hoy haré un esfuerzo por refrenar emociones, para poder hablar del bloqueo a Cuba en el frio lenguaje de los datos.

El 80% (79.8%) de los cubanos de hoy nació después del triunfo de la Revolución en 1959 (y también después de la imposición del Bloqueo por el presidente J.F. Kennedy en 1962). No conocieron sino a través de padres y libros lo que era Cuba en los años 50.

Era un país:

Condenado al monocultivo, donde el azúcar era el 80% de las exportaciones
Donde inversionistas norteamericanos controlaban entre muchas otras cosas, el 90% de la telefonía, el 70% de la refinación de petróleo, el 100% de la producción de Níquel y el 50% del ferrocarril
Donde las empresas farmacéuticas norteamericanas controlaban el 70% del mercado nacional de medicamentos
En que apenas el 3% de los campesinos era dueño de la tierra
En que apenas el 4% de los niños en el campo comían carne y el 11% tomaban leche
Con una tasa de mortalidad infantil de 65 por 1000 nacimientos
Con una esperanza de vida al nacer de 62 años
Con una cobertura gubernamental de servicios de salud estimada en 6%
Con un 30% de analfabetismo y apenas el 55% de los niños en la escuela
Con una tasa de desempleo de 35%
Donde apenas el 22% de las viviendas era propiedad de sus habitantes, y el 72% de ellas carecía de servicios sanitarios y el 42% de electricidad.
¿Sigo?... Porque hay muchos más datos, y son de fuentes publicadas que se pueden verificar.

Ya desde 1924 el intelectual cubano Don Fernando Ortiz alertaba que Cuba podría llegar a ser “… como un gran batey en una empresa, que entonces no sería nuestra, y los cubanos no podríamos ser sino humildes oficinistas o simples cortadores de caña”

A partir de 1959, la Revolución en el poder cambió el país. Ya entrando al siglo XXI Cuba era un país:

♦ Con una mortalidad infantil de 4 por 1000 nacidos vivos

♦ Una Esperanza de vida de 78.4 años, siete más que la media mundial y tres más que la media de Latinoamérica

♦ El Desempleo en un escaso 3.1%

♦ Con una escolarización primaria de 98%

♦ Con una escolaridad media de 11.5 grados en la población mayor de 25 años de edad

♦ Con el 13.7 % de la población matriculada en la Educación Superior, y más de un millón de cubanos con título universitario

♦ Con un nivel nutricional de 3258 Kcal y 86.6 g de proteína por día

♦ Con una altísima Seguridad ciudadana que se ilustra por ejemplo con un índice de homicidios de 4.3/100000, el más bajo de la región (en las Américas el índice es 16.3)

♦ Con el índice de médicos por millón de habitante mayor del mundo (7562/1000 ; Estados Unidos tiene 2550) y uno de los mayores índices de docentes por alumno mundo (11 por cada 100 matriculados; el índice de Estados Unidos es 7).

♦ Con14 enfermedades infecciosas eliminadas y otras 9 con incidencias muy bajas y calificado según Naciones Unidas entre los países con Alto Desarrollo Humano.

¿Alguien piensa que esas transformaciones se podrían haber logrado con las tierras y las fábricas en manos de empresas norteamericanas o de la oligarquía local; y con la vida política (politiquera) secuestrada por pujas entre más de 30 partidos?

Era imposible avanzar en el contexto social del capitalismo dependiente. Las transformaciones sociales en Cuba requirieron la expropiación de la propiedades norteamericanas y de la oligarquía local subordinada, y que el poder revolucionario tomara la riendas de la economía para ponerla al servicio de todos los cubanos. Y que se defendiera de la agresión previsible. Eso fue lo que se hizo.

La propaganda anti-cubana que viene del norte intenta presentar el bloqueo a Cuba como una reacción a los fracasos de la Revolución (.. “Estado fallido” dijo Biden), pero sucede que es estrictamente al revés: el bloqueo es una reacción a los éxitos de la Revolución.

Y es también el intento de una especie de “cuarentena política” para impedir el despliegue de las enormes potencialidades de desarrollo económico y de desarrollo de la democracia que contiene el socialismo.

Que nadie se deje engañar (y mucho menos los cubanos) : La hostilidad de los círculos de poder de Estados Unidos hacia Cuba no tiene nada que ver con la democracia; y tiene mucho que ver con la avaricia, que es otra cosa.

Será el tema de un próximo comentario.

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