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Escribe: Pablo "Lolo" Bethencourt

 

“Yo enfrenté la dictadura con un lápiz” - me dijo un día, y era verdad.

¿Cómo no confrontar con Catusa? Si de hecho era un ser confrontativo y punzante, casi tanto como su pluma. Junto a Pianito fueron los dos hombres más importantes de la más grande de las murgas, a mi sentir y entender, ¡Araca la Cana! Claro que en esto también hay varias opiniones, pero La Bruta como la llamamos, es sin duda la más combativa de las murgas, en su poesía, en su discurso pero también en los hechos.

Durante muchísimos años el Concurso Oficial de Murgas se realizaba con el jurado de frente al conjunto y la hinchada del mismo a espaldas de la agrupación. Un buen día de no recuerdo qué año, el histórico director de Araca, Pianito, le solicitó al jurado que se ponga del “lado de la gente” para poder cantar de frente al público y al jurado. “De ninguna manera” - respondió el presidente del jurado, "el concurso siempre se realizó así y así se hará hoy". “Muy bien” - dijo Pianito que dio vuelta la murga que cantó por primera vez de frente al público y de espaldas al jurado, ahí, esa noche, se ganó el apodo de La Bruta.

Ese fue el guante que recogió José Catusa Silva, el desafío era entonces, estar a la altura, o como decimos los carnavaleros, no desafinar. Y si habrá estado a la altura, que fue Araca la murga compañera, la que compareció permanentemente en la comisión de censura de la dictadura cívico-militar, para justificar sus textos e intentar engañar a la comisión inventado excusas para justificar sus letras. En uno de esos carnavales, no recuerdo exactamente cuál, a Catusa 5 días antes de la fiesta se le arrancan el 90 % de las hojas del libreto por parte de la comisión de censura y se le devuelven unas hojitas diciéndole: “Tomá, eso es lo que pueden cantar”. Quitaron todo y de todas maneras Catusa puso la murga en la calle, aprendiendo nuevas letras sobre las tablas.

En otra oportunidad le quitaron toda la despedida, toda, toda menos: Araca es la murga compañera, de un pueblo que construye su senda verdadera… Ironías de esta vida, dejaron en papel una de las poesías carnavaleras más importantes de la historia. 

Catusa era Catusa, Catusa fue Catusa.

Se fue una de las personas, que a mi entender, más le aportó a la cultura popular de este país. Y se fue de la manera más poética que se podía ir, cuando paró el carnaval se fue, cuando calló la murga se fue en silencio, cuando La Bruta estaba distraída, como para no causarle daño, Catusa se fue… Se fue al boliche con Modernell y Soto, a escribir versos que critiquen el poder.

Yo me quedo triste, como decía Catusa: "mirando pa la cancha de Wander". 

Gracias por tanto al poeta, y buen viaje. 

"Si la escondida fue el modo

Que el último libre a todos

Que el último libre a todos

Aunque sea el lobo feroz."

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