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No existe la verdad abstracta. La verdad es siempre concreta. Lenin, "Dos tácticas". 

¿7 de Noviembre o 25 de Octubre? ¿Calendario Gregoriano o Juliano?

Las fechas entre otras cosas, se discuten y mucho en el suceso histórico más importante del siglo 20. Sin embargo lo que queda es el método, los bolcheviques fueron capaces de transformar la realidad mediante la aplicación rigurosa de un método revolucionario.

 

Analisis concreto de la situación concreta

El carácter científico del pensamiento leninista reside justamente en que: su universalidad no es un conjunto de fórmulas rígidas y acabadas, sino un método de explicación y de actuación, en función de cada situación histórica específica. Esto es la aplicación real de la dialéctica materialista para el analisis de la realidad, sin remplazar esa realidad por su visión idealista que sustituye lo realmente existente -incluyendo en ella las correlaciones de fuerzas- por los deseos subjetivos de lo que debe ser.

Ello implica reconocer cuales son las formas en que se presentan la sobredeterminación en forma concreta y no en una generalización abstracta que no aporta nada para organizar la lucha. Dicho de otra forma decir que la culpa la tiene el Capitalismo en general, sin analizar como eso se expresa en contradicciones que se puedan transformar en consigna y por lo tanto sean capaces de expresar políticamente las necesidades y dolores populares con el fin de movilizar a las masas para asaltar el cielo es lo mismo que no decir nada.  

Hoy como ayer es muy común remitirse a fraseología especulativa para justificar una postura frente a la realidad aunque esta sea la negación misma de la realidad, es decir por el temor a ser bolchevique, se elige el camino de la pureza fraseológica, para negar la posibilidad revolucionaria o para culpar a la gente o a determinadas direcciones si esto no pasa.

En lugar de estudiar las contradicciones y su concatenación, entendiendo como estas se expresan en un momento concreto se opta por simplificar, esto sumado al alejamiento de las masas tiene como consecuencia dos formas que tienen la misma esencia, el reformismo inconsecuente o el voluntarismo elitista. Ambas posturas sustituyen la complejidad dialéctica de la realidad y descreen de la capacidad critica de las masas que solo pueden tomar conciencia a través de su propia práctica y desde ese púlpito castrado catequizan sobre la pureza revolucionaria que los lleva a la inacción al no entender que básicamente hacer la revolución es navegar contradicciones reales o la postergan indefinidamente para cuando las condiciones subjetivas maduren, como si esto pudiera medirse de antemano con un madurómetro.

Lukács define al leninismo como el nivel jamás alcanzado hasta el presente de pensamiento concreto, antiesquemático, y directamente dirigido hacia la acción transformadora y la praxis 1.

Esto le permite por ejemplo ser capaz de entender dialécticamente el papel de la pequeña burguesía: 

Es progresista por cuanto presenta reivindicaciones democráticas de carácter general, es decir, lucha contra los restos de toda clase de la época medieval y del régimen de servidumbre; es reaccionaria por cuanto lucha por el mantenimiento de su situación como pequeña burguesía, tratando de detener, de hacer retroceder el desarrollo general del país en el sentido burgués. 2

Cuantos pseudorevolucionarios declarativos se horrorizarían hoy frente a este planteo, no solo reconoce que una cosa incluye su negación sino que ve el caracter reaccionario el que frenan el desarrollo general del país en el sentido burgués. La contundencia del pensamiento dialéctico es mas que necesaria en tiempos donde incluso el pensamiento que intenta ser revolucionario es incapaz de superar la lógica aristotélica para estudiar la realidad. 

Frente a la pregunta para caracterizar el progresismo por ejemplo ¿es este reaccionario o revolucionario? la respuesta de los vacilantes será inevitablemente revolucionario porque hace concesiones a las capas populares y mejora su nivel de vida. La de los infantilistas será inevitablemente reaccionario porque oculta las contradicciones reales del capitalismo y aliena a los trabajadores con el consumismo.

