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Los puestos a referéndum 135 artículos de 500 controversiales de la LUC, son tan indefendibles que el oficialismo argumenta que todavía no han tenido efectos prácticos y que, aun sin que los anulemos, cabe esperar que no lleguen a aplicarse. Es parte de una estrategia electoral para minimizar o mermar el empuje del SÍ a la anulación de esos 135 artículos.

El título 1 de tapa de Búsqueda del 21 al 27 de octubre, busca desalentar.

“El oficialismo se muestra determinado a hacer reformas –dice el título–, pase lo que pase con la LUC”.

Está dirigido a quienes votaron al gobierno. Lo votaron por lo que dijo y lo están sufriendo por todo lo contrario, a lo que dijo, y la principal motivación que tienen para ir a votar el SÍ, es apagarle así la motosierra que en la campaña electoral la coalición de gobierno ocultó. Ni palo en la rueda ni piedra en el zapato. Un millón trescientas mil papeletas del SÍ en las urnas, para desmentir.

Entonces el único título en letra de molde de la tapa de Búsqueda es para decirles, “voten lo que voten en el referéndum, viejos, después la motosierra les va a pasar por arriba igual, les va a recortar el salario real, la jubilación real o la misma posibilidad de jubilarse, la educación, la salud, el negocio si son cuentapropistas o si invierten en producción sin ser latifundistas, así que ni vayan a votar, boludos. Resígnense”.

Este lunes, 1 de noviembre, título 2 de tapa de El País, “Blancos advierten que referéndum no paralizará gestión de gobierno”.

Sin embargo, la experiencia bien reciente indica, que, con 800 mil firmas, bastante que SÍ le apagamos la sierra a Alfie y que, si gana el SÍ, ¡no puede hacer las “reformas” que le determina el financierismo que le puso la guita para que mintiera en la campaña! Va a tener que sopesar cada medida…

El referéndum le va a pesar sobre la máscara de “tranqui, no voy a tocar ninguna de las conquistas del Frente” y va a mantenerle tapada la cara de “para comerte mejor”, que mostró sin tapujos los primeros quince meses de gobierno. La máscara se le pega a la cara, que, cuando asoma, asusta. En cambio, si gana el NO, ¡preparémonos para el desguace y las mordidas! Ésa es la verdadera amenaza que debemos dejar atrás. El infierno tan temido.

 

EL UNIVERSAL

La búsqueda de la resignación de los pueblos fue el mayor objetivo del Consenso de Washington, desde su creación, para poder aplicar a fondo y sin resistencias sus programas “neoliberales”. En Uruguay tiene medio siglo de trabajo muerto. Cuando Sanguinetti alardeaba de que nunca perdió una huelga, era petulante y por jactancia, pero era para que algún día los trabajadores dejaran de combatir. “Total… ¡Siempre gana él!”.

La verdad es que siempre le ganó el PIT-CNT, porque siempre creció, mientras Sanguinetti se derrumbaba con su puñado de pírricas victorias antisindicales (Pirro era un general que para ganar una batalla se quedaba sin ejército).

Otro aprete ideológico del imperialismo es la falsa noticia de “la derechización del mundo”. La operación es burda pero persistente. Consiste en identificar a “la izquierda” con el imperialismo. Así planteado, es evidente, “la izquierda” está retrocediendo en todos lados, pero la realidad es exactamente la inversa. El Partido Demócrata de USA aceptable por el Pentágono, siempre ha sido y es, todo menos izquierda; el Republicano aceptable por el Pentágono, nada más que derecha. Entonces, ¿qué está avanzando al retroceder USA?

El imperialismo recula hasta en las elecciones de Irak. La semana próxima asume en Irak el nuevo parlamento electo. Aún según el modo occidental, de mercadeo electoral plutocrático, el 80 % de los iraquíes votaron para expulsar a la OTAN, pero la OTAN sigue ahí, y, aunque las elecciones las auditó la ONU, Bachelet muzarella. Los sadristas (de Muqtaba Al’Sadr), mayoritarios en Irak, son la fuerza más antiimperialista de las cuatro con peso parlamentario contra la OTAN.

Pero si querés llamarle “derecha” al antiimperialismo, hoy agregále toda Eurasia, Turquía, Alemania, Italia, toda Europa central y del este y próximamente Francia. De Afganistán la OTAN se fue tan humillada que muchos creyeron que lo hacía de trampa, creyeron que estaba “simulando” otro Saigón, pero fue tan real que sólo faltó que le cambiaran el nombre por Ciudad Ho Chi Ming. Y, por cierto, dejó las espinas envenenadas del ISIS, pero todo invasor en retirada deja minado el terreno. En vietnam fue así.

Ocurre, de verdad, que el imperialismo retrocede además en Asia, África, América Latina, el Caribe y de paso en el ámbito “ecuménico” que, pomposamente, Boris Johnson denominó, “global britain” (fue para Halloween). “La anglósfera”, que lanzó con trato o truco el AUKUS (Australia, United Kingdon and United States) resulta que es apenas, en concreto político, una décima octava parte de los estados del Commonwealth.

