filename

Escribe: Gabriel Mazzarovich

Xiomara Castro, es según todas las encuestas de boca de urna, ratificadas por el lento conteo oficial, la ganadora de las elecciones presidenciales en Honduras. Tanto las encuestas como los resultados oficiales le otorgan un 53%, contra un 37% del candidato oficialista de la derecha, del Partido Nacional, Nasry Asfura, actual alcalde de Tegucigalpa.
La derecha aún no reconoce los resultados. No es de extrañar, Hernández, el actual presidente, está allí por un golpe de Estado en 2009, contra Mel Zelaya. Golpe avalado por EEUU y su entonces canciller, Hilary Clinton. Siguió allí porque fue candidato a la reelección, aunque lo prohíbe la constitución hondureña. Otra vez EEUU no dijo nada. Siguió allí porque hizo fraude en las elecciones de 2017, todo el mundo sabe que perdió con Salvador Nasralla, pero robó la elección. EEUU tampoco dijo nada, esta vez fue Trump. No dijo nada EEUU porque tiene en Honduras la base más grande de la región, en Soto Cano, Palmerola, desde la década de los 80, desde allí operaron contra Nicaragua y todos los procesos liberadores de la región, bombardeando, entrenando paramilitares, planeando asesinatos. No dijo nada EEUU porque Honduras fue siempre su retaguardia estratégica. Es de los pocos países del mundo que no tiene relaciones con China y las mantiene con Taiwán.

Entonces a EEUU, tuviera gobierno demócrata o republicano, le daba igual, había que frenar al “populismo”, repetían frenéticos. Una vergüenza, históricamente eso significó represión y muerte para el pueblo hondureño. Ahora tiene un narco estado, con un presidente narco, su hermano procesado en EEUU por narco. Honduras es el país con más violencia de la región, lo que es mucho decir, particularmente por la acción de las maras (pandillas juveniles) y del narco. El 59% de la población en la pobreza, millones de migrantes, entre 2020 y 2021 EEUU detuvo en su frontera al equivalente al 3% de la población hondureña, las remesas son el principal rubro de la economía. Hernández y su camarilla de delincuentes se robaron todo, incluso las ayudas para la pandemia.

Para ganar Xiomara Castro, una mujer valiente, que encabezó las protestas contra el golpe de Estado que había derrocado a su esposo en 2009, construyó una amplísima alianza política, su partido Libertad y Refundación (LIBRE), se alió con el Partido “Salvador de Honduras”, que encabeza Salvador Nasralla; con la diputada Doris Gutiérrez, del Partido Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD); con sectores disidentes del Partido Liberal y con grupos políticos y militantes sociales de todo el país.
No será sencilla la tarea. Ahora tiene que lograr que le reconozcan su victoria. Hasta ahora solo lo ha hecho el Grupo de Puebla. Los yanquis, que tienen como una de sus prioridades parar la migración, esta vez no están de acuerdo con el fraude. La diferencia en votos es muy grande y el pueblo está vigilante.

Todas esas cosas son ciertas. Pero se necesita detenerse en una en particular. Es necesario, es de justicia. Xiomara Castro, que será la primera presidenta de la historia, en su discurso de anoche dijo emocionada: Esto es para nuestros mártires, no las olvidaremos, no los olvidaremos, 12 años de resistencia de mi pueblo, y hoy ganamos.
Se refería a las decenas de asesinados y asesinados en las protestas y en la violencia política, en el miedo impuesto por grupos armados de derecha hasta el día mismo de la elección.

Todas y todos valen y merecen ser recordados. Pero hay un nombre muy especial, que fue recordado con emoción y lágrimas. Hablamos de Berta Cáceres, líder campesina y ambientalista, asesinada en 2016. Es uno de los crímenes de esta pandilla de delincuentes que está en el gobierno en Honduras, que fue apañada por los yanquis y que hoy está siendo vencida por su pueblo.

La hija de Berta publicó anoche un mensaje sencillo, que fue repetido y aplaudido mucho en Honduras, por su gente: “Se que desde algún lugar usted está celebrando con nosotros”.

Xiomara y Berta, dos mujeres valientes, que encarnan la dignidad de un pueblo.
Los desafíos son enormes, pero hoy hay que valorar esa emoción desbordante de nuestras hermanas y hermanos hondureños, de ese pueblo tan sufrido y valiente. Salud compañeras y compañeros.

Compartir

Comentarios