La respuestas de los bolcheviques parafraseando a Lenin es las dos cosas: es progresista por cuanto presenta reivindicaciones democráticas de carácter general, es decir, lucha contra los restos de una forma capitalista que apunta a la superexplotación obligando a los trabajadores a preocuparse exclusivamente por ¿qué comer al otro día?, al tiempo que destruye sus organizaciones y se impone como pensamiento único y al mismo tiempo es reaccionaria por cuanto lucha por el mantenimiento del Capitalismo dependiente como un estado posible de ser mejorado. Esta situación trata de detener, de hacer retroceder el desarrollo general del país en el sentido burgués, lo que supone la superación del caracter dependiente y productor de materias primas de nuestro país cambiando su matriz productiva.

Solo puede ser revolucionaria si esta practica progresista se realiza mediante la acción sistemática de las masas organizadas con centro en la clase obrera, empujado y defendiendo su programa de transformaciones hasta las ultimas consecuencias, lo que permitirán que se conforme como sujeto político, esto es desarrollando su conciencia de clase para sí, lo que permitirá poner encima de la mesa su programa histórico, la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo, tomado el cielo por asalto.

Esto nos lleva una segunda característica del método leninista para llevar adelante el movimiento revolucionario: 

 

La firmeza estratégica conjugada con la mayor flexibilidad táctica 

Es necesario instrumentar una práctica política que coadyuve a la resolución revolucionaria de la lucha de clases y que entienda cabalmente el protagonismo insustituible de las masas elevadas a sujetos políticos colectivos e independientes, producidos por su propia práctica en la lucha existente. Esto es formular en términos generales una teoría de la revolución. 

Eso es lo que la generación de 1955 fue capaz de hacer en Uruguay, analizar en términos concretos cuáles eran las características de la revolución continental, de las vías más probables, -sin renunciar a ninguna-, ¿qué fuerzas motrices desempeñaban el rol fundamental?, ¿cómo se concatenan y solapan las fases de la revolución en su doble carácter? y por lo tanto ¿cómo se relaciona el programa mínimo y el máximo?, fases interdependientes de un mismo proceso emancipador que en sus luchas prácticas permiten construir un frente de masas democrático revolucionario, por la liberación nacional como forma de avance al socialismo. Este es al mismo tiempo internacionalista, y entiende determinante el carácter continental de la revolución en nuestra América. 

El partido que surge de esa praxis colectiva es como lo denomina Arismendi un partido de cuadros y de masas. Es importante esta definición. No es un partido de cuadros y masas donde existen niveles de militantes artificialmente separados, sino que debe ser al mismo tiempo unidad de los polos de la contradicción, partido de cuadros insertos en la masa, pero al mismo tiempo generando condiciones para ser "escuela de comunismo". Un partido que es al mismo tiempo un centro templado en la táctica revolución-contrarevolución y un intelectual orgánico que dispute el sentido común dominante en los lugares en que este es menos obvio y por tanto más peligroso. Un partido de profunda formación teórica que también se sostiene en las raíces históricas constituyente de su pueblo.

Un partido que “lucha al lado de la democracia radical”, pero los socialdemócratas deben inculcarle también que la lucha contra todas estas instituciones es necesaria sólo como medio para facilitar la lucha contra la burguesía, que la realización de las reivindicaciones democráticas de carácter general es necesaria para la clase obrera sólo como medio de desbrozar el camino que conduce a la victoria sobre el enemigo principal de los trabajadores “3.

Para ello debe ser capaz de ser flexible, adaptando sus formas y vías de lucha a la situación que la realidad política determine y por lo tanto va a variar en diferentes fases que se solapan y no existen como compartimientos aislados o escalones predefinidos.

Lenin va a sostener que en la lucha, la táctica bolchevique frente a la pequeña burguesía será neutralizarla; para luego, con el poder en la mano diferenciarla de los explotadores e instrumentar una compleja política para tratar de ganar su apoyo. De ello, Lenin define, el centro de sus esfuerzos prácticos y de su actuación teórica: la necesidad de la organización del partido obrero como instrumento capaz de garantizar la independencia de la clase obrera.

