Mido a los dirigentes populares por su capacidad de confrontar con el imperialismo.

No todos los pueblos tienen máximos dirigentes con esa capacidad, porque no todos los pueblos desarrollaron la capacidad de tenerlos. O la desarrollaron en diferentes grados, con distintos ritmos, siempre con sus peculiaridades.

El mayor enemigo del imperialismo yanqui, según documentos desclasificados de la CIA, antes de Fidel Castro, fue Juan Domingo Perón (una medalla que en Argentina sólo comparte desde ahora, Cristina Fernández de Kirchner). Desde ahora en Argentina Cristina Kirchner es además Cristina Perón de Evita. Le faltaba el atentado (fueron varios atentados en el Caribe y en Centro América los que obligaron a Perón a elegir para su exilio entre la URSS y España. Los dos países que en ese momento podían darle seguridad. España estaba, en todo sentido, más cerca de Argentina).

Ahora un fiscal y un juez que juegan en el mismo cuadro de fútbol en la casa campo de Macri (literal, juegan en el Liverpool del torneo de amigos en Los Abrojos, y el fiscal provoca a Cristina mostrándole un mate con un logo del Líverpool mientras pide su condena), un prevaricato más evidente aún que el de Moro-Dalagnol contra Lula, sobreactuando una condena (“que ya está firmada”, dice Crisitna) a doce años de prisión y proscripción perpetua de la candidata con mayor intención de voto en Argentina, en una causa sin ninguna prueba, a tal punto, que luego de tres años de investigaciones, tuvieron que agregarle a último momento, sin dar vista previa a la defensa (otra causal más de nulidad de la causa) un elemento de otro expediente, el de los famosos bolsos de López.

Los bolsos de López fueron una opereta (o una zarzueleta) a pedido del sentido común construido por los medios. Cazan infraganti a un oscuro funcionario revoleando bolsos con millones de dólares por encima de un muro de un convento de monjas. Semejante sainete con la correspondiente acusación del monopolio Clarín a Cristina Kirchner, subsiguiente a la de "asesina de Nisman" que le valió a Macri el uno por ciento de diferencia con que le ganó al peronismo (a Scioli, porque Cristina ya había cumplido dos períodos de gobierno y constitucionalmente no podía presentarse a tres seguidos) las elecciones de 2015.

Cristina dijo entonces. “Averigüen quién le dio los dólares porque yo no se los dí”, pero el lawfare actuó con toda su contundencia antes y después de la recta final de la campaña, igual que lo hace ahora. Le abrieron una causa tan trucha como las otras cientos que luego se han ido cayendo de a una con las investigaciones. A Argentina le costó 90 mil millones de dólares fugados durante el gobierno de Macri, mientras el Lawfare sigue con sus armados de causas, disciplinamiento de dirigentes populares cagones y protección a los verdaderos corruptos de la administración pública, los del poder real, que encajonan en el Partido Judicial las denuncias auténticas, pero el pueblo ya lo tiene bien calado. El pueblo argentino. En Uruguay no.

La gente en Uruguay lo que sabe es que “Cristina es mala” (“peor que el tuerto”). No alcanza la categoría pueblo. El viernes en Plaza de Mayo y en “el juego de calles que se da en diagonal”, más de 500 mil personas saltaron al grito de “el que no salta es de Clarín”. ¿Vos te imaginás a una multitud frenteamplista coreando contra el oligopolio mediático? No está visualizado. Aquí el tema del poder ni siquiera está planteado.

Aquí para ganar las elecciones, el mejor candidato que tenemos no sabe distinguir entre Felipe González y Lula, entre el mayor lugarteniente del Deep en Europa (por Solanas y por Borrell, cuarenta años y las dos decisiones cruciales de la OTAN en Europa, el bombardeo a Belgrado y la aventura Zelensky) y el mayor sepulturero potencial del imperialismo (Lula en el momento culminante e inminente de los BRICS). Y no sabe. No se hace el boludo. Realmente no sabe. Tampoco sabe Alberto Fernández, pero a éste ya lo superó Cristina para 2023.

DE EVA; NO DE ISABEL

Ahora se sabe que los dólares termosellados, según respuesta de la Reserva Federal a fiscalía, fueron del Finansur, banco de Sánchez Córdova, quien fuera tesorero de Boca Juniors cuando Macri era Presidente del club y es macrista. Se sabe también que la gran mayoría de los wathsapp de López no fueron de intercambio con Läzaro Báez sino con Niky Caputto, “el hermano del Alma” de Macri según Macri.

Cristina ya es Perón en todas sus dimensiones nacionales, populares e históricas. Va para la tercera presidencia. Ganó cuatro elecciones (entre per se y con vicario). El Partido Judicial pide su proscripción perpetua. A Perón consiguieron proscribirlo 18 años. Atentaron contra su vida hace una semana pero ya hace ocho años anunciaron en Estados Unidos que el ISIS iba a atentar contra ella. “Si me pasa algo –dijo entonces– miren al norte. No miren a oriente. Miren al norte”. Ése es el mayor de todos los motivos que la hacen Perón. En 1946 era “Braden o Perón” (por Spruille Braden, el embajador yanqui en Buenos Aires, que armó el Frente Democrático, la oposición a Perón en aquellas elecciones). Hoy es Stanley o Cristina (por Mark Stanley, el embajador yanqui en Buenos Aires, que, el 17 de agosto, en el decimonónico Foro de las Américas, ordenó a la oposición argentina a no esperar a 2023 y armar la coalición del “70 % (¿?)” que propone Horacio Rodríguez Larreta, ahora mismo, en descarado injerencismo. “Oí a Horacio y les digo. Háganlo ahora. No esperen al 2023”. Ese supuesto 70 % es todo el espectro menos el Kirchnerismo y la izquierda. Cristina es aquel Perón, pero es el Perón de Evita; no el Isabelita-López Rega.

DEBE Y NO TIENE

¿Vos te imaginás si Obama-Biden en vez de a Julissa nos hubiese mandado a Mark Stanley? ¿Para qué? No había necesidad.

En Argentina Stanley dijo abiertamente que la urgencia es por el litio, los alimentos y los hidrocarburos, especialmente el gas, que Estados Unidos necesita o necesita que se aumente la producción mundial. Cristina es la piedra en el zapato del imperio para evitar el saqueo.

Por eso es un error no tener en cuenta los diferentes grados, los distintos ritmos, las peculiaridades, de los procesos siempre diversos de cada pueblo. El FA repudió el atentado, lógico, pero no el lawfare. Debería, pero no tiene con qué defender a Cristina. Menos aún a Maduro, ni a Ortega ni a Díaz Cannel.

“Al tiempo que nos solidarizamos con la Sra. Cristina Fernández de Kirchner ante este gravísimo hecho, reclamamos el rápido esclarecimiento del mismo y las acciones judiciales que correspondan. Asimismo, exhortamos a nuestro hermano pueblo argentino a rechazar toda manifestación de intolerancia y odio y a defender con convicción, firmeza y serenidad a la vez el respeto mutuo y la convivencia pacífica, indispensables para la institucionalidad y plena vigencia de la democracia”.

¡Bien!

Y lo decimos en no defensa de una compatriota, porque la historia sabe que Cristina nació en Tacuarembó.

Autor: Joselo Olascuaga

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