Dicen además que China supera a sus rivales porque es “neoliberal”, “supercapitalista”, “el país más derechista del mundo”, con “pequeños detalles remanentes de Mao”, ¿Y cuáles vendrían a ser esos “pequeños detalles”? A ver: La propiedad pública de todo el territorio nacional menos parte de un par de islas y de alguna península, un cincuenta por ciento de la economía en propiedad del Estado y, “el detalle más pequeño, sin duda”, el cien por ciento de la banca nacional y pública. Si querés llamarle “la enfermedad culminante del derechismo en el comunismo”, Robespierre no se va a enojar, con el tiempo se ha vuelto tolerante, pero es socialismo con peculiaridades chinas.

Putin dijo en Sochi que “el capitalismo ha fracasado”, pero agregó algo más lapidario, “debemos seguir el ejemplo de China”. Resumiendo: la estabilidad trilateral, que Blinken quiere y el Pentágono todavía no, sería el mal menor para USA.

La imperialista Europa occidental (“el colonialista que todo europeo lleva dentro”, que escribió Arregui), ha pasado a ser doble defenestrada. USA dejó de subsidiarla en parte para regalársela a Rusia, a ver si el Kremlin le aflojaba al comercio de gas con China, pero el kremlin tiene bien definidas sus prioridades y le devolvió la UE a USA, que ni siquiera desató el moño y leyó en la tarjeta del obsequio el plebiscito de Berlín: 56,4 % por ciento de la población berlinesa votó SÍ para expropiar más de 3 mil viviendas oligopolizadas y crear una inmobiliaria estatal que las reparta al pueblo. En territorios de la ex RDA, volvió a ser Die Linke (La Izquierda), considerada de extrema izquierda en Alemania, quien ganó con el 38 % de los votos. No se trata, desde luego, de una izquierda pura e inmaculada. Ninguna en el mundo pretende serlo: comprende esto la versatilidad del Frente Amplio, que celebra sus elecciones internas con variantes muy diversas, sin exclusiones, con específicos acuerdos para el ámbito nacional y para cada distinto departamento, especificidad determinada por su carácter original de movimiento y coalición, que lo hace invulnerable desde sus comités de base y desde la base social que lo caracteriza. No somos de manual.

 

El PERO

Descreo, por lo dicho, de la pretensión de bloques dentro del Frente Amplio. Nuestro bloque es el Frente y desde el Frente pa’ allá. El bloque histórico patriótico y el de poder popular, el SÍ uruguayo. Aportamos a las ollas sin cocernos en nuestra propia salsa. El 5 de diciembre, con tres notables candidatas (así, en femenino exclusivo por plural mixto), vamos a entrenar potencia para el SÍ de marzo o abril y, de paso, a organizarnos más.

En el copete de la amenaza sobre el referéndum, Búsqueda afirma que el oficialismo “confronta con el Frente Amplio y el PIT-CNT”. La realidad es que el gobierno confronta con todas las organizaciones sociales y políticas que plantearon anular los 135 artículos peores de la LUC e incluso con dirigentes blancos y colorados que se han pronunciado desaprobándolos. ¿O acaso el spot que quisieron censurar no es de FUCVAM? 

Sin ser optimista en general (Desde Cheney el holocausto nuclear es hasta más probable por error que por ataque y el ambiental se ha perfeccionado en el G-20 de esta semana), pienso que las “nuevas derechas” carecen de condiciones para formularse siquiera expansionistas. Vargas Llosa dijo la semana pasada que “en las elecciones lo importante no es la libertad sino votar bien” (¡era tan liberal el tipo!), pero fue subconscientemente. No tienen espacio para volver a proclamarse censistas.

Lo normal: cuanto más avanza la izquierda, la derecha más se radicaliza, pero es importante medir desde cuánta fortaleza o debilidad deriva a esa situación. Trump, Bolsonaro y Johnson, son otra versión patética, en declive, de Hitler, Mussolini e Hirohito.

No hubiese habido Hitler sin Gustav Krupp y sin la bolsa de París cotizando al alza los bonos de deuda zarista repudiados por Lenin desde febrero de 1918, y no habría Trump sin Rupert Murdoch y sus socios de Wall Street, que, terminales, lo mismo alternan en el gobierno a Biden que al Pato Donald. Son el terror financierista desesperado, porque su marketing ha empezado a fracasar en la seducción.   

Hacia la elección de este domingo, Nicaragua ostenta las diatribas de Borrell y de Almagro (de la UE y de la OEA-IINDH) confirmando la democracia plena, libre, independiente y soberana en la patria de Sandino, mientras la poca transparencia en Argentina, con plutocracia de medios, presos políticos y escandalosa injerencia del embajador yanqui, Marc Stanley, el nuevo Spruille Braden, el 14 renueva parte del legislativo. El 21 en Chile Apruebo Dignidad (entre otros, el Frente Amplio de Boric más el Partido Comunista) pasaría al balotaje de presidenciales contra la ultraderecha de Kast, y, en Venezuela, el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar disputa a una oposición dividida las mega elecciones (23 gobernadores, 335 alcaldes, y miles de legisladores municipales). Noviembre decisivo.

Con nuevas grandes manifestaciones en Colombia, Ecuador y Chile y con Perú iniciando y Bolivia consolidando justicia, mientras Cuba resiste, el 15, el sancionado cinismo de los que la “sancionan”, el SÍ uruguayo proyecta Patria Grande, en la tendencia global antiimperialista que vivimos.

Aquí no se resigna nadie. Hasta Guyunusa la sigue peleando.

Autor: Joselo Olascuaga

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