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Hace ya un tiempo largo converso periódicamente con científicos, médicos y personal de la salud sobre la pandemia y sus efectos.

En los últimos días hemos planteado la necesidad de convocar al GACH.

Desde el gobierno se respondió que a veces no tomar medidas es una medida, ahora, cuando no se toman medidas, las consecuencias ulteriores las coloca la vida misma.

Hoy en el diario El Observador sale una nota en donde se dice “La situación sanitaria del departamento no solo tensiona el sistema sanitario sino que pone contra las cuerdas a los operadores turísticos: locales gastronómicos cerrados, alquileres que necesitan extenderse por cuarentenas, pero se superponen con los inquilinos de los días siguientes y un considerable descenso en los interesados por visitar Punta del Este en la segunda quincena.”

O sea, dificultades serias que la gente las va arreglando como puede y con enormes molestias hacia nuestro país.

Pero si este crecimiento exponencial continúa, como todo lo indica, van a ser múltiples las dificultades para poder cubrir servicios esenciales para nuestras vidas, referidas a salud y servicios públicos fundamentales.
Las propias empresas empiezan a conformar sus burbujas para evitar dejar de hacer lo fundamental.

La vacunación ha sido un acierto, y aunque hubo errores al principio como haber rechazado la negociación con Pfizer, luego se subsanaron y, contrariamente a lo que sucede en varios países del mundo, en Uruguay los principales partidos políticos convocaron a vacunarse y llegamos a guarismos estupendos de uruguayos vacunados, muchos esperando la tercera dosis, pero en proceso.

También está prevista a partir de enero la vacunación para niños/as, otra medida que va a contribuir al manejo del acceso a la educación de nuestros niños.

Ahora, dejar todo librado a la vacuna es, como mínimo, demasiado osado, y va a llevar a decisiones particulares las restricciones, con las enormes dificultades que estas decisiones traen.

Los test están demorando hasta cinco días, de jóvenes con pocos síntomas, que, como cuentan los porteros de edificio, entienden que la cuarentena la pueden hacer en el edificio y van generando más problemas.

El nivel primario de atención en salud está sumamente tensionado y el Maldonado saturado, como lo indican médicos y la FFSP.

La situación es compleja y, de nuevo, nadie propone cuarentena obligatoria, pero sí sostenemos que debería convocarse al GACH para evitar complejidades.

El consenso con la ciencia es de todos los partidos políticos, es hora de que vuelva el GACH para la tranquilidad de todos los uruguayos/as.

Será siempre el gobierno el que tome las decisiones, y cuenta de nuestra parte con toda la lealtad institucional que corresponde en esta y en cualquier situación.

Autor: Fernando Pereira

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