Es decir que desde un punto de vista revolucionario la independecia de clase no tiene nada que ver con el apoliticismo castrante del anarquismo que deja la política a la burguesía y restringe el accionar de la clase obrera a la lucha económica reivindicativa aun con métodos que parecen radicales. La independencia de clase para los Leninistas es justamente organizar al partido de la clase obrera para asegurar la toma del Poder.

Y ese Partido -como vanguardia organizada de la Clase obrera - no puede:

”Dar “la consigna de lucha” sin estudiar en todos sus detalles cada una de las formas de esa lucha, sin seguir cada paso de la misma, en su tránsito de una forma a otra, para saber en cada momento concreto determinar la situación, sin perder de vista el carácter general de la lucha, su objetivo general: la destrucción completa y definitiva de toda explotación y de toda opresión”.4

Para ser vanguardia real el partido leninista debe se capaz de llevar adelante las luchas por objetivos inmediatos orientadas por la lucha por el objetivo estratégico final que debe dar respuesta concreta a la realidad concreta, sus polaridades y contradicciones. Simplificando, la organización de partido es útil sí y solo sí es capaz de dar respuesta y conducir la lucha en un momento histórico concreto, en medio de la lucha real y de las formas que esta realmente asume. 

Por último la otra característica que define el método leninista es su inquebrantable.

 

Voluntad revolucionaria

En ningún país de Europa vemos que el Bernsteinismo (reformismo) desembarcase con tanta rapidez en su final lógico, en la formación de una fracción liberal, como sucedió en Rusia, sostenía Lenin. Este pensamiento tiene que ver con la influencia cada vez mayor del pensamiento reformista en la II Internacional y en el partido obrero. Esta concepción liberal en el movimiento obrero busca amputar la acción revolucionaria y transformar al partido en un adocenado liberal que lucha por representaciones institucionales parlamentarias, dejando de lado la lucha obrera por su emancipación. 

Particularmente procura restringir a la lucha obrera a una cantidad de luchas económicas reivindicativas que carezcan de perspectiva revolucionaria porque “al sostener exclusivamente la lucha económica, la clase obrera pierde su independencia política, se convierte en un apéndice de otros partidos y traiciona el gran precepto: ‘la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma”. 5

Lenin concebía la socialdemocracia como “la unión del movimiento obrero con el socialismo” y su tarea “el representar los intereses de todo el movimiento en su conjunto, señalar a este movimiento su objetivo final, sus tareas políticas, y salvaguardar su independencia política e ideológica”, es decir “llevar las ideas socialistas y la conciencia política a la masa del proletariado y organizar un partido revolucionario ligado indisolublemente con el movimiento obrero espontáneo”6.

Por supuesto que no descarta la lucha por las reformas, sosteniendo esa visión estùpida tan de moda actualmente de cuanto mejor peor sino que:

La socialdemocracia revolucionaria siempre ha incluido en la órbita de sus actividades la lucha por las reformas. Pero utiliza la agitación “económica” no sólo para reclamar del gobierno toda clase de medidas, sino también (y en primer término) para exigir que deje de ser un gobierno autocrático. Además, considera su deber presentar al gobierno esta exigencia no sólo sobre el terreno de la lucha económica, sino también sobre el terreno de todas las manifestaciones en general de la vida social y política. En una palabra, como la parte al todo, subordina la lucha por las reformas a la lucha revolucionaria por la libertad y el socialismo.7

Es decir que solo la experiencia de las masas en todas las luchas y sus formas prepara el camino para la construcción del Comunismo.

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1 Lukács, Georg (1966): Lenin: 128)..

2¿Quiénes son los amigos del pueblo.. . ?, Obras completas, t. I,

3 Tareas urgentes de nuestro movimiento, Obras escogidas, t. I .

4¿Qué hacer? , Obras escogidas, t. I, 

5 Un paso adelante, dos pasos atrás, Obras completas, t. VII 

6 Tareas urgentes de nuestro movimiento, Obras escogidas

7 Qué hacer? , Obras escogidas, t. I, 

Autor: Diego Alonso

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